El género de acción en el cine es una categoría que en más de una ocasión se esfuerza (a veces demasiado) por ser tomado en serio, dándonos escenas tan ridículas y absurdas que solo logran ser recordadas como memes. En esta ocasión toca revisar Tren Bala, la más reciente producción de David Leitch, un director de acción que se toma este género más a la ligera… Y qué bueno.

INTRIGA Y SANGRE

En Tren Bala seguiremos la historia de Ladybug, un asesino a sueldo con muy mala suerte interpretado por Brad Pitt, que recientemente se reintegra al trabajo después de un proceso de mejora personal a través de psicoterapia. El trabajo que se le asigna para volver al negocio es sencillo, robar un maletín que se encuentra a bordo del tren bala con destino a Kioto.

El trabajo sería sencillo. Subir, tomar el maletín y bajar en la siguiente estación. Para la mala suerte de nuestro personaje, a bordo del tren se encuentran al menos cinco asesinos que tienen algo que ver con este maletín. Mientras el tren avanza de estaciones las cosas se van complicando para todos los sicarios a bordo, y lo que parecían misiones simples se terminan convirtiendo en una gran persecución, peleas y tiroteos a 350 km/h

Sin ahondar en detalles sobre el desarrollo, ya que las sorpresas durante este son puntos clave para que esta producción funcione, Tren Bala sin duda es una película entretenida y emocionante, que a lo largo de sus poco más de dos horas te mantendrá atento a todo lo que sucede en pantalla.

SIMPLE Y SIN PRETENSIONES

El director David Leitch deja su firma a lo largo de toda la película. Por un lado, tenemos secuencias de acción breves, contundentes y muy bien coreografiadas que hemos visto en Atomic Blonde y John Wick; en una narrativa completamente absurda que nos recuerda a Hobbs & Shaw. Cómo cereza en el pastel, está el humor tan característico del director que incluso se burla del mismo género que dirige, algo que particularmente se vio en Deadpool.

Esta producción es el claro ejemplo de que una película no necesita ser rebuscada y muy pensada para ser buena. Durante los 126 minutos de duración tendremos constantes reacciones de incredulidad, para pasar a una risa y luego emocionarnos con una pelea. Todo esto para concluir en un mensaje medianamente profundo pero que en ningún momento pretende ser aleccionador y mucho menos ponerse cursi.

Esta absurda historia necesitaba de un gran elenco para sostenerla y hacerla funcionar, y afortunadamente lo tiene. Brad Pitt se divierte con su personaje, Brian Tyree Henry junto con Aaron Taylor-Johnson hacen una dupla increíble y Joey King sigue demostrando que es mucho más que las comedias románticas que hizo para Netflix. Incluso Bad Bunny, quién francamente no actúa nada bien, funciona para su personaje y es esa mala interpretación lo que sazona a lo caricaturesco que es.

 En conclusión, Tren Bala no pretende revolucionar el cine y eso está bien, lo que ofrece es una película sin pretensiones y para pasar el rato, llena de giros absurdos, momentos divertidos y burlas al género de acción. Todo esto respaldado por un elenco que se nota se estaba divirtiendo y eso facilitó a que las cosas fluyeran.