Sí hay empleo en México, pero informal y precarizado

El empleo en México ha tenido como constantes la precarización e informalidad en sus condiciones laborales y a pesar de tener registros positivos al arranque de este año, la problemática real sigue sin atenderse
Gabriel Nava Gabriel Nava Publicado el
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El 2023 inició con la tasa de desocupación más baja en los últimos 18 años, sin embargo, las condiciones laborales de gran parte de los trabajadores mexicanos no reflejaron la misma fortaleza, ya que la informalidad y el carácter precario de su trabajo continuaron como una constante.

Al concluir el primer trimestre del 2023, 32.2 millones de personas estaban empleadas bajo alguna condición de informalidad en sus trabajos, es decir, 55.1 por ciento de toda la población ocupada mexicana es vulnerable laboralmente de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

La informalidad es entendida como el trabajo sin acceso a la seguridad social, no protegido y mal remunerado según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Esta situación se presentó con mayor frecuencia en el mercado laboral de los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas.

“Un empleo informal, además de carecer de seguridad social, está asociado también a una menor percepción de ingresos, es decir, tienen mayor probabilidad de encontrarse en situación de pobreza laboral”, de acuerdo con la Organización México ¿Cómo vamos?

Los bajos salarios en el mercado de trabajo, fenómeno entendido como pobreza laboral, también mostraron ser un aspecto característico del empleo nacional.

Los trabajadores subordinados y remunerados representaron el 68.61 por ciento de todos los ocupados y la percepción salarial del 73.84 por ciento de ellos no fue mayor a los 13 mil pesos al mes.

De la misma forma que INEGI, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) detectó en su análisis sobre pobreza laboral para el primer trimestre de 2023 que 37.7 por ciento de la población observada tuvo un ingreso laboral inferior al valor monetario de la canasta alimentaria y a pesar de que el porcentaje ha disminuido, siguió siendo mayor a los niveles registrados previos a la pandemia.

A los factores salariales y de prestaciones también se sumaron las largas jornadas laborales que impactaron a la clase trabajadora mexicana. Ya que la ENOE detectó que 74.43 por ciento de las personas ocupadas tuvieron una jornada laboral semanal de 35 a 48 horas en adelante; siete, ocho y más horas diarias de trabajo.

En el ramo de restaurantes, por ejemplo, el 72 por ciento de los negocios de ese rubro no están debidamente reglamentados ni registrados, lo que llega a limitar la formalidad en la contratación de personal y una mejora en sus condiciones laborales, de acuerdo a las estadísticas de la Cámara Nacional de la Industria de Productos Alimenticios Condimentados.

Dimensión real del desempleo

La tasa de desocupación no logra dimensionar la magnitud real del desempleo en México, de acuerdo al análisis de Rogelio Gómez, coordinador de acción ciudadana frente a la pobreza.

En entrevista para este medio el coordinador consideró que existe una diferencia metodológica dentro de la ENOE que reduce el número de personas consideradas “desempleadas”, ya que en la medición no se suma a las personas que están listas y sin ningún impedimento para trabajar pero que por alguna razón dejaron de buscar empleo, consideradas como disponibles.

“Los disponibles están listos para sumarse al empleo, pero desistieron de buscar empleo porque no hay, pero no tienen ningún impedimento. Esos 5.4 millones llevarían el desempleo a siete millones de personas, con lo cual la tasa estaría arriba de 10 por ciento”, comentó Gómez.

La diferencia entre disponible y desempleo radica en que la persona haya buscado empleo en las últimas dos semanas a la consulta para la encuesta, pero puede re dimensionar por completo el gran problema dentro del mercado laboral nacional, explicó el coordinador de acción ciudadana frente a la pobreza.

Esfuerzo insuficiente

La baja tasa de desocupación no quiere decir que el mercado de trabajo sea de gran calidad, según Rodolfo de la Torre, director de movilidad social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

Aunque se han mostrado avances en materia de reducción de la informalidad a lo largo de la última década, no cambian sustancialmente el gran problema de la vulnerabilidad laboral dentro de la economía mexicana, reflexionó de la Torre.

No obstante, la mejora en los salarios de los trabajadores es un punto positivo en la carrera para mejorar las condiciones de los trabajadores. Y entender que el costo de pertenecer al sector formal aún es muy elevado, cuestión que ha orillado a los empleadores a mantenerse al margen de la legalidad, el gran pendiente.

“El problema es que antes de la pandemia no teníamos una gran movilidad laboral, los trabajadores solían permanecer en su posición mucho tiempo antes de poder acceder a mejores estratos de ingreso o condiciones laborales, eso no ha cambiado”, dijo el director de movilidad del Centro de Estudios Espinosa Yglesias para Reporte Índigo.

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