Pocas veces segundas partes han sido mejores que las primeras, y esta es una de esas raras ocasiones, no porque la segunda entrega de Venom sea una obra maestra, sino porque la primera película del simbionte dejó la vara muy abajo. A pesar de las críticas mezcladas y algunos fans enojados, había varias personas que seguíamos queriendo ver a Tom Hardy interpretando a este villano en la gran pantalla, y esta segunda entrega sigue sin convencer al cien por ciento.

BUENA HISTORIA, MAL CONTADA

Eddie Brock regresa junto a su “parásito espacial” con el que ya tiene una mejor relación y mayor control. Brock reaviva su carrera como reportero y termina entrevistando y relacionándose con el asesino Cletus Kassidy, interpretado por Woody Harrelson. Es aquí donde se desarrolla la historia de Venom: Carnage Liberado.

Esta cinta está basada en el cómic Maximum Carnage, una de las historias más aclamadas del amigable vecino arácnido. Si bien es cierto que las películas del universo Marvel son productos paralelos a los cómics y que 97 minutos es muy poco tiempo para desarrollar una historia de este tamaño, esperaba que al menos pudiera sentar precedentes o se dieran guiños y referencias más sólidas a futuros personajes o historias.

 El guión no ha sido el fuerte de esta franquicia y es un problema que sigue sin resolverse. A momentos la película pareciera ser una comedia de amigos, para de pronto saltar a secuencias llenas de acción y volver a romper esa atmósfera agitada con un chiste (muy malo, por cierto) por parte de nuestros protagonistas. Un momento sin duda bastante memorable, será la escena post créditos, que hizo que toda la sala nos sorprendiéramos y gritáramos al unísono. Si algo ha sabido darnos está franquicia son estas escenas.

UN CAST DESPERDICIADO

Así cómo Tom Hardy cumple bien llenando el papel de Venom desde la primera entrega, no pudieron encontrar a un mejor Carnage. Harrelson hace un excelente trabajo interpretando a este psicópata, los cambios repentinos de comportamientos, sus movimientos erráticos y toda su apariencia logran una vibra tenebrosa e intimidante en el personaje de Kassidy. Así mismo sucede con Naomie Harris, quien interpreta a Frances Barrison. Naomi y Woody hacen una mancuerna espectacular, interpretando a una pareja de locos que acaparan por completo la atención en todas las escenas que aparecen juntos.

Todo el reparto se esfuerza por cumplir con sus personajes y lo logran. A pesar de que la historia es contada de forma algo tropezada, la película brilla en sus momentos de drama y en las secuencias de peleas, en especial las de Venom y Carnage. La parte a mi parecer deficiente es la forma en la que cuentan la relación entre Eddie y el Simbionte. Desde la película del 2018 contaban esta agresiva relación desde un enfoque cómico que no me ha gustado, en especial porque es poco lógico escuchar una broma de Venom justo después de haber desmembrado o comido a alguien. Andy Serkis decidió seguir con lo que su antecesor había construido, en lugar de darle un nuevo rumbo a esta dupla.

Cuando lo que más emociona al público en la sala es la escena post créditos en lugar de algún momento de la película, claramente hay algo malo. Si tu intención es solo distraerte por un poco más de hora y media Venom: Carnage Liberado es para ti, pero si eres fan de este personaje en los cómics y la primera película no te convenció, mejor busca en otro lado.