OPERADORESFINANCIEROS

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La testosterona en Wall Street

Una de las primeras cosas que aprende un economista en clase es que los “agentes” –participantes en los mercados- son seres racionales que cotejan sus pérdidas contra sus ganancias para tomar decisiones.

En la vida real, se aprende que la irracionalidad, o al menos las decisiones que no son óptimas, también son parte del panorama de los mercados.

A pesar de que cada vez se usan menos, los corredores de bolsa son humanos hechos de carne y hueso y que no siempre actúan con la frialdad matemática que sus clientes esperarían.