El príncipe Al-Waleed bin Talal bin Abdul Aziz Al-Saud, sobrino del rey Abdullah de Arabia Saudita, no es sólo un miembro de la realeza. Al-Saud es además el fundador, director ejecutivo y mayor propietario del conglomerado Kingdom Holding, y mantiene inversiones en empresas como Citigroup y News Corporation. Su reputación como empresario, y su fortuna de casi 26 mil millones de dólares, llevaron a que la revista Time lo apodara “el Warren Buffett árabe”.

Amigo de extranjeros

> Al-Saud no sólo ha invertido en el Medio Oriente. Tanto individual como empresarialmente ha puesto su dinero en empresas que incluyen al banco Citigroup (donde se mantiene como el mayor accionista individual) y al conglomerado mediático News Corporation, donde es el segundo mayor accionista con voto. Al-Saud también le compró su yate a Donald Trump, después de la segunda bancarrota de éste.

De vagabundo a militar

> Nacido en 1955, hijo de un príncipe saudí y de la hija de un  ex primer ministro de Líbano, Al-Saud vivió una infancia marcada por el divorcio de sus padres. Durante su juventud rebelde, Al-Saud solía escaparse de casa por un par de días, durmiendo dentro de automóviles ajenos. Esto se detuvo cuando estudió en una escuela militar, la cual le dio el sentido de disciplina al cual continúa sujetándose.

Vida palaciega

> La fortuna de Al-Saud le permite vivir con un gran nivel de comodidad. Su principal residencia es un palacio de casi medio kilómetro cuadrado valuado en 130 millones de dólares. El complejo, que contiene 371 habitaciones, incluye lujos como 500 televisiones, mil 500 toneladas de mármol decorativo, alfombras de seda, decoraciones de oro, cuatro cocinas diferentes, 100 empleados, e incluso su propio zoológico. 

Fortuna filantrópica

> Pero no toda la fortuna de Al-Saud se dedica a inversiones y lujos, ya que gran parte de su dinero va a causas filantrópicas. La mayor parte de éstas se dedican a iniciativas que buscan crear vínculos entre la comunidad musulmana y el Occidente. Dentro de esto, la mayor parte de la colección de arte islámico del Museo Louvre, que incluye alrededor de 6 mil piezas, fue financiada por Al-Saud.

Empresario real

> Aunque su fortuna familiar le ofreció una vida cómoda, Al-Saud comenzó a emprender por su cuenta en 1979 con una pequeña empresa de construcción. Décadas más tarde, su imperio de negocios incluye la propiedad del 95 por ciento de Kingdom Holding, conglomerado que mantiene inversiones en hoteles y bienes raíces, y de 80 por ciento en Rotana, una de las mayores empresas mediáticas de Medio Oriente.