Casos como el de las niñas Valeria, de 11 años; y Giselle, también de 11, que fueron víctimas de secuestro y feminicidio en el Estado de México han puesto en alerta a las familias mexicanas y planteado la pregunta de qué hacer en esos casos.

“Ocho de cada diez familias ya no dejan salir a sus hijos e hijas a la calle por la inseguridad, sin duda es una medida extrema, desesperada, pero no es efectiva”, dice Juan Martín Pérez García, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México.


Pérez García explica que la mejor forma de proteger a los niños, niñas y adolescentes es hacerlos partícipes, que los conozcan los vecinos, las vecinas, que sean parte de la solución de los problemas y por supuesto significa crear comunidades de ayuda y de apoyo mutuo y de seguridad

Una opción que ya están haciendo las familias es tener chats colectivos, alertas e incluso mecanismos de seguimientos consensuados que permitan establecer protocolos de actuación en determinados tiempos, explica.

“Por ejemplo, los padres y madres de familia se pueden coordinar para turnarse los días de llevarse a sus hijos de la escuela a otra y ese tipo de cosas ya están sucediendo, se están haciendo medidas de supervivencia”, agrega.

Sin embargo, estas actuaciones no tienen un espacio institucional que es lo que se necesita, dice el director de la Red, ya que si ocurre alguna situación que requiera de una respuesta inmediata por parte de las autoridades, éstas llegan incluso a argumentar que se requieren hasta 32 horas cuando se debe de actuar de forma instantánea.