En siete meses, las y los brasileños se reunirán en las urnas, donde es posible que en las boletas vean el nombre de un nuevo candidato, el del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Aunque el líder del Partido de los Trabajadores (PT) ya era señalado como próximo participante a las presidenciales, él aún no lo confirmaba. Sin embargo, no fue sino hasta su visita a México donde lo ratificó.

“Pensamos disputar en las nuevas elecciones de Brasil”, aseguró el político durante su participación en la Segunda Asamblea de Legisladores del partido Morena.

Bajo esa línea, Lula da Silva dejó en claro que mantenía la misma energía que cuando comenzó su vida política, además de que consideró que América Latina necesitaba de una nueva gobernanza como, según él, ha sucedido en México.

“Puedo decirles que vine a México para aprender con ustedes, para entender cómo es posible que con mucha disposición y tenacidad cambie la historia de un país”, dijo.

Para Nayar López Castellanos, politólogo latinoamericanista de la UNAM, fue probable que el exmandatario visitara primero la nación azteca, a diferencia de otros Estados, considerando la presencia que ha tenido el presidente Andrés Manuel López Obrador en el escenario latinoamericano.

“Por eso eligió este país, para apoyar al gobierno de López Obrador y en ese sentido empezar a tejer sus alianzas (…) Considerando que todo indica que él ganará las elecciones, está trabajando desde ahorita para eso”, asegura.

De acuerdo con la última encuesta publicada por la consultora Quaest, al pasado 22 de febrero Lula da Silva tenía una intención de voto para las presidenciales del 46 por ciento, mientras que el actual jefe de Estado, Jair Bolsonaro, del 24.

Además, mientras que el político ultraderechista contaba hasta el 1 de marzo con el 40 por ciento de aprobación nacional, según datos recopilados por la empresa Morning Consult, Luiz Inácio terminó su mandato en 2011 con una aceptación del 80 por ciento.

En entrevista, el académico López Castellanos agrega que, luego de México, es posible que el expresidente de Brasil viaje a otros países de la región que sean afines a su postura política, como lo es Argentina y Chile, donde podría acudir a la toma de posesión de Gabriel Boric el próximo 11 de marzo, después de darse a conocer que Bolsonaro no irá al evento.

“Seguramente Lula estará presente en otros países reforzando su imagen internacional porque, en términos mediáticos, eso le genera respaldo. Además, le da una enorme ventaja sobre Jair Bolsonaro, quien destaca por su nivel de desprestigio, principalmente por su postura ante la pandemia”, dice el especialista.

Desde que se anunció la crisis sanitaria por COVID-19, el político ultraderechista minimizó la importancia de los contagios, asegurando que sólo se trataba de “una gripita”, promocionado incluso fármacos no certificados para tratar la enfermedad.

El reto de las presidenciales para Lula da Silva

Con la confirmación de Lula da Silva para participar en las elecciones generales de su país, esta figura deberá comenzar a enriquecer su candidatura, aun cuando las encuestas ya están de su lado.

En ese sentido, la doctora Regina Crespo, del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, considera que en primer lugar tanto Lula da Silva como el PT deben articular una campaña contra la desinformación que proporcione Jair Bolsonaro.

“(El presidente) va a montar un verdadero ejército virtual para hacer una campaña masiva, estructurada seguramente a base de fake news, para apoyar su candidatura; entonces hay que hacer un movimiento de esclarecimiento para que se pueda entender la realidad tal y como la estamos viviendo”, menciona.

Por otro lado, comenta que uno de los temas en los que debe enfocarse el expresidente es en el combate a la hambruna, luego de que Brasil regresara al Mapa del Hambre que establece la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y a la cual ya había logrado salir en 2013 gracias a programas como Bolsa Familia, impulsado por el gobierno de Luiz Inácio en 2003, y convertido en ley en 2004.

“Si ya tuvimos la posibilidad de salir del Mapa del Hambre, lo podemos hacer otra vez, pero para eso es necesario voluntad política, hacer campaña de inclusión y de políticas públicas en beneficio de la mayoría de la población que se encuentra en condiciones no tan buenas de vida.

“Creo que la batalla (a la presidencia) va a ser muy difícil, pero hay que tratar de sacar al país del abismo en donde casi se encuentra tras estos últimos años de pandemia y por el desmonte del Estado que ha hecho el actual gobierno”, agrega la doctora.

También puedes leer: Lula Da Silva: “Un hombre como AMLO es un regalo que este país ha recibido” (VIDEO)