Tiene vínculos con Pemex, que van más allá de que su padre, Emilio Lozoya Thalmann, ocupó la secretaría de Energía durante el Gobierno de Salinas de Gortari

El gobierno de Enrique Peña Nieto se perfila hacia un gabinete energético que impulsará la actividad privada en Pemex y la explotación a gran escala del shale gas.

El brazo más visible en esta campaña será el economista Emilio Lozoya Austin, quien desde la dirección general de Petróleos Mexicanos impulsará el proyecto de shale gas, como lo hizo desde la campaña presidencial y la transición de gobierno.

Lozoya Austin tiene vínculos con Pemex, que van más allá de que su padre, Emilio Lozoya Thalmann, haya sido secretario de Energía durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

Durante la campaña presidencial, cuando el nuevo director de Pemex era coordinador de Vinculación Internacional, no renunció a su puesto dentro del consejo de administración de la constructora española OHL, la cual también tiene inversiones en petróleo a través de su división Oil&Gas. 

Lo hizo solamente unos días después de que fue nombrado vicecoordinador de Asuntos Internacionales del equipo de transición de Peña Nieto.

En este consejo tenía como compañeros a dos exdirectores de Pemex: Carlos Ruiz Sacristán y Jesús Reyes-Heroles González-Garza, quien también es propietario de la encuestadora GEA-ISA.

Vínculos con Aspe

Cuando era estudiante de economía en el ITAM, el ahora director de Pemex fue un alumno destacado de Pedro Aspe Armella.

Este político es a su vez el principal impulsor del nuevo secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso. 

Según dijo Lozoya Austin en entrevista con ADN Político, “Aspe fue profesor mío, tuve un buen desempeño en sus clases y, como era muy generoso con quienes tenían buen desempeño, me apoyó en el proceso para irme al exterior, como a muchos otros compañeros”.

Este “apoyo” fue nada menos que para estudiar en Harvard, donde se hizo maestro en Desarrollo Económico y Administración Pública.

“Yo conocí a Luis Videgaray cuando él trabajaba con Pedro Aspe en Protego (Consultores)”, relató más tarde Lozoya Austin al portal político.

Quizá esta empatía los llevó a impulsar el proyecto aún exploratorio de shale gas para Pemex, que se encuentra en fase inicial con apenas seis pozos perforados en Coahuila.

En una entrevista concedida por Lozoya Austin a El Financiero en abril, dijo que México está inmerso en la “tormenta perfecta” porque no ha aprovechado las “inmensas reservas de shale gas” estimadas por la Agencia Internacional de Energía de Estados Unidos, que coloca al país como el cuarto lugar mundial en reservas de este gas no convencional. Si se hacen cambios mínimos a la ley y se permite la coparticipación de la iniciativa privada en los proyectos de shale gas, se reactivaría la economía en los estados del norte y las tarifas eléctricas bajarían “entre 20 y 40 por ciento”, agregó.

Al mes siguiente, aseguró a El Economista que la explotación de shale gas había sido una de las propuestas de Peña Nieto que más atención habían generado en el exterior.

El 31 de octubre, ya cuando fungía como coordinador general del equipo de transición del nuevo presidente, Videgaray secundó a Lozoya Austin en la defensa del shale gas. De acuerdo con una nota de La Jornada, el hoy secretario de Hacienda aseguró: “debemos atrevernos a convertir a México en la potencia energética que puede ser (…) El país tiene reservas enormes tanto de gas natural tradicional como shale y no lo estamos explotando”. 

Casualmente, en octubre de este año, Pemex asignó a la empresa de Pedro Aspe, Protego-Evercore, el armado financiero para la adjudicación de Los Ramones, un gasoducto de mil 21 kilómetros que atravesará Tamaulipas, Aguascalientes, Querétaro y Guanajuato.

La defensa de estas iniciativas tendrá un tercer apoyo en la secretaría de Relaciones Exteriores, pues el nuevo canciller, José Antonio Meade, fue uno de sus defensores durante su paso como secretario de Energía en 2011.

Una de sus declaraciones públicas a favor del proyecto de shale gas fue durante una conferencia en Houston, Texas, donde aseguró que “debido a los avances de las nuevas tecnologías en términos de generación de shale gas, ahora este continente es uno de los más baratos en cuanto al uso de gas para la generación de electricidad (…) México, creo, está en una buena posición para tomar ventaja de eso”.

Meade a su vez insistió en la necesidad de abrir Pemex a la iniciativa privada e impulsó la aprobación del esquema de contratos incentivados en la paraestatal.