El trabajo remoto por COVID-19 en México y las débiles medidas de seguridad sanitaria en el país impulsaron la llegada de una parte del sector laboral de las grandes urbes del país y extranjeras a zonas turísticas, lo que ha provocado un gran crecimiento inmobiliario.

Inmuebles en destinos como Puerto Vallarta, Nuevo Vallarta y el sureste del país se volvieron un atractivo para pasar el confinamiento por coronavirus por sus grandes atracciones naturales por lo que se ha registrado gran afluencia en la demanda de bienes raíces impulsando la economía del estado.

“La pandemia fue todo un reto, no teníamos los metros cuadrados suficientes para la demanda de los Centros de Distribución, llegaron empresas desarrolladoras y se apresuraron a construir. Hubo un crecimiento hasta de 70 por ciento”, estimó Fernanda Valencia, directora general de Assad Industrial Jalisco a través del Reporte del Mercado Inmobiliario 2021 de Lamudi.

Las restricciones por la crisis sanitaria de Estados Unidos llevó a sus habitantes a seleccionar a México como un lugar estratégico para habitar no solo por sus reservas naturales, sino por tener zonas más baratas y medidas sanitarias flexibles.

“Se está volteando a ver otro tipo de ciudades, regiones como Zapopan, Mérida, Yucatán han tenido un crecimiento exponencial en los últimos tres a cuatro años”, agregó Daniel Narváez, VP de mercadotecnia de Lamudi.

El gobierno de Yucatán declaró que las grandes inversiones provenientes de países como Estados Unidos, China, Japón e Italia abren oportunidades para sumar otro factor al fortalecimiento inmobiliario del estado.

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