El gol de Mario Götze al minuto 113’ fue factor decisivo en la obtención de la Copa del Mundo. Pero Alemania, en su modelo futbolístico, es más que una anotación del juvenil del Bayern Múnich en jugada magistral durante los tiempos extra.

Con este nuevo campeonato, el cuarto en su historia como mundialistas, los teutones dan cuenta de un trabajo exhaustivo que durante varias décadas han sabido llevar de forma rigurosa, sin que se escape un solo detalle por equivocación.

Su futbol, sin ser espectacular pero sí bastante meticuloso, Alemania deslumbró al mundo durante más de un mes en Brasil 2014, esto gracias al seguimiento de siete reglas determinantes que, todas juntas, vuelven a los germanos los mejores del planeta tanto dentro como fuera del terreno de juego. 

1. Confianza al entrenador

Los procesos largos y el respeto por el trabajo de los entrenadores han sido de las mayores virtudes en el modelo alemán. Saben que la confianza por los directores de un proyecto otorga un ambiente homogéneo, además de que el estilo de juego se establece con el paso del tiempo.

En 78 años, la selección alemana solo ha tenido un total de nueve entrenadores, lo que refleja contundentemente que los procesos han sido respetados, conservados y notablemente mejorados desde 1936.

Sepp Herberger estuvo 15 años (entre 1936 y 1964), Helmut Schön durante 14 años (entre 1964 y 1978), Jupp Derwall trabajo 6 años (entre 1978 y 1984) y Franz Beckenbauer otros 6 años (entre 1984–1990).

Después, Berti Vogts los entrenó por 8 años (entre 1990 y 1998), Erich Ribbeck estuvo 2 años (entre 1998 y 2000), Rudi Völler durante 4 años (entre 2000 y 2004), Jürgen Klinsmann estuvo 2 años (entre 2004 y 2006) y Joachim Löw, quien ya lleva 8 años (desde 2006 hasta la actualidad).

Este paso perseverante les ha permitido ser una de las selecciones más fiables de todo el certamen de FIFA, al acumular desde 1954, año en que participaron por primera vez en la Copa del Mundo, cuatro títulos mundiales, cuatro subcampeonatos, cuatro terceros puestos y un cuarto lugar.

Löw pudo concretar un trabajo que durante ocho años labró con paciencia.

2. Respeto a las figuras

Desde principios de 2004, Philipp Lahm es titular en su selección. En el partido inaugural del Mundial de Alemania 2006 enamoró a los teutones al anotar el primer gol del torneo, esto tras un golazo desde el borde del área que se clavó en la portería de Costa Rica.

Cuatro años más tarde, en Sudáfrica 2010, Lahm recibió de manos de Michael Ballack el brazalete de capitán de la Mannschaft, momento desde el cual ha consolidado su carrera, relación con jugadores y papel fundamental en el campo.

Tiene 1.70 metros de estatura en una selección donde el promedio es de 1.86 metros. Diferente al carácter de otros grandes capitanes como Rummenigge, Beckenbauer, Matthäus, Kahn o el propio Ballack, Lahm es aquel capitán que suele hablar en el campo. Situación que no ha sido impedimento para que el respeto a tan importante jugador prevalezca a través del tiempo.

3. La extrema disciplina

Lo que pasa dentro del campo es importante para un jugador. Lo que sucede fuera de la cancha puede ser aún más relevante en el plano personal y hasta grupal para una selección exitosa.

Selecciones como la de México tienen mucho qué aprender de la disciplina alemana, ya que hasta ahora la conducta de sus jugadores ha sido respetada por muchos rivales que por malos pasos, han desestabilizado el entorno.

Aunque no son perfectos, pues Kevin Grosskreutz tuvo problemas de conducta inapropiada antes del Mundial, el equipo alemán posee figuras que hacen gala de la disciplina hasta en la forma de expresarse de sus adversarios.

Joachim Löw, Toni Kross, Miroslave Klose son solo algunos ejemplos de verdaderos caballeros.

4. Generación de nuevas figuras

Saber que el título no es el final sino un compromiso de constancia, permite a Alemania la generación de figuras que darán soporte a esta protagónica selección.

Algunos jugadores como Julian Draxler, Marco Reus, Mario Götze o André Schurrle siguen consolidando sus carreras con resultados contundentes que les permitirán ser las estrellas durante uno o dos mundiales más.

