"Hay muy pocas personas que aún toman en serio a la FIFA, y sea cual sea la perspectiva desde la que se quiera ver, Blatter es responsable al final"

Michael van Praag

Miembro del comité ejecutivo de la UEFA y presidente de la KNVB


La sospecha de que FIFA otorgó a Catar la sede del Mundial 2022 tras recibir sobornos mancha la imagen de Joseph Blatter al frente del organismo


El extitular de FIFA, Joao Havelange, canalizaba los sobornos  a través de la empresa de mercadotecnia deportiva International Sports and Leisure (ISL), que cayó en bancarrota en el 2001

Mientras que esta semana Joseph Blatter, presidente de la FIFA, inició el camino para ocupar por un quinto periodo consecutivo la dirección, tanto él como la organización se enfrentan a acusaciones de corrupción cada vez mayores. 

Uno de los escándalos recientes que manchan la imagen de Blatter y la FIFA es la acusación de que se eligió a Catar como sede para la Copa del Mundo del 2022 por sobornos.

Pero en lugar de hablar al respecto durante el 64 Congreso de la FIFA, Blatter ignoró su anterior promesa de retirarse al finalizar este periodo, y ya cabildea para mantener el puesto que controla desde 1998.

Aunque está en proceso una investigación interna, liderada por un exfiscal federal de Estados Unidos, autoridades futbolísticas europeas ya han vuelto pública su desaprobación a la administración de Blatter y de su intento de reelección, argumentando que los escándalos han manchado significativamente la reputación de la FIFA y que Blatter debe asumir la responsabilidad por esto.

El diario The Wall Street Journal reporta que David Triesman, expresidente de la Asociación de Futbol de Reino Unido, declaró esta semana que “la FIFA, me temo, se comporta como una familia de la mafia. Tiene una tradición de décadas de sobornos y corrupción”. 

Trisman agregó que “la corrupción sistemática, subrayada por investigaciones no existentes donde la mayoría de los acusados están exentos de la investigación, vuelven imposible proceder”.

El caso Havelange

Lamentablemente, en lo referente a acusaciones de corrupción, Blatter no está solo

Una investigación interna de la FIFA realizada entre el 2011 y el 2013 reveló que su antecesor en el puesto, el brasileño Joao Havelange, fue encontrado responsable de aceptar 41 millones de dólares en sobornos, relacionados con la asignación de derechos de comercialización de la Copa del Mundo.

El reporte de la investigación de la FIFA muestra que durante los 90, Havelange, junto con su entonces yerno Ricardo Teixeira, exmiembro del comité ejecutivo del organismo y expresidente de la Confederación Brasileña de Futbol, aceptó tanto sobornos como regalos inapropiados para influir en la asignación de contratos de comercialización de la FIFA. 

Y aunque la investigación no vinculó a Blatter directamente con la corrupción de Havelange y Teixeira, sí le asignó culpa por no vigilar con mayor cuidado asuntos como este.

La investigación afirma que los sobornos se canalizaron principalmente a través de la empresa de mercadotecnia deportiva International Sports and Leisure (ISL), que cayó en bancarrota en el 2001.

A pesar de los resultados de la investigación, ni Havelange ni Teixera fueron condenados judicialmente por sus acciones, ya que durante ese periodo los sobornos comerciales no eran un crimen en Suiza, donde la FIFA tiene su sede.

Además, la FIFA no tenía un código de ética en ese momento, ya que este apareció hasta el 2004.