El panorama político en Israel volvió a tensarse. A un año de que la coalición de Naftali Bennett y Yair Lapid comenzara a representar al país, se decidió disolver el Parlamento y llamar a unas nuevas elecciones.

En junio de 2021, Bennett se convirtió en primer ministro gracias a la coalición que formó con el partido de Lapid, Yesh Atid, y seis grupos más, como Azul y Blanco, Nueva Esperanza y Lista Árabe Unida.

Juntos, lograron llegar a una mayoría parlamentaria, llevándolos al poder, pero debido a que en las últimas semanas perdieron a dos miembros del partido de Bennett y varios legisladores árabes y de izquierda se rebelaron en votaciones clave, la coalición se vio obligada a deshacerse.

Fue este miércoles que el proyecto de ley de disolución se aprobó, por lo que será en otoño próximo, a inicios de noviembre, que los israelíes volverán a las urnas por quinta vez en al menos cuatro años.

A finales de este mes, Yair Lapid relevará a Bennett como primer ministro; cargo que ocupará hasta que se desarrolle la siguiente jornada electoral y se realicen negociaciones para crear una nueva coalición.

Antes de que perdieran mayoría parlamentaria y se vieran obligados a dejar el poder, Lapid iba a suceder a Bennett hasta agosto de 2023.

“Quiero agradecer a mi compañero Naftali Bennett la responsabilidad que revela hoy, por el hecho de anteponer el país al interés personal. La amistad entre nosotros superó la prueba y encontró obstáculos, pero siempre los superó”, compartió Lapid.

El maestro Carlos López Alvarado, internacionalista de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, opina que esta disolución no fue sorpresiva, sino algo que se veía venir, considerando la crisis política que ha enfrentado Israel desde 2019, cuando el entonces primer ministro, Benjamin Netanyahu, comenzó a ser señalado por actos de corrupción, desestabilizando su gobierno.

Para él, en las nuevas elecciones será Bennett el que menos saldrá beneficiado, mientras que Lapid podría tener más posibilidades de permanecer en el poder, siempre y cuando sepa aprovechar su cargo como primer ministro y logre consensos.

“Lapid va a tener la visita de Joe Biden. Con esto podría construir una serie de esfuerzos diplomáticos que lo pueden catapultar, pero va a depender mucho de las medidas políticas, de las negociaciones y los consensos que logre”, comenta.

Será del 13 al 16 de julio que el presidente de Estados Unidos visite Israel, donde, de acuerdo con la Casa Blanca, espera reforzar su relación bilateral a través de una última conversación con sus líderes actuales.

¿El regreso de Netanyahu a Israel?

Tras darse a conocer la disolución de la coalición de Naftali Bennett y Yair Lapid, el exprimer ministro Benjamin Netanyahu fue una de las figuras que más celebró esta decisión.

En televisión nacional, el exfuncionario señaló el llamado a las urnas como una “gran noticia”, pues, según su opinión, se terminará “el peor gobierno en la historia de Israel”.

Con esa declaración, son altas las posibilidades de que el derechista busque regresar al poder en otoño próximo, mas será difícil que logre concretar su regreso debido al reto que representa formar mayoría parlamentaria.

“La realidad es que Netanyahu puede volver al poder, por supuesto, pero la tiene complicadísima porque no le va a alcanzar para formar coalición”, dice el maestro López Alvarado.

Según el académico, uno de los retos que podría enfrentar el exprimer ministro es que los partidos que hace un año le permitieron el triunfo a Lapid y a Bennett, seguirán unidos por una razón: terminar con la era Netanyahu.

Bajo esa línea, el internacionalista considera que estas elecciones podrían ser la última oportunidad para Benjamin de regresar al poder, pues además sus mismos seguidores están retirando su apoyo ante toda la escalada de escándalos que ha habido a su alrededor recientemente.

Fue en 2019 que Netanyahu fue procesado por el fiscal general de Israel, Avichai Mandelblit, por soborno, fraude y abuso de poder en tres casos en los que estaba imputado por recibir valiosos regalos e influir para conceder ventajas económicas y fiscales a altos cargos empresariales a cambio de mejorar su imagen en medios de comunicación.

Ante estos señalamientos, los cuales lo pueden dejar en prisión por hasta 10 años, el derechista lo ha negado todo, apostándole a su regreso al poder.

“Su partido puede permanecer bastante tiempo más, pero en lo individual va a ser su última oportunidad debido a los señalamientos en su contra”, remarca López Alvarado.

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