Para los brasileños el futbol es más que un juego. Y tras la escandalosa derrota de ayer 7-1 ante Alemania, los desmanes en las calles no se hicieron esperar.

Además de llorar la goleada del partido de semifinales, cientos de hinchas brasileños salieron a las calles de Sao Paulo y quemaron banderas de su equipo.

Medios de Brasil reportaron diversos disturbios en el Fan Fest de Recife, ante lo cual la policía local intervino arrojando gas lacrimógeno para controlar a la multitud.

De acuerdo con la agencia de noticias The Associated Press, en las tribunas del estadio en Belo Horizonte antes del fin del partido resonaron gritos en contra de  la presidenta Dilma Rousseff.

El insulto contra la mandataria brasileña, que se juega la reelección en comicios nacionales en tres meses, muestra la tensión social en este país sacudido desde junio de 2013 por grandes protestas callejeras contra el inmenso gasto público en el Mundial y por una mejor salud y educación.

El Heraldo de Honduras, resume en dos párrafos el sentir de miles de brasileños:

“En un asentamiento irregular de trabajadores sin techo a unos 40 kilómetros de Brasilia, reina la incredulidad ante la goleada alemana. Al cuarto gol una mujer sale llorando de la barraca de madera donde está viendo el partido.

“‘Para qué gastar tanto (en estadios) para ganar nada’, dice María José Costa Almeida, de 35 años”.