Hace menos de una semana, la vida diaria en El Salvador cambió. A partir del pasado 7 de septiembre, se comenzó a aceptar el bitcoin como método de pago por un bien o servicio.

De ese modo, la nación centroamericana se convirtió en la primera en el mundo en adoptar la criptomoneda como divisa de curso legal, luego de que hace tres meses la Asamblea Legislativa así lo autorizó.

Hasta el pasado viernes, el gobierno de Nayib Bukele sólo había reportado un problema en torno al uso del bitcoin, pues su aplicación Chivo Wallet, a través de la cual se maneja la criptomoneda, se saturó el primer día en que podía descargarse vía teléfono inteligente o computadora.

“Estamos corrigiendo los detalles que van quedando. Esperemos que la experiencia del usuario sea aún mejor”, así lo informó el presidente horas después de que cientos de salvadoreños salieran de sus casas para protestar en contra del mal funcionamiento del servicio.

Pero además de las fallas técnicas a las cuales la administración salvadoreña se tiene que enfrentar al adaptar la criptomoneda en su sociedad, es Rubén Ramos, docente de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, quien agrega que deben atenderse otros detalles.

Entre los principales riesgos del bitcoin, es que hasta ahora ningún banco central ni gobierno internacional lo han respaldado, ya que en cualquier momento puede tener una caída “estrepitosa” en su valor.

También, uno de sus puntos en contra, es que no hay un registro de quiénes están utilizando este tipo de moneda, y en ese sentido podría caer, entre otras cosas, en la evasión fiscal, lo cual generaría a largo plazo un problema en las finanzas de El Salvador.

“Podría incluso generar algunos problemas en el ámbito internacional, sobre todo porque esta vía monetaria pudiera ser utilizada por grupos del crimen organizado para hacer transacciones virtuales, o incluso por grupos fundamentalistas o terroristas”, agrega el académico.

Respecto a ese punto, el gobierno centroamericano podría estar presionado por otras administraciones internacionales que luchan contra el crimen organizado, para así disminuir su idea de aumentar la utilización del bitcoin

“Tomando en cuenta la coyuntura centroamericana con su problema migratorio, y ahora con la posibilidad de que grupos fundamentalistas comiencen a realizar algunas acciones después de lo que aconteció en Afganistán, no hay una manera de garantizar que esta moneda sea un triunfo para el presidente Bukele. Todo lo contrario”, opina el docente.

Amenazas políticas para Bukele  por Bitcoin

Desde que la Asamblea Legislativa aprobó el uso del bitcoin como divisa de curso legal, el presidente Nayib Bukele y el resto de su administración no han dejado de remarcar sus beneficios, haciendo énfasis en que el envío de dinero con este método se realiza sin intermediarios ni comisiones.

Para el catedrático Rubén Ramos, esa postura por parte del gobierno es evidente, principalmente por una razón: que el jefe de Estado no pierda popularidad.

“Es una obligatoriedad que el gobierno dé a conocer los riesgos que corren (las personas con el uso de los bitcoins), no obstante, él no correrá ese riesgo porque perdería popularidad en un contexto en el que busca una posible reelección, sobre todo porque ya ha buscado ajustes constitucionales para poder tener beneficios políticos”, dice Ramos.

El pasado 6 de septiembre, el Tribunal Supremo Electoral de El Salvador informó que acataría la orden de la Sala de lo Constitucional para autorizar una reelección presidencial, algo que le da una oportunidad a Bukele para luchar por una estancia de cinco años más.

Hasta ahora, la única vía para frenar el uso del bitcoin por un bien o servicio en El Salvador, es que el gobierno de Nayib Bukele detecte una disminución fuerte en el valor de la criptomoneda, y a su vez aumente la desaprobación social en torno a este nuevo método de pago.

“En el escenario en el que aumenten las protestas y disminuya el valor del bitcoin, definitivamente él, en búsqueda de esta aprobación para continuar con el puesto político, seguramente implementará una medida para no apostarle a esta moneda, pero dependerá mucho cómo se comporte, porque ese es el problema que tiene el bitcoin, que hoy puede poseer un alto valor y mañana es prácticamente nada”, deja en claro Ramos.

Al inicio de este mes, al menos tres estudios de opinión aseguraron que la mayoría de los salvadoreños no estaban de acuerdo con el uso del bitcoin como moneda de curso legal.

Mientras que La Prensa Gráfica registró que 65 por ciento de los encuestados no aprobaban la criptomoneda, el Instituto Universitario de Opinión Pública (Iudop) destacó que siete de cada 10 salvadoreños declararon estar en desacuerdo con el uso del bitcoin.

Por su parte, la Universidad Francisco Gavidia presentó una encuesta en la que reveló que el 52.1 por ciento de los salvadoreños confiaban en Bukele, pero no aceptaban la criptomoneda.

De ese modo, se espera que con el paso del tiempo, y percibiendo la reacción de sus ciudadanos, el presidente Nayib Bukele tome una decisión en torno a la moneda virtual, sobre todo para el beneficio de la mayoría.

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