Reporte Indigo

Nuestro espejo


En los clavados, Yahel Castillo decidió no ser un conformista, se arriesgó para ir en busca de una medalla, falló, pero tuvo el valor de intentarlo

Es sostenido por muchos años que el deporte no es lo más importante en la vida política, económica y social, pero sin duda es un espejo fiel de cualquier sociedad.

Hoy la historia de Leonel Manzano y su familia es el espejo de cientos de miles de familias mexicanas que desafortunadamente tiene que emigrar a Estados Unidos en busca de la oportunidad que como sociedad no les hemos podido entregar.

Resulta que en las competencias de semifondo, es decir, las de mil 500 metros, 3 mil metros, 3 mil metros con obstáculos, 5 mil y 10 mil metros en la pista, porque el fondo es el maratón, estas pruebas han sido dominadas por los africanos de unos 20 años a la fecha, no se concibe una de estas competencias sin uno de ellos en el pódium y en lo más alto del mismo, también en los maratones, ellos están genéticamente preparados, son chiquitos, corriosos, de una gran resistencia y en todo el continente africano, no se crea que solamente del África Negra, ahí están los argelinos y marroquíes quienes también dan la pelea en estas disciplinas.

Los mil 500 estaban cantados

Para ser dominados por los africanos, sobretodo por lo marroquíes, pero de pronto en medio del argelino Taoufik Makhloufi, quien ganó el oro y del marroquí Abdalaati Iguider quien se quedó con el bronce, se coló un norteamericano, que si usted lo veía decía este cuate es mexicano, al terminar la competencia este deportista sacó las banderas de México y de Estados Unidos y recorrió la pista con ellas.

¡Ah caray!

Resulta que este joven medallista nació en Dolores Hidalgo, su padre tuvo que emigrar por falta de oportunidades, llegó a Austin, Texas, cuando logró la residencia se llevó a su familia con él y éste muchacho Manzano, con tendencias a engordar, lo pusieron a hacer ejercicio en la Universidad de Texas, resultó bueno para este tipo de competencias, ya había participado en olímpicos pero sin muchos logros, pero ahora…

Se cuelga una medalla de plata

Una de las más inesperadas de todas, y al final saca las dos banderas y dice: “lo hago también por México, porque allá están mis primos, mis abuelos, mi familia y son mis raíces, pero respeto a Estados Unidos porque me dio las oportunidades”… Así de fácil.

El que no arriesga

No nos vayamos con la finta, por ahí le cargan duro la mano a Yahel Castillo, nuestro clavadista en el trampolín de tres metros, llevaba controlada la prueba colocado entre los tres primeros en las primeras rondas, pero él se dio cuenta junto con su entrenador que si tiraba un clavado con menor grado de dificultad simplemente quedaría del cuarto lugar para abajo, por lo tanto tomaron la decisión en conjunto de tirar un clavado de mayor grado de dificultad, es decir, arriesgó.

Y el que no arriesga no gana

Como dicen en algunos países europeos: el que no toma riesgos no bebe champagne  y Yahel Castillo tomó el riesgo con un clavado de mayor grado de dificultad, no lo pudo ejecutar bien y las consecuencias, bajas puntuaciones y bajó en el ranking, en lo particular…

Mis respetos a Yahel Castillo

Por haber intentado esto, de otra manera estaríamos diciendo que aseguró un cuarto lugar y quedar ahí o arriesgar por una medalla o la sexta posición, la verdad me quedo con lo que hizo Yahel.

Mis respetos a este clavadista mexicano que además tiene mucho que dar de aquí en adelante y por supuesto a todo el equipo mexicano de clavados, ¿que si está satisfecho con su trabajo?, tiene que estarlo, tomó ese riesgo, le falló, así como en los clavados sincronizados que decidieron tomar el riesgo, lo asumieron y logró el triunfo, el entrenador Iván Bautista junto con sus clavadistas lo festejan en este momento, el que no arriesga no gana, bien por Yahel… Así de fácil…

Exit mobile version