¡Tu navegador no soporta JavaScript!
Opinión
Nacional

“El Buen Fin”, quiere Jesús Murillo Karam, procurador general de la República, en todo lo referente al caso Ayotzinapa. Funcionario que un poco más descansado afirma estar cansado “de tanta violencia brutal”.

“El Buen fin”, desea el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro, y así evitar explicaciones en cuanto a la intromisión de elementos de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal en la Facultad de Filosofía y Letras, para “investigar” el robo de un teléfono celular (…)

Esta profunda indagación policiaca, como pocas veces se ha visto en la ciudad de MéxicoGDF que es administrada por Miguel Ángel Mancera, derivó en balazos al aire (…) hecho en los que resultaron heridos un estudiante universitario y un investigador de la PGDF.

Vinieron las consecuencias y horas más tarde un contingente de granaderos irrumpió en las instalaciones de Ciudad Universitaria (Facultad de Economía), para intentar desalojar el auditorio “Che Guevara”.

Todo esto se registra como si algo faltara en un incendio que no se puede controlar.

El ¿expriista? Narro, tiene mucho que explicar al respecto o, en última instancia, que los comunicadores de Televisa que no hace mucho fueron a sustentar conferencias  a la UNAM, “aclaren lo ocurrido el sábado anterior en CU”.

Todo fue provocado por la minuciosa investigación del robo de un teléfono celular y quien diga que no tenemos policías eficientes… está en lo cierto.

“El Buen Fin”, es un sueño que desde hace tiempo tiene el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, primero para que México olvide la matanza de Acteal, en Chiapas, motivo por el cual fue renunciado de la Secretaría de Gobernación y, segundo, para que pueda resolver el conflicto en el Instituto Politécnico Nacional, problema que se prolonga.

“El Buen Fin”, ya convertido en una de las políticas públicas trascendentales en México,  gracias a Felipe Calderón y continuada (¿quién dice que no hay continuidad y no continuismo en este país?), con el priismo, también forma parte de los esquemas a lograr por Carlos Navarrete, dirigente sui géneris del Partido de la Revolución Democrática, quien sugiere, al mero estilo de José Luis Abarca Velázquez, a gobernadores y legisladores del PRD, para que se mochen generosamente con el festival televisivo, conocido como Teletón.

De esta manera el dirigente Navarrete, después de lo provocado en Guerrero por Ángel Heladio Aguirre y por el exalcalde de Iguala, de alguna forma y con dinero busca lavarle la cara al perredismo.

En este paquete de intento de asepsia también están Jesús Ortega, Jesús Zambrano y Guadalupe Acosta Naranjo.

Remember la cinta de Luis Estrada, “La Dictadura Perfecta”.

FMF contra libertad de expresión

“El Buen Fin” también es esperado por Justino Compean y Decio de María Serrano, dirigentes de la Federación Mexicana de Futbol, quienes ante las protestas que se han registrado en los estadios de futbol por los 43 normalistas de Ayotzinapa “técnicamente desaparecidos”, obedeciendo órdenes del dueño del balompié del país, intentan la represión a la libertad de expresión al anunciar multas a los clubes si en sus instalaciones hay una manifestación de tal naturaleza.

“El Buen Fin”, nunca llegó para el titular de la Junta de Coordinación Política de la Cámara Baja, Manlio Fabio Beltrones, quien no pudo imponer en la CNDH a su incondicional, Mauricio Farah Gebara, convertido en secretario general en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

Farah Gebara tiene dos cachuchas: además de lo que gana en la Cámara de Diputados, asesora a Pablo Escudero, coordinador de los senadores del Partido Verde Ecologista de México, PVEM; por cierto, Escudero es yerno del que es citado por la revista The Economist, como el bueno para Gobernación, en lugar de Miguel Ángel Osorio Chong.

Los que saben, afirman que Manlio fue besado por el diablo.

“El Buen Fin”, también es soñado por Gabino Cué, titular del ejecutivo de Oaxaca. 

Pero de lo que no quiere percatarse es que su administración va de mal en peor y lo que le sigue. Ejemplo de ello es lo ocurrido antes y durante su IV Informe. El congreso local, sede de la ceremonia, fue bloqueado por los maestros de la Sección 22, que le gritaron ¡traidor! y otras linduras.

A medida que transcurría su discurso, los profesores quemaron llantas frente a la sede del legislativo local y, antes de empezar este acto, los gobernadores invitados fueron trasladados en helicóptero del aeropuerto a la cámara de diputados y viceversa; no fue todo, pues 17 legisladores priistas, uno del PVEM y otro del PSD, le hicieron el vacío y no asistieron al evento.

Que de los exmandatarios de Oaxaca solamente su mentor, el ahora panista Diódoro Carrasco, acompañó al alumno, al hijo, o al hermano menor que nunca tuvo.

Moreno Valle embiste contra familia Tamayo

“El Buen Fin”, es el que exige el mandatario panista, Rafael Moreno Valle, quien padece autismo político y no entiende o no quiere entender que la lumbre le llega a los aparejos.

Va una muestra de lo que es Moreno Valle: la semana anterior en la Angelópolis, se realizó el VI Congreso Mundial sobre los Derechos de la Infancia y la Adolescencia.

