El PRI acumuló otro descalabro electoral con sus resultados del pasado 6 de junio ya que, si bien aumentó su presencia en la Cámara de Diputados, perdió todas las gubernaturas que defendía.

En este escenario, es esta misma bancada la que ha llamado la atención del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ya ve al partido que encabeza Alejandro Moreno como una posible bisagra para avanzar en su agenda legislativa.

El 6 de junio, el Revolucionario Institucional puso en la línea de fuego las gubernaturas de Campeche, Colima, Sonora, Sinaloa, Zacatecas, Tlaxcala, Guerrero y San Luis Potosí. Las primeras siete las perdió ante Morena y la última ante el Partido Verde, su otrora aliado, en una elección donde el tricolor ni siquiera presentó candidato propio, ya que postuló al panista Octavio Pedroza.


Hasta 75 diputados integrarán la bancada del PRI en la LXV Legislatura. Sus votos serán determinantes para que Morena llegué a la mayoría calificada o para mantener el bloque opositor con el PAN

El caso de Campeche resulta particularmente doloroso para el PRI. No sólo era, junto con Colima, uno de los cinco estados en los que no ha habido alternancia desde que se estableció la hegemonía tricolor a mediados del siglo pasado, sino que también es la entidad de origen de su actual dirigente nacional, Alejandro Moreno, quien incluso dejó la gubernatura a mitad de mandato para buscar la dirigencia nacional del partido.

Para analizar estos resultados, Reporte Índigo contactó a José Manuel Urquijo, estratega político egresado de la George Washington University, quien comenta el impacto que tendrá la pérdida de este territorio. Dado que, de golpe, el PRI dejará de gobernar a 16 millones 959 mil 592 mexicanos de los estados que perdió ante Morena en esta debacle que inició desde hace ya varios años.

“Es un declive que no comenzó en 2021. Comenzó desde el 2017, cuando perdieron gran parte del territorio en el Estado de México y tuvieron también bastante competido Coahuila. Ambas entidades las ganaron, al final es lo que cuenta, pero sabe que es un triunfo con sabor amargo. En 2018 también perdieron gubernaturas importantes (Jalisco y Yucatán)”, explica Urquijo.

De igual manera, apunta al factor simbólico de estos resultados. Poniendo como ejemplo el caso de Campeche que, “si bien no representa un gran número de votantes en términos numéricos para las elecciones, es la casa del presidente nacional del partido y eso representa, de alguna manera, para ‘Alito’ Moreno”.

En contraste, Urquijo destaca que, cuando asuman sus cargos los mandatarios electos el domingo pasado, el PRI se quedará con apenas cuatro gubernaturas en el país: Oaxaca, Hidalgo, Coahuila y el Estado de México. Los últimos tres son sus últimos bastiones en donde jamás han dejado el poder. Todas estas entidades renovarán sus Ejecutivos en 2022 o 2023.

Avance en el Legislativo

En la elección federal, el PRI mejoró los resultados que obtuvo en 2018. Si aquella ocasión apenas pudo rescatar 45 diputados federales, ganando sólo siete distritos, las estimaciones preliminares del INE apuntan a que, en esta ocasión, su margen se encuentra entre los 63 y los 75 legisladores.

Esto ya tomando en consideración el reparto de plurinominales, para el que el PRI sumó alrededor del 18 por ciento de la votación.

Estos resultados, por sí solos, dejan al PRI como una lejana tercera posición en la Cámara de Diputados, muy por detrás de Morena e incluso del PAN. Sin embargo, sumados a los obtenidos por el PAN y el PRD, con los que incluso firmó un acuerdo legislativo previo a las elecciones, representan un bloque opositor que abarca hasta el 44 por ciento de la integración de la LXV Legislatura.

“Tanto el PRI como el PAN pierden territorio, pero ganan posiciones en el Congreso y eso para ellos es una victoria. De alguna manera es un descalabro que tienen los partidos de oposición, pero con sabor a victoria.


“En el caso de Morena es un evidente triunfo esta nueva composición del mapa político, pero perdieron posiciones en la Cámara de Diputados y no ganaron como ellos esperaban. Puede ser una victoria con sabor amargo”

José Manuel Urquijo

Estratega político egresado de la George Washington University

Quien notó esta situación fue el presidente López Obrador, cuyo partido perdió posiciones en la Cámara de Diputados y tendrá, como máximo, 203 legisladores. Por lo que depende de sus aliados, los partidos del Trabajo y Verde Ecologista de México, para llegar a la mayoría simple, con 292. Lejos de los 334 mínimos para poder reformar la Constitución, el primer mandatario apunta al PRI como su posible bisagra legislativa.

“Si se quisiera tener mayoría calificada, que son dos terceras partes, se podría lograr un acuerdo con una parte de legisladores del PRI, o de cualquier otro partido, pero no se necesitan muchos para la reforma constitucional”, dijo en su conferencia matutina del martes 8 de junio. El mandatario mostró una gráfica que ya incluía al PRI en el posible bloque legislativo de su partido.

Votos del PRI son valiosos

A consideración del analista, esta postura por parte de López Obrador pudiera tratarse de una especie de amago hacia el PRI ya que, si bien su grupo parlamentario será integrado por políticos con escuela, también tendrán presencia de figuras con historial de escándalos y señalamientos. Lo que el presidente podría capitalizar a su favor. Además, ya ha aplicado esta estrategia en la pasada Legislatura.

“Por eso, en muchas ocasiones, el PRI votó a favor de las iniciativas que mandó el Presidente. Más allá de cómo vayan a votar o si el Presidente logre acuerdos con el PRI para reformas constitucionales,

Ante este escenario de estar a espaldas del PAN y a merced de López Obrador, comienza la discusión interna sobre el futuro del partido. Urquijo postula que éste debe entrar en una renovación de su clase política e impulsar perfiles que no carguen el bagaje de quienes hoy se preparan para integrar la LXV Legislatura.

“Evidentemente en el pasado le quedaron a deber a la sociedad y sería muy valiente, de alguna manera hasta congruente, que ofrecieran una disculpa al pueblo de México. No sólo tendría que ser retórica, sino además deberíamos ver acciones contundentes en las que el PRI demuestre que entendió la lección que le dieron las mexicanos desde 2017, 2018 y ahora en 2021. Comenzar a posicionar figuras que no tengan ese tipo de diputaciones que antes les importaban un comino”, explicó.

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