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plataformas deberán sustituirse porque tienen más de 35 años de antigüedad


La nueva etapa de la empresa tiene una serie de adjudicaciones que representarán ganancias por mil 940 millones

El hijo del exsecretario de Hacienda de Vicente Fox, Gonzalo Gil White, sonríe en la portada de la edición de enero-febrero de la revista Forbes México.

En su papel como director general de Oro Negro, compañía que ha tenido un ascenso exprés como una de las principales contratistas de Pemex, la fotografía ilustra una entrevista desplegada en siete páginas que firma el editor ejecutivo de la publicación, Zacarías Ramírez Tamayo.

El hijo de Francisco Gil Díaz, considerado por muchos como un hombre clave en el mundo financiero mexicano, confiesa en estas páginas que la compañía “va por más”.

Esta nueva etapa para la empresa -construida con dinero de ahorradores de la afore de Banamex, un fondo del gobierno de Singapur y experiencia de exfuncionarios panistas en el Gobierno Federal- trae un empujón: una serie de adjudicaciones directas de Pemex, firmadas desde 2013, las cuales en los próximos años le representarán ganancias por mil 940 millones. 

La mala racha que vive la petrolera, con la caída en su producción y el desplome de los precios del petróleo, “refuerza, antes que debilitar, el modelo de negocio de Oro Negro”, dijo Gil White a Forbes México. 

El propio director de la empresa admite que los altos precios de los equipos que le renta a Pemex ayudan en este modelo de negocio.

Documentos oficiales obtenidos por Reporte Indigo prueban que estos precios están por encima de los que se cobran por equipos similares en otros sitios del mundo y los que estaban autorizados por la nueva empresa productiva estatal en sus estudios de mercado.

Sin embargo, estos contratos con precio más alto serán, dice el empresario, el trampolín para la compañía que ya se enfoca en el siguiente paso: pasar de contratista a socio de Pemex. 

Un ascenso exprés

Oro Negro se fundó en febrero de 2012 y obtuvo sus primeros dos mega contratos con Pemex por adjudicación directa apenas un año después, en abril de 2013. 

Se firmaron el mismo día por un monto que sumado significó 381 millones de dólares para la empresa (4 mil 657 millones de pesos, al tipo de cambio de esa fecha).

Nueve meses más tarde, en enero de 2014, otras dos adjudicaciones directas se firmaron con Pemex por 471 millones de dólares (6 mil 244 millones de pesos), que vencerán en diciembre de 2017. 

Las cuatro adjudicaciones se dieron por medio de la compañía Todco México, Inc., que Oro Negro había comprado en mayo de 2012.

Formaban parte, según la versión que dio Pemex a este diario, de una serie de acuerdos firmados en 2011 para la renta de plataformas a compañías privadas.

En noviembre de 2013, Reporte Indigo tuvo acceso a un documento interno de Pemex que contenía un calendario de contrataciones por adjudicación directa.

Allí se contemplaba la renta de las primeras plataformas ya contratadas, Laurus y Primus, las cuales se compraron con créditos bursátiles negociados por Banamex.

El astillero Keppel Fels, con sede en Singapur, desde esa fecha ya tenía pedidos de Oro Negro para otras seis plataformas. 

El portal de seguimiento de maquinaria petrolera Rigzone muestra que las primeras cuatro, Laurus, Primus, Fortius y Decus, ya se encuentran en el Golfo de México con Pemex como su operador. 

El calendario mostraba una coincidencia entre las fechas de entrega de estas plataformas con las contrataciones de Pemex, de las cuales ninguna otra se ha hecho pública por medio del portal de transparencia del IFAI.

En la entrevista con Forbes México, hecha a finales de diciembre, Gonzalo Gil anunció que la quinta plataforma que le rentará a Pemex ya venía en camino desde Singapur. 

Más de un mes después, Rigzone aún registra esta plataforma, llamada Impetus, aún sin operador y con ubicación en ese país asiático. 

Pemex no ha publicado ningún contrato que indique cuánto pagará por la renta sin opción a compra de esta plataforma. 

El director de Oro Negro declaró a la revista que el valor actual de los contratos de su empresa con Pemex es de 895.8 millones de dólares, en los que se incluye el nuevo, de Impetus, que iniciaría operaciones en marzo. 

Si restamos esta cifra al valor de los contratos ya publicados, este nuevo tendría un costo de apenas 43.8 millones de dólares, cifra seis veces menor a la renta de este tipo de plataformas en el extranjero, lo cual no hace creíble el valor del contrato que compartió el empresario con la revista.

