La desconfianza europea

Algunos partidos no confían en el funcionamiento de la Unión Europea. Ante las elecciones parlamentarias, las fuerzas políticas muestran posturas contrarias a continuar como un bloque porque tienen estrategias distintas en temas como migración y economía
Mariana Recamier Mariana Recamier Publicado el
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La Unión Europea celebra sus próximas elecciones del 23 al 26 de mayo, sin embargo, algunos políticos de los diferentes países miembros ya no confían en la comunidad integrada por 28 naciones.

Los comicios se presentan como una oportunidad para que los ciudadanos puedan elegir a quienes los representarán en el Parlamento Europeo, pero cada vez menos políticos confían en esta comunidad, es decir, son euroescépticos.

El rechazo a la Unión Europea tiene como su protagonista al Reino Unido, donde el 52 por ciento de los electores votaron a favor del Brexit en el referéndum de 2016. Es el único país que ahora cuenta con el inicio de un proceso para separarse de la comunidad.

Cerca de 400 millones de personas están convocadas para votar en las elecciones al Parlamento Europeo

En Hungría, el primer ministro Viktor Orban enfocó su campaña electoral para el 26 de mayo en la denuncia de las instituciones europeas. Entre sus declaraciones más recientes, el político plantea una transformación radical en la comunidad.

“Europa tenía una dinámica interna construida sobre cuatro protagonistas: Alemania, el Reino Unido, el Mediterráneo (que comprende Francia) y la Europa central. La relación entre estos cuatro actores formaba un equilibrio político, pero ahora se ha disuelto. Es necesario crear uno nuevo”, dijo Orban en una entrevista con el diario español Vanguardia.

En Polonia también hay un rechazo a la Unión Europea. El gobierno conservador del partido Ley y Justicia dirigido por Jaroslaw Kaczynski está amenazado con sanciones europeas por no respetar el Estado de Derecho en lo relativo a una reforma del Tribunal Supremo.

La internacionalista Norma Soto Castañeda explica que en la actualidad hay muchos políticos y partidos euroescépticos porque cada país de la comunidad tiene rumbos diferentes.

“Cada país tiene políticas diferentes. Cada uno trata de proteger su propia economía, sus propios ciudadanos y crecer independientemente. Consideran que el bloque les merma oportunidades para seguir avanzando porque no todas las economías son iguales”
Norma Soto CastañedaInternacionalista

Soto Castañeda agrega que hay economías más fuertes que otras en la comunidad como la alemana y la francesa y otras más débiles como la griega y española. La también maestra en negocios internacionales considera que eso provoca que los países integrantes no puedan avanzar al mismo nivel.

La internacionalista también menciona que no todos los países siguen las mismas políticas en temas esenciales como la migración. Polonia, Hungría e Italia cerraron sus fronteras para no recibir en su territorio personas en situación de movilidad.

En la República Checa también radica la desconfianza en la Unión Europea. El primer ministro, Andrej Babis se opuso a Bruselas en la cuestión migratoria y se arriesga a un procedimiento europeo por conflicto de intereses vinculado con su imperio industrial.

El gobierno socialdemócrata rumano también está amenazado por la Comisión de Sanciones debido a un controvertido proyecto de reforma del sistema judicial. El presidente Klaus Iohannis convocó un referéndum el mismo día de las elecciones europeas para oponerse a esta reforma.

El gobierno italiano se opone a la mayoría de sus socios europeos, al cerrar sus costas a la llegada de refugiados. Las dos formaciones políticas que lo integran, la Liga y el Movimiento 5 Estrellas, llegaron al poder gracias, en parte, a un discurso antimigrantes y en contra de la comunidad europea

Por otra parte, el Frente Nacional de Francia se rebautizó Agrupación Nacional y rebajó el discurso antieuropeo de la campaña presidencial de 2017, aunque mantuvo su discurso antiinmigrantes.

En la izquierda, la Francia Insumisa defiende el no respeto de los tratados europeos en materia presupuestaria, pero no una salida formal del bloque europeo.

Alemania también tiene fuerzas políticas que se oponen a la comunidad. Alternativa para Alemania (AfD), una formación antieuro y antiinmigrantes creada en 2013, logró un 12.6 por ciento de los votos en las legislativas de 2017.

Dinamarca no se queda atrás. El Partido Popular danés es una formación contra la inmigración que plantea una salida a medio plazo de la Unión Europea y apoya al gobierno minoritario de centro-derecha.

En Finlandia, el partido Verdaderos Finlandeses está a favor de la salida del euro aunque dejó de lado su programa antieuropeo cuando participó en el gobierno entre 2015 y 2017.

“Son cuestiones que han propiciado que la Unión Europea ya no pueda funcionar como un grupo, sin embargo, hay cosas que todavía se rescatan como la libre circulación de personas con nacionalidad europea, los programas educativos compartidos entre distintos países y cuestiones laborales”, comenta la internacionalista

A pesar del panorama de desarticulación entre los integrantes de la comunidad, Soto Catañeda menciona que la Unión Europea no está muriendo, al contrario, considera que sólo hay que adecuar el bloque a la realidad actual.

“Hay que reestructurarla y adecuarla a la realidad actual por cuestiones como el cambio climático, el fenómeno migratorio y la forma de crecimiento de cada país”, concluye la especialista.

La cita

Estos partidos y políticos euroescépticos participarán en las elecciones que conformarán el alma legislativa de la Unión Europea los próximos años. Cerca de 400 millones de personas están convocadas para votar en las elecciones al Parlamento Europeo para elegir entre aquellos que ya no confían en la comunidad.

Además, el futuro del continente está en juego en unos comicios en los que se prevé no asistan muchas personas a las urnas. La última vez que la participación superó el 50 por ciento en unas elecciones europeas fue hace 25 años, en 1994.

La afluencia a las urnas para decidir quién se sentará en el Parlamento Europeo no ha dejado de bajar, hasta que, en 2014, el año de los últimos comicios, acudió a votar un 42.61 por ciento del electorado.

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