Janet Yellen, Haruhiko Kuroda, Mario Draghi y Mark Carney son considerados como las figuras más poderosas de la economía mundial. Quienes dirigen la Reserva Federal, el Banco de Japón, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra, respectivamente, tienen más influencia que nadie sobre el precio del dinero, una condición vital para la dinámica de la economía global.

Sin embargo, su legado estaría por terminar. Para el 2019, el mandato de estos cuatro banqueros habrá expirado. El nuevo escenario político vuelve incierta su continuidad al frente de las instituciones cuyas políticas han orientado a la economía global en el periodo posterior a la crisis.

Los cuatro perfiles, hombres y mujeres prominentes de la academia y de la banca privada, cuentan con una formación ortodoxa. No obstante, su legado es el del experimento más heterodoxo en la historia moderna de la política monetaria.

Después del colapso del banco Lehman Brothers y de la subsecuente catástrofe en la economía real, los banqueros centrales optaron por instrumentar políticas que llevaron a las tasas de interés a niveles cercanos a cero. La medida, insuficiente por sí misma, se complementó con un agresivo programa de compras de activos que inyectó liquidez al sistema financiero. Esto cambió las reglas del juego para los inversionistas, quienes, apoyados por el sustento artificial de los bancos centrales, estuvieron dispuestos a asumir un mayor riesgo en la composición de sus portafolios.

Una década después de la irrupción de la crisis, los mismos banqueros centrales que diseñaron los programas de estímulo intentan volver a la “normalidad” mediante el desmantelamiento de sus hojas de balance y de un alza gradual en las tasas de interés. Por ejemplo, el pronóstico mediano de los gobernadores de la Reserva Federal espera un alza adicional a la tasa de interés de referencia de ese banco central en 2017 y otros tres incrementos adicionales en 2018.  Este curso de gradualidad pretende  preparar a la Reserva Federal para afrontar una nueva crisis en el futuro.

No obstante, la trayectoria diseñada por los bancos centrales está sujeta a una posible disrupción. El término de Yellen expira en febrero, el de Kuroda en abril y el de Draghi y Carney en el 2019.

 ¿Revolución en la Reserva Federal?

La administración de Donald Trump aún no nomina al sucesor de Yellen, e incluso no ha rechazado la posibilidad de que ésta permanezca otro término de la Fed. De acuerdo a miembros de la administración de Trump citados por la prensa estadounidense, entre los candidatos se encuentran: Gary Cohn, actual director del Consejo Económico Nacional; John Taylor, un economista conservador de la Universidad de Stanford; Glenn Hubbard, un economista conservador de la Universidad de Columbia y exasesor económico del presidente Geroge W. Bush; Jerome Powell, el único miembro republicano de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal; y Kevin Warsh, exmiembro de la Junta de Gobernadores (nominado por el presidente Bush).

 Se trata de perfiles que en gran medida han sido críticos de las políticas implementadas por  Yellen; ya sea en temas relativos al “exceso de regulación financiera”, a la necesidad de seguir un mandato de inflación basado en reglas, o en la disrupción que  generaron en los mercados las compras de activos de los bancos centrales.

El fin de una era

Para el 2019 habrá expirado el mandato de los cuatro banqueros centrales más importantes del mundo

Janet Yellen (Reserva Federal):

febrero 2018

Haruhiko Kuroda (Banco de Japón):

abril 2018

Mark Carney:

2019

Mario Draghi:

2019