“¿Por qué no se puede explorar libremente la sexualidad sin que piensen que eres la peor persona por hacerlo? Personas que me escuchan, ¿ustedes qué harían en mi caso?”, esa es la pregunta que Susana, una joven de una comunidad indígena que tuvo relaciones sexuales por primera vez con su novio, le hace a sus oyentes radiofónicos, que buscan saber sobre derechos sexuales y reproductivos.

La historia, donde la joven narra la situación y describe sus emociones —como el remordimiento y el miedo al pensar que está embarazada y la van a obligar a casarse con su novio—, es una de las cápsulas radiofónicas realizadas en nueve lenguas indígenas y en castellano que buscan dar a conocer los derechos sexuales y reproductivos a jóvenes de comunidades en Chiapas, Yucatán, Guerrero y Oaxaca.

En la cápsula, finalmente, la madre y el padre de Susana entienden que su hija tiene derecho a descubrir y disfrutar su sexualidad y a decidir no casarse para después estudiar Psicología y ayudar a las mujeres de su comunidad.

“Tenemos derecho a disfrutar, conocer y explorar plenamente nuestra sexualidad, con respeto a los derechos de las personas involucradas, el Estado debe de garantizar que seas libre de presiones, remordimiento o castigo por ello, así lo reconocen las leyes”, dice Susana en el audio, que se puede escuchar a través de radios comunitarias, pero también está disponible en YouTube y en Spotify.

Esta campaña titulada “Viviendo nuestros derechos sexuales en comunidad” consta de cuatro cápsulas en español y seis en las lenguas indígenas: Ayuuk, Diidxazá y Ombeayiüts, de Oaxaca; Tsotsil y Tseltal, de Chiapas; Maya, de la Península de Yucatán; y Mixteca (Tu’nsavi), Tlapaneca (Me’phaa) y Náhuatl de Guerrero.

Fue realizada por el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir y las redes estatales de jóvenes de mujeres indígenas y afrodescendientes de las entidades mencionadas. Es importante porque busca incidir en la disminución de problemáticas como el embarazo adolescente y el abuso sexual, que son situaciones que muchas veces se han normalizado.


Las microhistorias se pueden escuchar a través de radios comunitarias, pero también están disponibles en YouTube y en Spotify

Información incluyente por los derechos sexuales

“Esta campaña es importante porque las mujeres indígenas, sobre todo las jóvenes, no tienen el acceso y las herramientas que deberían de tener en espacios estratégicos como la educación básica, sus comunidades y en las radios comunitarias para conocer sus derechos sexuales y reproductivos”,  dice Soledad Ureiro, integrante de REDefine Guerrero.

Menciona que a través de un proyecto denominado “Lo público es nuestro” se dieron cuenta que aunque había campañas en castellano donde se hablaba de estos derechos, no había ninguna en la lengua materna de las mujeres indígenas.

“Ese era un reto grande y sabemos que es tan necesario que las personas en su lengua escuchen, entiendan y comprendan el mensaje respecto a sus derechos para que así ellas puedan ir apropiándose de ellos poco a poco”, señala.

La activista explica que el principal desafío para las traductoras en Guerrero fue encontrar las palabras correctas, por ejemplo “sexualidad”, atribuida al cuerpo, no tiene muchas interpretaciones pero se tenía que nombrar porque era el derecho del cual se estaba hablando y fue lo que les llevó más tiempo; otro fue llevarlas a los espacios estratégicos para su difusión, como la radio comunitaria.

“Un reto muy grande que encontramos fue la pandemia, porque las traducciones ya las teníamos antes de que pasara lo de la pandemia, el reto fue poder entrar a las oficinas, aquí hicimos en Tlapa un convenio local con la radio que se llama La voz de la montaña, es una radio comunitaria que envía mensajes, igual hace campañas, no de sexualidad, pero sí sobre derechos de los pueblos indígenas”, dice.

Ahora, el segundo paso es ir más allá de la difusión en las radios comunitarias, pues se busca firmar convenios con instancias como la Secretaría de Salud y la Fiscalía para que también se puedan escuchar en clínicas, hospitales y ministerios públicos.

“Por ahora, los resultados han sido positivos. Las mujeres en especial son las que han estado hablando sobre el tema, se han acercado a las compañeras traductoras y ellas son las que han dado su testimonio, refieren que les agrada que estén hablando de los derechos de su cuerpo, algo que no se habla, que lo saben, que lo viven, pero nadie lo menciona, porque todavía el estigma de la sexualidad en las comunidades es complicado”, agrega.

Incidir, el objetivo

El principal objetivo es que estos derechos lleguen a niñas, niños, adolescentes, mujeres y hombres a través de su lengua originaria y así puedan valorar su cuerpo, saber que éste tiene derechos, que su vida tiene valor e identificar que hay situaciones que no son normales, como las violaciones sexuales en la misma familia, explica Ureiro.

“Eso es algo que es un secreto a voces y que es un estigma y, a pesar de que las niñas y niños vivan esas situaciones, ese tema es algo que no se menciona y pues como no se menciona se desconoce, una niña de una comunidad indígena no sabe que está viviendo una violación, que eso no es normal, entonces se pasa por alto y son malas costumbres que desde que yo crecí en comunidad las he vivido, no en carne propia, pero sí de mis compañeras, eso se sigue perpetuando”, dice.

Explica que en Guerrero hay muchos casos de embarazo adolescente y de muerte materna, muchas de las cuales son muertes maternas infantiles, por lo que se busca incidir en la prevención de estas situaciones que también van ligadas con el abuso sexual.

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