El gobierno de Perú de la presidenta Dina Boluarte impuso visas para los mexicanos, de acuerdo con el principio de reciprocidad. Foto: Especial

México y Perú vuelven a exigir visas, una muestra de la tensión en Latinoamérica

En otro roce diplomático, México anunció nuevos requerimientos para los ciudadanos peruanos que desean visitar el país; la decisión se justifica por los flujos migratorios a los que Perú contribuye de forma menor

Las tensiones diplomáticas entre México y Sudamérica continúan. Ahora, el gobierno mexicano decidió suspender la exención de visa para los peruanos, por lo que a partir del próximo 20 de abril nuestro país solicitará este requisito para que accedan a territorio nacional.

Como respuesta a la medida implementada por México, y en concordancia con el principio de reciprocidad, el gobierno de Perú encabezado por Dina Boluarte solicitará a los visitantes mexicanos visas para visitas de corta duración.

“El Perú lamenta esta decisión de México que menoscaba los esfuerzos por mejorar las relaciones bilaterales y afecta los compromisos programáticos asumidos en la Alianza del Pacífico para facilitar el libre movimiento de personas entre ambos países”, respondió la Cancillería Peruana en un comunicado.

Por su parte la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la Secretaría de Gobernación (SEGOB), informaron en conjunto que debido al “aumento exponencial” del flujo migratorio que enfrenta el país, y como parte de las labores que ambas dependencias llevan a cabo para salvaguardar el bienestar de las personas migrantes, volverá a solicitar visa para ciudadanos peruanos.

La migración como justificante de los nuevos requisitos de viaje

“Se ha presentado un aumento sustancial en la entrada de nacionales peruanos a México al aprovechar la decisión unilateral tomada el 9 de noviembre de 2012 que suprimió el requisito de visa. Sin embargo, gran número de personas ingresan con la intención de realizar actividades distintas a las categorizadas como visitante sin permiso para realizar actividades remuneradas, según lo estipulado en la fracción I del artículo 52 de la Ley de Migración”, justificaron las Secretarías.

A pesar de lo comunicado por las dependencias mexicanas, los datos no demuestran un aumento considerable de nacionales peruanos en México. De acuerdo con el Anuario de Migración y Remesas México 2022, elaborado por la SEGOB en conjunto con la Fundación BBVA México, aunque la expedición de Tarjetas de Visitante por Razones Humanitarias ha crecido considerablemente a partir del 2014, de los 186 mil documentos que se expidieron entre 2014 y 2021 solo 80 han sido para ciudadanos peruanos.

La decisión del gobierno mexicano se justifica en la irregularidad de la estancia con la que los ciudadanos de Perú residen en el país; sin embargo, de acuerdo a los datos de 2023 presentados por SEGOB, la población peruana irregular solo representa el 1.8 por ciento de las personas en esta situación. 8,192 peruanos viven en México de manera irregular; en contraste, 97 mil ciudadanos venezolanos se encuentran en la misma situación.

Aunado a ello, según datos de la Secretaría de Turismo, en 2023 las entradas de nacionales peruanos a México solo representaron el 1.3 por ciento de los arribos internacionales al país. 293 mil ciudadanos de Perú ingresaron a México en 2023, una disminución del 7.3 por ciento respecto al año anterior.

En opinión de Claudia Edith Serrano, doctora en Estudios Latinoamericanos y catedrática de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón de la UNAM, pese a lo reducido de los números, aunque es importante mantener un control migratorio, las diferencias entre los gobiernos también juegan un papel en la decisión.

“Desafortunadamente, cuando no hay una buena sintonía en términos políticos-diplomáticos hay un efecto hacia los acuerdos de tratados migratorios. Pese a que sean pocos peruanos que toman como tránsito a México para llegar a Estados Unidos, es evidente que tenemos una profundización en los flujos migratorios; sin embargo, cuando hay cambios o fricciones en la política exterior tiene un reflejo en el abandono de las negociaciones de la política migratoria”, señala la académica.

¿Cómo se encuentra la relación de México con Sudamérica?

La decisión del gobierno mexicano de imponer restricciones a Perú se da en un contexto ríspido en las relaciones que el país mantiene con Estados sudamericanos. Comentarios del presidente Andrés Manuel López Obrador acerca de las elecciones presidenciales de Ecuador resultaron en roces diplomáticos que culminaron en el allanamiento de la Embajada mexicana en Quito y la ruptura de relaciones diplomáticas entre las dos naciones.

Mientras que gobiernos con los que México comparte coincidencias ideológicas condenaron el allanamiento a la sede diplomática mexicana, Perú rechazó la actuación de las fuerzas policiales al tiempo que responsabilizó la decisión de la administración mexicana de conceder asilo al exvicepresidente Jorge Glas.

“El estricto apego al derecho diplomático, así como el cumplimiento de las obligaciones establecidas en los tratados internacionales, resultan fundamentales para la convivencia pacífica de los Estados. Ello incluye el respeto y correcta ejecución de la normativa internacional sobre asilo diplomático por los Estados concernidos”, informó la Cancillería peruana.

De acuerdo a la doctora Serrano, el apoyo por parte de los gobiernos sudamericanos hacia México, a la luz de lo acontecido en Quito, es unánime; sin embargo, existe distancia en temas particulares.

“Muestra de ello es el apoyo que da el gobierno de Argentina que, a pesar de que ha tenido diferencias (con México) en cuanto al proyecto de nación que cada uno encabeza, el presidente (Javier) Milei se sumó al rechazo de los actos del gobierno de Ecuador”, señala la catedrática.

La especialista apunta que pese a los roces diplomáticos del gobierno de López Obrador, México no ha roto relaciones diplomáticas de manera abrupta con ningún país de la región. En su opinión, el contexto interno de Perú y la posición internacional de México en este momento contribuirán a una desescalada de la tensión entre ambos países.

“Me parece que esta será la última reacción en términos de la relación bilateral, particularmente por las investigaciones que se están llevando a cabo sobre Boluarte. El hecho de que exista preocupación regional, internacional e interna sobre las investigaciones en las que se reconoce que hubo violaciones a los derechos humanos (…) da la razón al señalamiento mexicano sobre el uso de la fuerza del Estado en detrimento de su población. El gobierno de Perú está más preocupado por salir al paso y llegar a un acuerdo con los otros poderes que seguir escalando un conflicto regional y en el caso mexicano, tras la situación en Ecuador, no tendría mucho sentido continuar con otra diferencia diplomática a gran escala”, dice la académica.

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