Desde diciembre del año 2000 la inflación en México no había registrado un punto tan elevado como en este mes de julio.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un nivel de 8.15 por ciento en su variación anual, pese a que las proyecciones de mercado eran de 8.13 por ciento, en tanto que presentó una variación de 0.74 por ciento respecto al mes anterior.

En el caso del índice de precios subyacente, es decir, el subconjunto de precios que no están sujetos a la estacionalidad o alta volatilidad, como alimentos, bebidas y tabaco, mercancías no alimenticias, vivienda y educación, registró un avance de 0.62 por ciento mensual y de 7.65 por ciento anual. En tanto el índice de precios no subyacente aumentó 1.09 por ciento a tasa mensual y 9.65 por ciento a tasa anual.

“El reporte inflacionario de julio ofrece resultados mixtos, pues, por un lado, los energéticos han contenido su avance ante bajas sustanciales en los precios de las referencias internacionales, pero en contraparte, el resto de la canasta de productos se mantiene presionado y, de hecho, los movimientos en las mercancías alimentarias y en otros servicios son de los más abultados en el registro”, apunta Monex.

De acuerdo, con la medición del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) los productos con mayor aumento mensual en su costo fueron el tomate verde con 20.41 por ciento, la naranja con 15.51 por ciento, cebolla con 13.79 por ciento, la papa y los tubérculos con 11.96 por ciento y el huevo con 8.31 por ciento.

Para tratar de contener el aumento de los precios, el Banco de México (Banxico) ha establecido una política monetaria restrictiva y en su última decisión de política monetaria, en junio pasado, llevó a cabo un aumento de 75 puntos base en la tasa de interés interbancario.

Monex también señala que bajo este panorama sigue favoreciendo la postura hawkish de Banxico, pues la inflación interanual alcanza un nuevo máximo en el actual ciclo y el panorama es incierto, lo que añade vulnerabilidad a las expectativas.

Se conoce como “tono hawkish o de halcón”, cuando el banco central aumenta las tasas de interés e impulsa la política monetaria restrictiva que se enfoca en reducir la cantidad de dinero del país con el objetivo de contener la inflación, aunque con ello se corre el riesgo de frenar el crecimiento económico.

En contraste está el “tono dovish o de paloma”, que se enfoca en la reducción de tasas de interés y una política monetaria expansiva que impulsa la reactivación económica de un país a través del aumento de la cantidad de dinero y con ello el estímulo a la inversión y reducción del desempleo.

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