El dragón amarrado

La economía china ha visto mejores días. Durante el año pasado registró un crecimiento de 7.4 por ciento, su nivel más bajo en 25 años, y se prevé que este año será aún más bajo (alrededor de sólo 7 por ciento). 

Por si fuera poco, su desempeño industrial y financiero preocupa a algunos expertos quienes ven una crisis en su futuro. Al mismo tiempo que sectores clave, como el mercado de acero y otros metales, muestran estancamiento, sus índices accionarios han doblado su valor desde mediados del año pasado hasta la fecha.

Rolando Hinojosa Rolando Hinojosa Publicado el
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"Lo más importante es que, pese a los problemas que afronta, ahora se reconoce de forma generalizada la singular importancia de la economía china. Los recientes logros internacionales del país entrañan un enorme grado de confianza en que China abordará sus problemas con éxito"
Jim O’NeillEx director en Goldman Sachs
y creador del término BRIC

La economía china ha visto mejores días. Durante el año pasado registró un crecimiento de 7.4 por ciento, su nivel más bajo en 25 años, y se prevé que este año será aún más bajo (alrededor de sólo 7 por ciento). 

Por si fuera poco, su desempeño industrial y financiero preocupa a algunos expertos quienes ven una crisis en su futuro. Al mismo tiempo que sectores clave, como el mercado de acero y otros metales, muestran estancamiento, sus índices accionarios han doblado su valor desde mediados del año pasado hasta la fecha.

Debido a esto, la relación entre los precios de las acciones chinas y los ingresos de sus empresas ya rebasa la que se vio en Estados Unidos durante la burbuja del dotcom. Si a esto se le agrega el alto nivel de endeudamiento empresarial, China ya levanta advertencias de una posible crisis que se avecina.

Pero a otros expertos no les convence el pesimismo. Éstos señalan que China aún tiene mucho espacio para continuar desarrollándose y cumplir con sus objetivos, destacando además la importancia de las reformas económicas que ha emprendido recientemente.

Malos augurios

Entre las señales chinas que preocupan a los expertos se encuentra el desempeño de sus mercados de acero y otros metales, mismos que tradicionalmente han servido como un indicador del desempeño general de la segunda mayor economía del mundo.

Bloomberg reporta que la demanda por acero en el país ha caído 3.4 por ciento en lo que va del año, después de haber declinado 4 por ciento durante el 2014. Esto en contraste con el desempeño alcista que mostró durante la última década.

Al mismo tiempo, durante el primer trimestre del año indicadores como producción industrial, inversión fija bruta, ventas inmobiliarias y ventas minoristas mostraron desaceleración o incluso contracción.

Este panorama por sí solo resultaría preocupante para un gobierno preocupado por asegurar una transición tranquila después de años de crecimiento económico veloz. 

Pero a estas preocupaciones se agregan las advertencias de expertos que ven una burbuja financiera en los mercados accionarios del gigante asiático. 

La revista The Economist destaca que las valuaciones de muchas empresas chinas se encuentran fuera de proporción con sus ingresos, mientras que su nivel de deuda se ha casi triplicado en el último año y gran parte de los inversionistas impulsando el boom alcista no tienen conocimiento financiero.

En parte, esto es un reflejo de la política monetaria del país. Desde noviembre del año pasado hasta la fecha, el banco central chino ha recortado dos veces su tasa de interés de referencia. Tan sólo en el último mes, el costo del financiamiento a corto plazo en el país ha caído casi 2 puntos porcentuales.

En consecuencia, las autoridades chinas tienen que hacer el difícil balance entre dos preocupaciones: no apretar tanto su política económica para no dificultar aún más su transición hacia un modelo más sustentable de crecimiento económico, pero a la vez no mantenerla tan acomodaticia como para alimentar burbujas financieras.

Transición china

Si bien, la economía china se ha desacelerado, el país está realizando reformas de fondo y está adquiriendo una relevancia creciente en la arquitectura financiera global.

La reforma más importante de la economía china se encuentra en la transición desde un modelo de inversión hacia un modelo de consumo. China busca  reducir su dependencia del exterior en un momento en que la demanda global muestra debilidad.

Un reflejo del empoderamiento del consumidor se encuentra en el auge del uso de internet como plataforma de consumo.  Alibaba, la firma de comercio electrónico, lanzó en 2014 la oferta pública inicial más grande de la historia en Estados Unidos.

En el plano de la reforma financiera, el gobernador del banco central de China dijo que las tasas de interés podrían ser liberalizadas por completo para finales de año.

Esto permitirá una distribución más eficiente del capital, conduciendo hacia un mayor crecimiento en el largo plazo.

El gobierno de China también ha enviado señales de que busca volver más flexibles los controles de capital, así como reducir la carga regulatoria para las empresas.

El mercado ha a recibido estos mensajes con claridad. El año pasado se registraron 3.6 millones de nuevas empresas en China, el doble que las que se registraron durante el 2012.  

Por otra parte, China busca ser un protagonista de la nueva arquitectura financiera internacional. Está presionando al Fondo Monetario Internacional (FMI) para que reforme sus estatutos y otorgue más poder a los países emergentes.

Asimismo, es probable que el yuan obtenga plena convertibilidad y sea añadido a la selecta canasta de divisas que conforman la unidad de cuenta del FMI, conocida como derechos especiales de giro.

El respaldo de Reino Unido, Alemania y Francia al nuevo Banco Asiático de Inversión en Infraestructura de China da cuenta del fortalecimiento de la posición de ese país en el tablero financiero global. 

 

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