“Nuestra paciencia se acabó”, es el estandarte con que el nuevo grupo de autodefensas de Pantelhó tomaron la cabecera municipal en Chiapas el pasado 7 de junio, con el objetivo de expulsar de sus tierras a los sicarios, narcotraficantes y al crimen organizado.

Aunque medios de comunicación los han relacionado con “Los Ciriles”, un grupo asociado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ellos se autodenominan autodefensa del pueblo “El Machete” y forman parte de la comunidad indígena tzotzil en Los Altos de Chiapas; quienes se armaron para defenderse de la interminable espiral de violencia, asesinatos, secuestros e impunidad por parte del crimen organizado, respaldado por el Estado.

“Aclaramos al mal gobierno que no envíe su Guardia Nacional, su Ejército, su policía, porque ya no es tiempo si vemos que envía para matarnos y detenernos, para encarcelarnos, es porque forman parte del crimen organizado”, dijeron los miembros del recién nacido grupo de autodefensas.

El 7 de julio, hombres armados irrumpieron en la cabecera del municipio indígena tras un enfrentamiento a balazos contra un grupo identificado como “Los Herrera” y vinculado presuntamente con las autoridades municipales.

También bloquearon la carretera Pantelhó-San Cristóbal. Un día después, cuando policías y miembros de la Guardia Nacional intentaron levantar el bloqueo, el grupo armado los recibió a balazos. La emboscada ocurrió alrededor de las 9:00 horas en la comunidad “La Esperanza”.

El resultado fue cuatro soldados y cinco policías estatales heridos, más dos patrullas quemadas. En un comunicado, los autodefensas del pueblo “El Machete” se asumieron responsables de los hechos y aclararon que su intención no era aterrorizar a los pobladores, sino expulsar al crimen organizado encabezado por la presidencia municipal.


“Decidimos entrar en el pueblo de Pantelhó, el 7 de julio de 2021 a las 4 de la madrugada, entramos no para atacar al pueblo, sino para expulsar a los sicarios, a los narcotraficantes, al crimen organizado, entramos porque no queremos más muertes para los pobres campesinos tzotziles”.

El asesinato de Simón Pedro Pérez López

El movimiento estalló tras el asesinato del activista indígena Simón Pedro Pérez López, acribillado cuando se encontraba en un mercado de Simojovel, en los Altos de Chiapas. Los miembros de “El Machete” culpan de la violencia a Austreberto Herrera Abarca, quien en 2002 intentó ser juez municipal en Pantelhó y es actual líder de otro grupo armado.


“Austreberto le abrió las puertas al crimen organizado, a los narcotraficantes y así comenzó a matar a los que se oponen a sus actividades, vemos que han matado a un aproximado de 200 personas, al principio denunciamos pero el ministerio público nunca tomó en cuenta nuestras denuncias”.

También acusan a la presidenta municipal Delia Janeth Velasco Flores y a su esposo, el presidente electo Raquel Trujillo Morales, ambos miembros del Partido de la Revolución Democrática (PRD), a quienes señalan como “parte de los narcotraficantes”.

“Desde hace varios años, somos testigos de los asesinatos que le han hecho a nuestros abuelos, padres e hijos, hemos visto cómo nos roban y despojan de nuestros bienes, todo esto que sucede no vemos nada de justicia por parte del Gobierno federal y estatal”, reclaman.

Ejército recupera las calles de Pantelhó

Este jueves, elementos del Ejército y la Guardia Nacional instalaron varios retenes y ejecutan operativos en zonas aledañas al municipio de Chenalhó. Buscan alrededor de 48 armas y 2 mil 800 cartuchos que fueron robados a un convoy de la Guardia Nacional durante los disturbios del pasado 8 de julio, cuando intentaron quitar el bloqueo de la carretera.

Además, en Pantelhó realizan cateos en los domicilios y ranchos de personas supuestamente vinculadas al crimen organizado en búsqueda de las armas robadas. Uno de los inmuebles pertenece a Austerberto Herrera Abarca, señalado por los autodefensas de “El Machete” como principal generador de violencia en la zona.

Con la llegada del Ejército, muchos de los habitantes que habían huido de sus domicilios durante los días de violencia regresaron a sus casas. Se calcula que el terror provocado por los enfrentamientos entre grupos armados y cuerpos de seguridad, provocó la movilización de más de 3 mil indígenas tzotziles que escaparon de sus casas para esconderse en sitios más seguros.

“Como unos tres mil a 3 mil 500 familias se tienen registradas como desplazadas… les estamos entregando un poco de desayuno, sopa y frijol”, dijo a medios locales el director de Protección Civil de Chenalhó, Chiapas, Alfredo Pérez López.

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