Una mujer de raza negra, nacida en Nigeria y con una experiencia profesional de más de 30 años en organismos internacionales y puestos ejecutivos en materia de finanzas; dirigirá las políticas en materia de comercio global, que se encuentra en un proceso de incipiente recuperación debido al impacto de la pandemia. Se trata de Ngozi Okonjo-Iweala, quien fue designada el lunes como directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y encabezará este organismo desde el 1 de marzo de 2021 hasta el 31 de agosto de 2025

La OMC es vital para la recuperación integral de la economía mundial ante “la devastación provocada por el COVID-19”, según las propias palabras de Okonjo-Iweala al ser nombrada como directora general, quien además confía en la colaboración de los 164 países miembros para alcanzar este objetivo.


Una OMC es vital si queremos recuperarnos completa y rápidamente de la devastación provocada por la pandemia de COVID-19

Ngozi Okonjo-Iweala

Designada como directora general de la OMC

La elección de esta experta en finanzas globales ocurrió en medio de un periodo de “incertidumbre” debido a la negativa de los Estados Unidos de respaldar por consenso la candidatura de la nigeriana y por dar su apoyo a Yoo Myung-hee, de la República de Corea, relata en un comunicado la OMC.

Pero el nudo en esta negociación se deshizo con la llegada de Joe Biden al gobierno de Estados Unidos, quien retiró la objeción como país miembro y anunció su “fuerte apoyo” a la candidatura de Okonjo-Iweala.

En materia de finanzas, la experiencia de Okonjo-Iweala es muy basta. En su país de origen fungió como ministra en finanzas en dos ocasiones, primero durante el periodo de 2003 a 2006 y más tarde durante 2011 hasta 2015, tiempo en el que encabezó negociaciones con el Club de Acreedores de París que permitieron la eliminación de 30 mil millones de dólares de la deuda de Nigeria.

Se desempeñó 25 años en el Banco Mundial como economista de desarrollo y ocupó el puesto número dos de directora gerente de operaciones, de acuerdo con una biografía publicada en su portal personal.

Entre sus responsabilidades como directora gerente de operaciones se encontraba supervisar la cartera operativa de 81 mil millones de dólares de esta institución en África, Asia meridional y Asia Central, además encabezó una iniciativa para apoyar a los países de bajos ingresos durante la crisis alimentaria provocada por el colapso financiero mundial en 2008 y 2009.

En su biografía también se destaca el impulso que dio a una campaña para recaudar 49 mil 300 millones de dólares en subvenciones y créditos a bajo interés para los países más pobres del mundo.

Además de su largo recorrido en materia de finanzas globales, la próxima directora general de la OMC es presidenta de la junta directiva de la Alianza para la Vacunación (GAVI por sus siglas en inglés), forma parte de los consejos de administración de Boards of Standard Chartered, que ofrece servicios internacionales de banca; y de Twitter.

Horizonte incierto para la OMC y Okonjo-Iweala

La OMC no solo se encarga de generar normas en materia comercial, también es una especie de mediador entre los países miembros para generar acuerdos comerciales o resolver conflictos, todo con el objetivo de que el “comercio fluya con la mayor libertad posible sin que se produzcan efectos secundarios no deseables”, pero este objetivo se ha visto afectado por las barreras fronterizas establecidas por gobiernos para detener la expansión del COVID-19.

El liderazgo de Okonjo-Iweala en la OMC arrancará en un momento de “recuperación incipiente” para el comercio mundial cuya caída se proyecta en más de 10 por ciento durante las primeras 31 semanas de 2020 comparado con el mismo periodo de 2019, de acuerdo con cálculos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

En el caso de América Latina y el Caribe, la caída anual del intercambio comercial se proyecta hasta en nueve por ciento durante todo el 2020, de acuerdo con cálculos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

10

por ciento fue la caída del comercio internacional durante las primeras 31 semanas de 2020 comparado con el mismo periodo de 2019

Uno de los efectos más mencionados en los reportes de la Cepal enfocados en el intercambio comercial es el retroceso en los “escasos avances” en materia económica y laboral para las trabajadoras que participan en las cadenas de valor global, así como la profundización las desigualdades de género en el acceso al empleo.

De acuerdo con este organismo internacional, los sectores que tradicionalmente emplean a mujeres fueron los que reportaron un mayor impacto negativo por el paro económico que significó la pandemia, como el turismo, el comercio al por menor y el sector textil.

Al escenario de caídas en exportaciones e importaciones entre los países de América Latina y el Caribe se agrega la tendencia de automatización de los procesos productivos y la incorporación de innovaciones tecnológicas sobre todo en áreas como la textil y la horticultura de exportación que si bien prometen revolucionar estos sectores, también podrían poner en riesgo el empleo de las mujeres.

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