La idea de retirar la militarización en el país no es una opción viable al menos en el corto o mediano plazo, asegura el especialista Marcos Pablo Moloeznik, profesor investigador de la Universidad de Guadalajara.

“Hoy en el mundo hay una tendencia hacia la formación de policías civiles, hacia modelos descentralizados. Inclusive en Colombia, que es un país centralista, donde las decisiones se toman desde Bogotá, los alcaldes juegan un rol muy importante en materia de seguridad. Aunque ellos cuentan con una sola policía, que es la Policía Nacional de Colombia, los alcaldes ejercen un mando sobre esos policías nacionales destinados a los municipios que gobiernan”, explica el académico.

El experto considera que México tiene que apostar por la prevención y otros segmentos de la seguridad como política pública, ya que en el país existen dos “pandemias”, por un lado el COVID-19 y por otro la violencia criminal homicida.

“Hoy México presenta una tasa de homicidios dolosos de 29 por cada 100 mil habitantes, que es un indicador que nos propone la Organización Mundial de la Salud, y que establece que, si estamos hablando de más de tres por cada 100 mil habitantes, ellos lo denominan violencia endémica”, explica.

Esto obliga a que haya una mayor presencia del Estado y con medios que estén a la altura de lo que posee la delincuencia organizada, así que en el corto plazo yo no veo opciones. Inclusive, en el mediano y largo plazo cuando hablamos de la necesidad de una reforma policial, es muy complicado. Es decir, es un proceso complejo y los resultados se van a ver en el mediano pero sobre todo en el largo plazo. De manera que en el corto plazo la verdad es que mi visión es bastante pesimista en la materia”

De acuerdo con Marcos Pablo Moloeznik, la Guardia Nacional causó muchas expectativas y ahora viene una temporada de desgaste para la imagen de la institución.

“La Guardia Nacional va a sufrir un proceso de desgaste institucional y humano que a la larga va a tener un impacto innegable sobre su imagen pública, porque en definitiva, solamente puede garantizar funciones de reacción, que es una zona gris entre la guerra y la paz y que cuestiona severamente la tranquilidad, el orden público y la paz social”, explica.

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