Las estrategias de contención del cambio climático deben buscar la colaboración de los pueblos indígenas si pretenden ser exitosas, pues en sus manos se encuentran reservas de bosques de vital importancia para aminorar la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

De acuerdo con esta institución, en México el área total ocupada por indígenas asciende a 28.9 millones de hectáreas, de las cuales en su gran mayoría son zonas boscosas (bosques en áreas indígenas), esto es, 25.4 millones de hectáreas, según el estudio Los pueblos indígenas y tribales y la gobernanza de los bosques. Una oportunidad para la acción climática en América Latina y el Caribe de 2021.

Para dimensionar el área boscosa habitada por los pueblos indígenas del país, el documento informa que el área nacional total de bosques en México asciende actualmente a 66 millones de hectáreas, aunque también advierte que las estimaciones de bosques en áreas indígenas y área total de bosques no son directamente comparables, debido a que fueron elaboradas usando definiciones y metodologías distintas.


De las 66 millones de hectáreas de bosques que hay en el país, 25.4 millones son ocupadas por indígenas y 9.8 millones de hectáreas son ecosistemas poco intervenidos por la huella humana

Además, dentro del territorio boscoso que está poblado por indígenas en México, se tiene identificada un área indígena con ecosistemas poco intervenidas (huella humana), la cual asciende a 9.8 millones de hectáreas.

Este vínculo tan importante entre las áreas de gran riqueza natural y los pueblos indígenas se refleja igualmente a nivel Latinoamérica.

“Los pueblos indígenas ocupan 404 millones de hectáreas en América Latina y el Caribe, alrededor de la quinta parte de la superficie total de la región. Eso incluye todas las zonas donde predominan las poblaciones que se autoidentifican como indígenas, no sólo los bosques o los territorios que se gestionan de forma colectiva. De esos 404 millones de hectáreas, 237 millones (casi el 60 por ciento) están en la Cuenca del Amazonas. Se trata de un área más grande que la que ocupan Alemania, España, Francia, Italia, Noruega y el Reino Unido juntos”, señala el documento.

“Más del 80 por ciento del área ocupada por pueblos indígenas contiene bosques (330 millones de hectáreas), de las cuales 173 millones de hectáreas pertenecen a la categoría de bosques intactos. Casi la mitad (45 por ciento) de los bosques intactos en la Cuenca Amazónica están en territorios indígenas. Los otros 153 millones de hectáreas de bosques en estas áreas están más fragmentados y/o intervenidos”, agrega.

Inclusive, si se toman en conjunto, entonces las áreas ocupadas por grupos indígenas representan un 35 por ciento del área forestal de América Latina. La gran mayoría se encuentra en Argentina, Brasil, el Estado Plurinacional de Bolivia, Colombia, México, Perú y la República Bolivariana de Venezuela.

Gran pulmón

Toda esa gran extensión de territorio boscoso que está habitado por pueblos indígenas en México y Latinoamérica, expone el reporte, funge como un gigantesco pulmón que atrapa y retiene el carbono, por lo que ayuda a evitar que este GEI llegue a la atmósfera y potencie el cambio climático.

“Debido a la gran cantidad de carbono que almacenan, el agua que bombean desde sus raíces hacia la atmósfera y su creciente vulnerabilidad, los bosques de los territorios de los pueblos indígenas y tribales cumplen un rol crítico en la estabilización del clima a nivel local, regional y mundial. Solo los bosques de los territorios de los pueblos indígenas del continente que han sido mapeados almacenan alrededor de 34 mil millones de toneladas métricas de carbono (MtC), es decir, casi el 30 por ciento del carbono en los bosques de América Latina y el 14 por ciento del carbono en los bosques en el trópico en el mundo”.

El beneficio climático de estas áreas naturales es continuo, pues los árboles en esos bosques no solo almacenan carbono; constantemente capturan más carbono de la atmósfera.

Por eso, en el estudio se deja en claro que los bosques de los territorios indígenas y tribales de América Latina y el Caribe son clave para la estabilidad y resiliencia climática global, regional y local.

“La importancia de los bosques para la estabilidad climática radica en que será muy difícil mantener la temperatura global promedio bajo los 2°C por encima de los niveles preindustriales, sin la conservación y restauración de los bosques a nivel mundial”, agrega el estudio.


El territorio boscoso ocupado por pueblos indígenas funge como un gigantesco pulmón que retiene el carbono y mitiga las afectaciones de los gases de efecto invernadero

Gobernanza de pueblos indígenas

Los estudios demuestran que las áreas boscosas que están habitadas por pueblos indígenas suelen estar mejor conservadas que aquellas que no cuentan con su presencia, por eso las medidas que se proponen buscan proteger tanto al recurso natural como a sus habitantes.

“Los bosques ubicados en los territorios indígenas y tribales, en general, se han conservado mejor que los otros bosques de América Latina y el Caribe, cuestión que se aprecia en menores emisiones netas de carbono. En prácticamente todos los países de la región, los territorios indígenas y tribales suelen tener menos deforestación que los otros bosques”, señala el estudio.

Entre las medidas que se proponen están: fortalecer los derechos territoriales; compensar los servicios ambientales; promover el manejo forestal comunitario; reafirmar las culturas y los conocimientos tradicionales, y particularmente, apoyar la gobernanza territorial y estructuras organizativas indígenas y tribales.

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