Por tres días consecutivos, las actividades de rescate en la ciudad de Petrópolis, Brasil, no han cesado. Personal de los bomberos y voluntarios continúan recogiendo los cuerpos sin vida que van encontrado bajo las montañas de lodo que han ocasionado las fuertes lluvias.

Con ayuda de una docena de camillas, los cadáveres, envueltos en sábanas, son cargados para luego ser trasladados al Instituto Médico Legal (IML) a fin de ser identificados, y en espera de ser entregados a sus familias.

Hasta el cierre de esta edición, la Defensa Civil Nacional de Brasil registró un total de 117 muertos, sólo 24 personas encontradas con vida, y 849 que se quedaron si hogar; números que pueden ascender en cuestión de horas.

Claudio Bomfin de Castro e Silva, gobernador de Río de Janeiro, calificó la situación como “la peor lluvia desde 1932”, a excepción de la llovizna que se dio en 2011 en la misma región, dejando hasta a 900 brasileños fallecidos.

De acuerdo con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, la posibilidad de movimientos masivos en la Región Serrana de Río de Janeiro seguirá siendo muy alta, especialmente en Petrópolis, debido a la alta precipitación acumulada en las últimas horas.

Con ello, hoy se pronostican nuevos eventos de lluvia, lo cual puede permanecer por lo menos hasta en los próximos cinco días de manera intermitente, lo que demanda especial atención durante este periodo.

Desde Rusia, el presidente Jair Bolsonaro fue donde se enteró de la situación al norte de Río de Janeiro, en espera de llegar hoy a la zona afectada para atender a las víctimas.

“Seguimos comprometidos con ayudar a los demás. Dios consuele a las familias afectadas”, escribió el ultraderechista desde Moscú.

Así también, Rogério Marinho, vicepresidente de la Cámara de Diputados de Brasil, informó que, a petición del presidente, brindarían apoyo a las personas sin hogar, así como a aquellos que necesitan ser evacuados a través de las fuerzas estatales y municipales.

Ante estas acciones gubernamentales, el licenciado Daniel Muñoz Torres, internacionalista de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, considera que es una respuesta de Bolsonaro ante las críticas que ha recibido durante todo su mandato por minimizar el cambio climático.

“Por las críticas que el gobierno ha recibido por minimizar el cambio medioambiental, es por lo que Jair Bolsonaro está ahora tan preocupado por apoyar y dar incentivos a esta situación (…) Ahora estamos en un año electoral y es por eso que también le está dando tanta validez a esta emergencia”, agrega el académico.

Previo a los desastres registrados en Petrópolis, aunque el ultraderechista había asegurado durante la Cumbre sobre el Clima 2021 que duplicaría el dinero para preservar las zonas verdes de su nación, días después se dio a conocer que recortó el presupuesto del Ministerio de Medio Ambiente de tres mil millones de reales a dos mil 100.

Ahora, con sus promesas en favor de las víctimas por las fuertes lluvias, se espera que esta vez el mandatario sí cumpla con sus palabras, o de lo contrario verá las consecuencias reflejadas en los resultados electorales del próximo 2 de octubre.

“El apoyo que reciba dependerá de qué tan rápido lleguen las ayudas, porque si éstas no se cumplen y sólo quedan en simples declaraciones o intenciones, obviamente eso hará que su gobierno termine con muy poca popularidad”, sostiene el Licenciado Muñoz Torres.

En espera de interés permanente en Petrópolis

Con la atención de Jair Bolsonaro puesta en Petrópolis y las familias afectadas por las lluvias, se espera que su interés no cambie al menos hasta el término de su mandato presidencial, así como en los próximos años.

Y aunque aún no está claro que el ultraderechista gane la jornada electoral por segunda ocasión, se esperaría una mayor preocupación de parte del siguiente jefe de Estado en torno a las consecuencias del cambio climático y lo que puede llegar a afectar a su sociedad.

Del mismo modo, se prevé que se atiendan las zonas verdes de su país, en especial el Amazonas, que representa cerca del 50 por ciento del territorio de Brasil y es visto como uno de los mayores pulmones de todo el mundo.

“Pienso que Brasil debe ser un líder en todo momento con referencia al cambio climático y la importancia de sus zonas verdes. En ese sentido, debe sumarse de manera decisiva a todas las políticas internacionales que hablen de cómo proteger al medio ambiente.

“Si ahora Bolsonaro diera ese giro, lograría de algún modo apuntalar a su gobierno y convertir a su país en un gran líder de estos temas”, subraya el catedrático de la FES Aragón.

Pero además de Brasil, se esperaría que esos mismos pasos los sigan el resto de los países de la región, que podrían tomar como ejemplo el caso de Petrópolis para comenzar a analizar precauciones a través de políticas públicas que vayan encaminadas a evitar esa clase de catástrofes.

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