Draxler es un jugador de 20 años, milita en el Schalke 04 que posee técnica y su habilidad con el balón en los pies representa un dolor de cabeza para los defensas rivales. Para Löw, Julian representó el recambio de lujo de Mezut Özil.

Reus se desenvuelve bien en varias posiciones. Es reconocido por su velocidad, dribbling, control y disparo. Actualmente es pretendido por clubes de la talla del Barcelona, Manchester United o Paris Saint Germain.

El revulsivo Schurrle y el nuevo héroe Götze son dos promesas más. Tienen 23 y 22 años, fueron suplentes a lo largo del Mundial pero finalmente terminaron dándole a Alemania el título limpiamente.

5. La Bundesliga como ejemplo de innovación

En Alemania, como en la mayoría de las selecciones exitosas de futbol, la base de su selección es conformada por jugadores de los clubes mayormente ganadores de la primera división. Y esto arroja grandes resultados.

Apenas el año pasado, la Champions League, el torneo más importante en el futbol de primer mundo, tuvo como protagonistas a dos clubes teutones: Bayern Múnich y Borussia Dortmund, quienes desplazaron al futbol español como monarcas de un futbol creativo, resolutivo y expectante.

Pero el éxito en la selección no llegó solo. Desde hace más de 12 años, la Bundesliga decidió poner atención a sus más cercanos rivales. La federación envió entrenadores a las academias francesas, holandesas y españolas pretendiendo la inspiración de otros modelos efectivos de trabajo que les permitiera evolucionar… siempre bajo su personalidad.

La elección de los jóvenes talento, priorizando de ellos el toque y la habilidad con el balón por encima de su fuerza, fue un aspecto fundamental en la detección de nuevas figuras. De ahí empezaron a surgir talentos por todas partes, ahora ya en pleno apogeo: Thomas Müller, André Shürrle, Marco Reus o Mario Götze.

“En el pasado”, reflexionó Mezut Özil, “Alemania era una máquina: correr y resistir. Ahora no, técnicamente podemos dar espectáculo, pero sin arrogancia”.

Ese paso fue clave para la formación de una selección exitosa. El éxito de clubes ejemplares funcionó en el trabajo de Joachim Löw durante el Mundial de Brasil 2014.

La Bundesliga está convertida en una liga modelo, es fresca, con ideas futbolísticas un tanto innovadoras. Sus clubes poseen economías sustentables que permiten la claridad en el trabajo ejecutivo de quienes manejan el negocio.

Este año, por novena vez consecutiva, la liga alemana rompió sus propios récords en materia financiera al facturar 2 mil 170 millones de euros por temporada, devorando la rivalidad frente a la Serie A de Italia y la Liga 1de Francia. De cerca, pisa los talones al futbol español e inglés.

6. El programa de talentos

En 1999, la Federación Alemana de Futbol (DFB) se trazó objetivos puntuales en el desarrollo de talento futbolístico, que desde las divisiones inferiores mejoraran su futuro.

Como medida obligatoria, entre los clubes surge la implantación de un sistema nacional unificado, cuyo objetivo estaba  enfocado en la formación y educación en edad temprana.

Un reporte de Euromericas Sport Marketing precisó que el plan se basaba en las metodologías creadas por el Instituto Nacional de Fútbol de Clairefontaine, de Francia, y la academia del Ajax de Holanda, reconocida hoy día como una de las mejores canteras de Europa.

Todos los clubes alemanes debían tener academias desde la categoría Sub 9 hasta Sub 19, que contaran con directores técnicos, médicos y toda clase de profesionales que los asesoran desde el inicio de sus carreras.

En los últimos 12 años, 250 jugadores de las academias menores llegaron hasta la primera división de la liga”, informó Gerardo Molina, de Euromericas Sport Marketing.

7. Una base persistente

Desde el Mundial 2006 hasta Brasil 2014 han pasado ocho años, sin embargo existen pocos movimientos en la selección alemana de las tres convocatorias de copas del mundo.

La base de un equipo siempre será fundamental para un equipo, es por eso que el modelo germano basa su funcionamiento en el acoplamiento y desenvolvimiento casi mecánico entre quienes defienden su camiseta.

De la selección que jugó en Alemania 2006, cuatro jugadores repitieron alineación hace dos días en Maracaná. Del resto, la mayoría formó parte del tercer lugar de Sudáfrica 2010.