En pleno evento el promotor de la Ley Bala, mostrando su talante vil o su vil talante, ordenó que no estuviera presente en esas actividades Elia Tamayo, madre del niño José Luis Tehuatlie Tamayo, que murió después del desalojo violento de quienes protestaban en la autopista Puebla-Atlixco el pasado 9 de julio.

Esta nueva agresión en contra de la familia Tamayo fue atestiguada por representantes de España, Argentina, de la Organización de las Naciones Unidas, Colombia, Alemania y Venezuela, que abandonaron el foro y llevaron a la señora Tamayo a otro lugar para escuchar su dicho sobre las violaciones a los derechos humanos cometidos en el estado de Puebla.

A manera de conclusión se puede afirmar que en este Congreso Mundial se estuvo hablando de la cuerda en el casa del ahorcado.

Y cuando nos encontramos con un funcionario del nivel de Moreno Valle, que miente en forma abierta y descarada, se advierte que en tipos de esta clase no se puede confiar.

Basta recordar la forma en que le tomó el pelo a la Comisión Nacional de Derechos Humanos cuando montó un falso escenario de un dizque acto para desagraviar a la población de Chalchihuapan por lo ocurrido el 9 de Julio.

A la CNDH le envió fotografías, boletines de prensa y uno que otro recorte de periódico para informar del desagravio a esa población. La sorpresa fue para el pueblo de Chalchihuapan, quienes nunca supieron cuándo, cómo y dónde se efectuó tal hecho… 

“El Buen Fin”, lo quiere César Duarte Jáquez, ejecutivo de Chihuahua, quien nada más le metió el 10 por ciento (65 millones de pesos) que tiene como capital el Banco Progreso de esa entidad (cerca de 695 millones de pesos) ya es banquero y gobernador al mismo tiempo, pero lo niega.

El mandatario Duarte Jáquez es otro de los raros casos en México que, de dirigente campesino en su entidad (CNC), hoy está convertido en hombre de los dineros.

Si todos los campesinos en este país vivieran como Duarte, no hubiera Ayotzinapas, no hubiera Aguas Blancas, no hubiera Acteales y no hubiera tantos hombres del campo desaparecidos. Todos se dedicarían a invertir en bancos estatales, como Progreso.

Confiar en los desconfiables

“El Buen Fin”, es uno de los retos por conquistar del presidente del CEN del PRI, César Camacho Quiroz, quien ante las protestas que sigue generando el caso de los 43 “técnicamente desaparecidos” de Ayotzinapa, se atreve a declarar que no se debe perder la confianza hacia los partidos políticos (…)

El mexiquense, quien nunca soñó estar al frente del PRI, oscila entre el olvido y el no me acuerdo o desconoce los arreglos en lo oscurito para que sobrevivan los intereses de facciones y de grupos en el sistema político mexicano.

O cómo podría explicar por qué los integrantes de la llamada clase política tienen algo así como una patente de corsario para violar la ley durante el tiempo que están en el poder y gracias a la impunidad o inmunidad, son contados quienes pagan los ilícitos cometidos.

Un ejemplo reciente: cómo puede explicar o justificar César Camacho la compra de un reloj de más de 600 mil pesos, es pregunta.

El señor Camacho Quiroz no puede hablar de confianza cuando no puede explicar lo inexplicable o no puede defender lo indefendible.

Es aquí cuando el político y dirigente de un partido, cae en el cinismo y la desfachatez.

“El Buen Fin” o los buenos fines, que es o son justificados por los medios, no tratan de las compras de la temporada anual de noviembre. Se refiere a lo que desde siempre se ha puesto en juego en el poder publico, práctica que se vuelto cosa y causa común en una clase política que sigue deteriorándose sin que nadie haga algo por evitarlo.

Por el contrario, ahí también vemos al ejecutivo de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, quien busca “El Buen Fin” regalando terrenos que son propiedad de la población a la colombiana Shakira, cantante que ha prometido entregar la obra Fundación Alas de Shakira, en cinco años.

De qué magnitud será la construcción para tardar tanto, volvemos a preguntar.

Transcurrieron 45 días y no hay respuestas

Después de 45 días todo está mucho más confuso.

Desde que en Iguala se produjo este lamentable hecho, establecimos que justicia tardía no es justicia o es una total injusticia.

Mientras no haya cuerpos no se podrá hablar de un asesinato masivo. En tanto no existan huellas fehacientes de que los normalistas murieron, se puede establecer la responsabilidad de un secuestro en masa.

La Ley tiene que aplicarse… La justicia, es para el futuro.


* Esta opinión no refleja la del periódico

Notas relacionadas

Ene 4, 2015
Lectura 7 min

Dic 22, 2014
Lectura 9 min

ELSARCóFAGO

Raúl Salinas y el ‘usted disculpe’

El Faraón


Dic 22, 2014 Lectura 9 min

Dic 14, 2014
Lectura 9 min

ELSARCóFAGO

¿Qué hacer?

El Faraón


Dic 14, 2014 Lectura 9 min

Dic 7, 2014
Lectura 9 min

ELSARCóFAGO

El PRI, el América y la impunidad

El Faraón


Dic 7, 2014 Lectura 9 min

Comentarios