La industria automotriz en México continúa sin poder aumentar la velocidad de sus ventas. Para el tercer mes del 2022 se reportó una caída de 1.2 por ciento en la comercialización de vehículos nuevos, comparado con las cifras de marzo de 2021.

Además de las bajas ventas, esta industria que aporta alrededor del 3.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, durante los últimos dos años ha tenido que sortear la lenta recuperación de la demanda interna, la escasez de microprocesadores y la regulación en la venta de los autos “chocolate” en el país.

“Estamos observando este comportamiento en las compras de vehículos porque, al final del día, los mexicanos no tienen ingresos suficientes para poder comprar un auto nuevo”
José Luis de la Cruz GallegosDirector general del IDIC

“El país necesita crecimiento económico, una solución integral de financiamiento más accesible, además de enfocar el sector hacia una producción de autos de nueva tecnología”, señala José Luis de la Cruz Gallegos, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

De acuerdo con el Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Ligeros (RAIAVL) elaborado por el INEGI, en marzo se comercializaron 95 mil 199 automóviles, por lo que el tercer mes del 2022 suma siete meses consecutivos con ventas menores a las del año previo, es decir, en terreno negativo.

Durante el primer trimestre de 2022 se acumularon ventas por 253 mil 382 vehículos, que también representa una cantidad menor hasta por 2.85 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2021, de acuerdo con la información aportada por 22 empresas afiliadas a la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

Cabe destacar que los mexicanos tienen una perspectiva poco positiva de la economía del país hoy en día comparada con la de hace 12 meses, de acuerdo con los resultados del Indicador de Confianza del Consumidor de marzo, en el que este índice alcanzó 39.1 puntos, es decir, 0.1 más que el mes previo.

“Lo que estamos viendo ahorita es que el mercado interno, por la debilidad que causó la crisis de 2020, sigue teniendo ese rezago en el sentido de que no será hasta que no se recupere el empleo con calidad y que se tenga mayor certeza de cuáles van a ser las condiciones de los créditos, sobre todo con estas alzas en las tasas de interés que ya se están observando, cuando se va a poder tener un mejor desempeño para el sector”, explica el especialista.

Además de este panorama interno, la industria automotriz ha tenido que sortear la escasez de semiconductores que se presentó desde los primeros meses de 2021 y se agudizó en septiembre del año pasado cuando se reportó una caída de la producción mexicana del orden de 33 por ciento.

1.2
por ciento fue la disminución en la comercialización de vehículos nuevos en marzo de este año comparado con el mismo mes de 2021

Diversos análisis señalan que la disminución en la oferta de los semiconductores, indispensables para manufacturar cualquier clase de dispositivo electrónico, podría prolongarse hasta 2023, lo que generará severos cambios en la forma y modo en que las grandes empresas producen sus dispositivos.

“Hay restricciones muy importantes para la fabricación de autos en México en el sentido de que no se tienen los elementos electrónicos suficientes para atender las necesidades de mercado. Al menos no se ve en el corto plazo una solución al problema que además es a nivel global… las empresas están tardando dos o más meses en poder entregar una unidad”.

Media velocidad de la industria automotriz previo a pandemia

Este sector manufacturero, que después de los alimentos y bebidas es el más relevante del país, ya mostraba signos de desgaste incluso previo a la pandemia por COVID-19 por la disminución en la demanda interna, pero durante 2020 su situación se agravó con la suspensión de sus actividades desde la segunda quincena de marzo y hasta el 1 de junio de ese año.

Este paro de actividades significó una caída de 24.2 por ciento en su Producto Interno Bruto (PIB) durante el segundo trimestre de 2020 comparado con el trimestre anterior, cuando alcanzó 3.17 billones de pesos, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía.

“Si consideramos que el sector automotriz representa casi el 30 por ciento del valor agregado de las manufacturas que México fábrica dentro de las cadenas globales de valor, pues es evidente el peso elevado que tiene en la economía del país.

“Entonces un comportamiento débil de la producción de automóviles pues viene del otro lado con restricciones de inversión productiva, de innovación, de tecnología y eso es evidentemente, un elemento para llamar la atención porque ha sido uno de los sectores que más se le apostó durante los últimos 20 años en el país”, señala De la Cruz Gallegos.

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