Usuarios y trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro temen que en las estaciones Pantitlán, de la Línea 9, así como en Oceanía, de la B, se repita la tragedia de Olivos, de la Línea 12.

En el incidente de Olivos, ocurrido el pasado 3 de mayo, una trabe colapsó en el tramo elevado de la interestación dejando como saldo 25 fallecidos y 75 heridos.

Sin embargo, trabajadores y usuarios han denunciado que las estaciones Pantitlán de la Línea 9 y Oceanía de la B, principalmente, podrían sufrir el mismo percance, pues las ballenas y los pilares que las sostienen están en malas condiciones.

Reporte índigo recorrió la estación Pantitlán —que no solo es una de las que tiene daños en su estructura, también es de las que más usuarios mueve en toda la red con 180 mil pasajeros al día— y entrevistó a usuarios y trabajadores de los alrededores, quienes afirman temer porque la falta de mantenimiento podría provocar el colapso de la estación.

“No nos queda de otra”, usuarios de la Línea 9

Saliendo de Pantitlán de la Línea 9 hacia la calle Alberto Santos Dumont, en la colonia Civil, hay un puente que conecta el Centro de Transferencia Modal y el Bachilleres 10, desde ahí es visible un desnivel en la estructura de la primera ballena que está saliendo de los andenes de la estación.

Abajo de la estructura perjudicada pasan cientos de camiones que vienen de municipios mexiquenses como Nezahualcóyotl y Chimalhuacán. Mientras que otras personas salen de la estación y cruzan el puente peatonal.

César Ramírez es uno de ellos, él vive en la colonia Agrícola Pantitlán y a diario usa la Línea 9 para ir hacia el Metro Patriotismo, donde trabaja como guardia de seguridad en la colonia Escandón.

Sus turnos son de 24 horas, por lo cual, por lo menos una vez al día (excepto en sus días de descanso) toma la ruta del STC que lo lleva hacia su centro de trabajo.

Afirma que sí ha notado el desnivel que tiene la estación; sin embargo, tomar el Metro es su mejor opción.

“No nos queda de otra, porque la otra opción para irme es que vaya a Metro Puebla, pero es caminar 20 minutos y de mi casa a aquí son 10. Y si no viene muy lento el Metro llego en 30 hasta la Escandón. Entonces sí, a uno le da miedo, pero qué le hacemos, es la mejor opción”, dice Ramírez.

El hombre menciona que hasta hace dos o tres meses no le tomaba mucha importancia al desnivel y se le hacía normal, pero con la caída de la trabe en Olivos y que en redes sociales sociales han advertido que la estación Pantitlán de la Línea 9 también es de riesgo, ya es casi imposible no fijarse en la anomalía.

“Yo la veía y no me fijaba, pensé que era desgaste normal, ha de ser por los años, pero ahorita con lo que pasó en Tláhuac, como que ya la ves con más atención”, refiere.

A escasos 30 metros de la falla que está en la estación hay varios puestos de comida, de dulces y chicharrones que forman parte del paradero; y casi bajando el puente, hay una mujer quien vende chicles y cigarros, que pide ser llamada “Doña Lucy”. Ella dice que tiene miedo de que se caiga la estación.

“Yo estoy aquí abajo y sí me da miedo que un día se nos caiga y nos lleve a quienes estamos aquí y van en el Metro”, declara.

La problemática de Pantitlán no es nueva, el Plan Maestro del Metro 2018-2030 —documento que contiene los proyectos del Metro a ejecutar durante ese periodo— señala que la situación es grave y necesita intervención

El plan detalla que el conjunto de Pantitlán, que comprende las Líneas A, la 1, la 5 y la 9, tiene daños y desnivelaciones en su estructura.

“En general las diversas estructuras que constituyen el Conjunto Pantitlán presentan diversos tipos de daños y/o deformaciones en elementos estructurales y no estructurales. Estos efectos son de magnitudes variables y en ciertos casos los niveles de servicio no son deseables”, indica.

Asimismo, el documento apunta que las afectaciones a la estación son provocadas por los hundimientos regionales y el tipo de cimentación de las estructuras.

Por ello, el plan estipula que uno de los proyectos que se debe realizar en el periodo 2018-2030 es la corrección de los problemas en la cimentación provocados por los hundimientos diferenciales.

Operadores con miedo

Los conductores de la Línea B del Metro tienen miedo de pasar por Oceanía, porque su estado es similar al de Metro Olivos, afirma Jesús Urban, miembro del Sindicato Mexicano de Trabajadores del STC Metro, organización gremial disidente.

Urban, quien es jefe de estación de Eje Central de la Línea 12 y estuvo en la noche del accidente de Olivos, considera que las estructuras de las trabes de Oceanía y Pantitlán necesitan mantenimiento o podrían colapsar.

“Muchos compañeros tienen miedo, pero siguen trabajando aunque no les den las condiciones básicas”, refiere.

El trabajador del Metro no quiere que nadie, ni usuarios, ni colaboradores del sistema de transporte vuelvan a pasar por lo mismo que sucedió el 3 de mayo.

Urban relata que cuando pasó el accidente, solo se enteraron por radio de que había sucedido un percance en Olivos pero no imaginaban la magnitud.

Minutos después, cuenta, cuando se empezaron a comunicar con el conductor del tren siniestrado, muchos entraron en shock.

Añade que ante la incertidumbre de por qué colapsó la trabe, usuarios y trabajadores creyeron que vendría una reacción en cadena.


Algunos compañeros empezaron a desalojar usuarios porque se creía que podía ocurrir un efecto dominó, en el que si una columna caía, las demás harían lo mismo

Jesús Urban

Miembro del Sindicato Mexicano de Trabajadores del STC Metro

Jesús Urban dice que alrededor de ocho mil trabajadores del Metro preparan una huelga para exigir la destitución de Florencia Serranía al frente del Metro y mejores condiciones laborales por su omisión e incapacidad tanto en el colapso de Metro Olivos como en otros siniestros.

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