Usuarios criticaron que la pérdida de vidas africanas no provoque la misma indignación alrededor del mundo que la causada por otros sucesos similares 

El pasado jueves, militantes del grupo islamista Al Shabab de Somalia irrumpieron en la Universidad de Garissa, al noreste de Kenia, y mataron a 148 personas, la gran mayoría de ellos estudiantes. 

La respuesta mundial al atentado, el peor en el país africano en una década, causó indignación alrededor del mundo.

Utilizando el hashtag #AfricanLivesMatter (las vidas africanas importan), usuarios de redes sociales señalaron que la cobertura mediática a la tragedia, dada su magnitud, fue mucho menor que la que se le dio al ataque –de carácter similar– contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo en enero pasado. Los atentados en Francia a principios de año dejaron 12 muertos.

Comentarios como “ellos no dibujaron ninguna caricatura ofensiva de Mahoma, solo asistían a la escuela”, abundaron en Twitter y Facebook.

Asimismo, algunos manifestaron que las condenas de líderes internacionales también fueron tenues en comparación a las emitidas frente a otros sucesos trágicos, y criticaron el hecho de que la pérdida de vidas africanas no provoque la misma indignación.

Sueños rotos

Familiares de las víctimas acudieron ayer a un salón de pompas fúnebres en Nairobi, la capital, para la triste tarea de identificar a los muertos.

Varios familiares entrevistados por The Associated Press (AP) frente al salón Chiromo de la Universidad de Nairobi hablaron con tristeza de sus seres queridos, a veces en los mismos términos —humilde, devoto, estudioso, un modelo para los demás— para describir a los jóvenes que se esforzaban por forjarse una carrera, viajaban largas horas en autobús a Garissa para aprovechar las oportunidades educativas.

A pesar de algunos gritos y desmayos, AP recuenta que reinaba una relativa calma frente al salón donde la gente aguardaba turno para entrar, de pie o sentados en sillas de plástico.

Entre los fallecidos se encontraban un joven futbolista y tecladista de 21 años de nombre Bryson Mwakuleghwa, quien le había prometido a su guardián que lograría el éxito; Virginia Simiyu, una corredora de larga distancia de 24 años que estudiaba recursos humanos; y Romana Chelagat Sambu, de 21 años y quien cursaba la carrera en comercio. Los tres se identificaban como cristianos.

Gobierno ‘contraataca’

Mientras tanto, el Gobierno keniano lanzó el lunes ataques contra milicianos islámicos en Somalia, informó un portavoz militar.

Aviones de guerra de Kenia atacaron la región somalí de Gedo, dijo el coronel David Obonyo, del mando militar keniano. Gedo se ubica directamente al otro lado de la frontera de Kenia, en el oeste de Somalia.

Sin embargo, el militar aseguró que los bombardeos no son una respuesta directa al ataque en la universidad.

“Esto forma parte de nuestras operaciones en curso, no es sólo en respuesta a Garissa”, aseguró.

(Con información de AP)