Haciendo a un lado las preocupaciones por su seguridad, el papa Francisco llegó el ayer a Kenia en su primer viaje a África y pidió a los kenianos trabajar por la paz y el perdón. Esto entre una oleada de violencia extremista en el continente que amenaza con perturbar su viaje de seis días, que también lo llevará a Uganda y la República Centroafricana, un país en pugna entre cristianos y musulmanes.

Al preguntarle durante el viaje si le preocupaba su seguridad, Francisco respondió con su típico humor: “Me preocupan más los mosquitos”.

Pero fue mucho más serio durante su discurso a Kenyatta y el cuerpo diplomático del país en la Cámara baja de Nairobi, donde exhortó a todos los kenianos a trabajar por la paz y el perdón para sanar las divisiones étnicas, religiosas y económicas.

“La experiencia demuestra que la violencia, los conflictos y el terrorismo que se alimentan del miedo, la desconfianza y la desesperación nacen de la pobreza y la frustración”, le dijo a su audiencia, que aplaudió cálidamente. (Fuente: AP)