Hace cuatro años, un político colombiano de ideología derechista ganó las elecciones presidenciales de su país con 53.98 por ciento de los votos. Se trataba de Iván Duque, un abogado de profesión que en tres meses terminará su mandato.

Con una aprobación del 21 por ciento, según la encuesta Invamer, Duque dejará la Casa de Nariño en espera de la siguiente administración, la cual será elegida tras la primera y segunda vuelta de las votaciones generales, llevadas a cabo en mayo y junio respectivamente.

Por lo pronto, Duque terminará de realizar sus últimas acciones como representante del Ejecutivo, heredándole a su relevo un país con múltiples retos y metas por cumplir.

En cuestión de pobreza, el siguiente mandatario deberá atender el alza registrada hace dos años, pues según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en 2020 hubo 18.1 por ciento de personas en pobreza multidimensional; 0.6 más que en 2019.

Será a la población femenina a la que mayor atención deberá brindársele en ese sentido, tomando en cuenta que las mujeres han sido el grupo con mayor pobreza a nivel nacional, con 19.6 por ciento.

Así también, la población indígena representa uno de los grupos más desprotegidos en materia de pobreza con 50 por ciento, mientras que las personas mulatas o afro, se situaron con 29.2, de acuerdo con el Índice de Pobreza Multidimensional del DANE.

En materia de seguridad, el presidente Duque ya buscó velar por sus ciudadanos a futuro, acordando con el gobierno de Estados Unidos y su homólogo Joe Biden, mantener una cooperación bilateral para combatir el terrorismo y a los actores criminales transnacionales, incluidos el narcotráfico y la trata de personas.

Sin embargo, para alcanzar esa meta, su próximo relevo deberá darse a la tarea de afianzar su relación con la Unión Americana, o de lo contrario luchar por sí mismo.

La doctora Claudia Edith Serrano Solares, posdoctorante de la Unidad Académica de Estudios Regionales (UAER) de la UNAM, agrega que otro de los desafíos para el siguiente presidente será el impulso de una nueva reforma tributaria, pues la que lanzó Duque no tuvo el éxito que esperaba.

Fue en mayo del año pasado que el representante del Partido Centro Democrático le pidió al Congreso que retirara su proyecto de reforma debido a las múltiples protestas en contra de dicho plan que, entre otras cosas, incluía un aumento en los impuestos sobre la renta y productos básicos.

Otro tema que quedó pendiente durante el actual periodo presidencial fue la continuidad del Acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), firmado durante la administración del exjefe de Estado Juan Manuel Santos.

“Esta es otra gran deuda que deja el gobierno de Duque. No se apegó al derecho del cumplimiento de los mismos, y desafortunadamente antes de la pandemia se registraron muchas desapariciones forzadas y asesinatos a líderes de campo, elevando considerablemente la violación de los derechos humanos”, resalta la especialista.

De acuerdo con ella, aun cuando existieran diferencias de interpretación ideológica entre el presidente y lo establecido en el Acuerdo con las FARC, era algo que no se podía echar para atrás, pues ya se había negociado con todas las partes involucradas.

De ese modo, se espera que la próxima administración vele por la paz colombiana, aun cuando sea a través de un documento concretado por otro mandatario con una ideología política distinta.

Iván duque, un presidente sin liderazgo

Con sólo tres meses por delante para terminar su gobierno, Iván Duque tiene pocas posibilidades para impulsar su figura política, por lo que deberá bastarle con la aceptación que tuvieron algunos de sus proyectos.

Una de sus propuestas con mayor éxito fueron los talleres Construyendo País, a través de los cuales se buscaba escuchar las preocupaciones e ideas de todas las comunidades colombianas, a fin de generar confianza, transparencia y participación con el gobierno para que pudiera tratar de solucionar sus problemas.

Asimismo, otro acontecimiento que se celebrará en años venideros y que se llevó a cabo durante su gestión, fue la despenalización del aborto hasta la semana 24 de gestación, gracias a la decisión que tomó la Corte Constitucional y al impulso que le dieron los grupos feministas colombianos.

Ante ese panorama, son altas las probabilidades de que Duque continúe relacionado en la política de su nación, mas no con el mismo peso que han obtenido otros expresidentes, como Álvaro Uribe, de quien recibió apoyo para llegar al poder Ejecutivo, y que hoy en día es una figura de la opinión pública en casi todo Colombia.

“No creo que Duque tenga tanta proyección como algunos otros presidentes porque no logró trascender como ellos. Se habla de una figura que no logró un impulso de simpatía”, añade la doctora Serrano Solares.

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