Desde que tuvo su primera presentación en un State of Play, la propuesta de Stray llamó mucho la atención. En este título estás al control de un gato común y corriente, así de simple. Y ésta idea fue suficiente para conquistar a toda una generación de videojugadores, a las redes sociales, a la crítica especializada y muchos curiosos, convirtiéndose en el fenómeno más grande de la temporada y también, en uno de los títulos más importantes del año. La pregunta es, ¿el juego realmente vale la pena?

CURIOSIDAD PUEDE MATARTE

Nuestra aventura comienza en un futuro lejano, donde el protagonista y su grupo están explorando unas instalaciones abandonadas, hasta que un salto fallido lo hacen caer en las alcantarillas de una ciudad olvidada. Ahora, nuestro gato deberá explorar la ciudad buscando la salida, y en su camino se encontrará con una civilización perdida, conformada por robots. Con pequeñas misiones para ayudar a los habitantes de la ciudad, algunos acertijos interesantes por resolver y la posibilidad de encontrar objetos y escenas que ayudarán al robots que nos acompaña en esta aventura, es como podríamos resumir la propuesta de Stray.

Ahora, cuando decimos que en el juego controlas a un gato, lo decimos en serio. El título te permite hacer desde las cosas más básicas como saltar de una plataforma a otra aprovechando tu agilidad, hasta detener la acción para rascar muebles y alfombras, tomar agua, empujar objetos de una repisa hasta hacerlos caer, etc… El juego incluso tiene un botón dedicado para hacer maullar al gato, la opción de ponerse a descansar en ciertos lugares y también, te da la posibilidad de rozar las piernas de ciertos personajes amigables a nuestro protagonista; de hecho hay un par de trofeos relacionados con estas acciones.

UN MUNDO RARO

Resulta interesante ver la reacción de la comunidad gamer a este juego, que ha tomado en serio su propuesta, la cual no es más que la de un juego con el cual uno puede relajarse explorando los extensos escenarios. Sí, la trama es algo lineal, pero la posibilidad de salirse de ella para ser simplemente el gato que anda de azotea en azotea es algo casi “terapéutico”.

Apoyando este hecho tenemos no sólo un excepcional trabajo gráfico, sino también un increíble diseño de producción que nos ofrece un mundo “vivo”, que se siente “real”, muy a pesar de que sea una ciudad abandonada en mundo post-apocalíptico. Los personajes secundarios son interesantes y algunas de sus historias llegan a ser entrañables. Las misiones, aunque simples, llegan a ser memorables (como la de encontrar las partituras para que el músico interprete una canción para tí). De igual forma, el grandioso diseño de sonido y una excepcional banda sonora complementan perfectamente el título y le terminan de dar forma al mundo en donde se desarrolla el juego, atrapando tu atención.

Stray no es una propuesta increíblemente compleja y extensa, éste es un juego sencillo pero bien hecho, bajo una idea tan simple como original. Si, el título es corto para quien sólo busca acabarlo y ya, pero quienes detenerse y disfrutarlo encontrarán en él un juego verdaderamente entrañable.

Calificación: 8.0

Aunque su propuesta es aparentemente sencilla, Stray logra equilibrar perfectamente la búsqueda de objetos, la exploración y desarrollo de su historia con el hecho de estar controlando a un gato. Con un gran trabajo gráfico y diseño de sonido, el título llama la atención por su propuesta tan única como original, aunque la propuesta en general sea algo lineal y no dure más de cuatro o cinco horas (si es que se quiere explorar el mundo por completo). Como curiosidad menor, Stray es muy interesante.

Stray es un título desarrollado por Twelve Studios y distribuido por Annapuma Interactive para PlayStation 4, PlayStation 5 y PC. Para esta reseña se jugó la versión para PlayStation 4, la cual fue adquirida por el equipo de Índigo GEEK.