Más aún, Gil declaró que “una vez que estén contratadas sus tres plataformas que hoy están en construcción y que llegarán en el curso de los primeros nueve meses de este año, el blacklog (valor de sus contratos con Pemex) se elevará a más de mil 504 millones de dólares”. 

Nuevamente, esta información confirma los datos del calendario que obtuvo este diario en 2013, el cual contenía como última fecha de firma del contrato de la octava plataforma será el 5 de octubre de este año. 

Rigzone confirma que Vastus, Supremus y Animus aún se encuentran en construcción, con Oro Negro como dueño y sin operador designado.

Las cifras que dio Gil a Forbes indican que los contratos con Pemex se firmarían a un mínimo de 203 millones de dólares por plataforma.

A río revuelto…

Este año parece ser uno de los más difíciles en la historia de Pemex.

Hay un declive acelerado en la producción de Cantarell y Ku Maloob Zaap, sus activos más importantes en la sonda de Campeche, el desplome en el precio del barril de 79 dólares que fue aprobado en el presupuesto federal a menos de 40 que se ha cotizado durante enero. 

Al mismo tiempo, el sector energético mexicano enfrenta la primera ronda de la reforma en el sector, en la cual se licitarán 14 bloques en aguas someras frente a las costas de Veracruz, Tabasco y Campeche. 

A los directivos de Oro Negro no les preocupa esta situación. Al contrario, la consideran un nicho de oportunidad para hacer más dinero gracias a contratos públicos. 

“A precios de 40 a 50 dólares del barril de la mezcla mexicana, se vuelve inviable extraer crudo de yacimientos de altos costos operativos, como lutitas y aguas profundas; por tanto, una opción son las aguas someras del Golfo de México. 

“Las plataformas de Oro Negro son precisamente para estas áreas, donde Pemex comenzará a intensificar su actividad para compensar con más producción la caída en sus ingresos debido a los precios bajos”, escribió el editor ejecutivo de Forbes México. 

La década que corre, explica el editor, traerá una 30 plataformas nuevas al país antes de 2020, además de otras 25 que deben sustituirse porque tienen más de 35 años de antigüedad. 

El director de Oro Negro aseguró que “aunque estas nueve plataformas tienen una tarifa diaria más alta que las convencionales, al final la perforación de un pozo cuesta 25 por ciento menos”.

La renta de las plataformas, en efecto, se está pagando a un precio más alto que el normal en el mercado. 

Un estudio elaborado por el testigo social Edwin Allan Simpson, que Pemex tuvo en su poder desde agosto de 2011, del que este diario tiene una copia, muestra que los precios autorizados para estas plataformas con capacidad de perforar a 30 mil pies de profundidad eran menores. 

La fecha del documento es anterior a que Pemex firmara con varias compañías, incluida Oro Negro, los acuerdos para las rentas de estas plataformas.

El caso de la empresa que dirige Gonzalo Gil es aún más inusual, ya que al momento de la firma del acuerdo ni siquiera se habían constituido como empresa, según la réplica que envió Pemex al reportaje publicado por este diario en noviembre de 2013. 

En agosto de 2011, el testigo social presentó a Pemex una revisión de la licitación 514, la cual buscaba arrendar tres plataformas. 

El documento consigna que Pemex contó entonces con un estudio de mercado con datos del portal ODS Petrodata, el cual se basó en los reportes “Rig Time Point Series” y “Rig Point Availability”, ambos de septiembre de 2010.

Estos estudios indicaron que existían en el mercado nacional e internacional 26 equipos autoelevables disponibles, con capacidad para perforar a 30 mil pies. 

El precio máximo que Pemex debía pagar por ellos era de 137 mil 347 dólares diarios, de acuerdo con evaluaciones que hizo la petrolera en esa fecha, ajustando los servicios requeridos con base en el precio internacional.

Estos precios no se respetaron. Una solicitud de información que contestó Pemex Exploración y Producción al ingeniero Francisco Garaicochea muestra que los sobreprecios pagados a varias compañías mexicanas y extranjeras sumarán 288 mil dólares diarios durante el resto de la administración actual.

Los contratos de Oro Negro para Primus y Laurus le representarán 159 mil dólares diarios, mientras Fortius le significará 161 mil 125. 

Esto implica que en los últimos dos años ya se han pagado sobreprecios que suman 49 millones de dólares (734.6 millones de pesos al tipo de cambio actual).

El socio capitalista

Con la renta de plataformas bajo la manga, Oro Negro ya ha sostenido conversaciones preliminares con algunas empresas, que concretarán cuando se definan los ganadores de la ronda uno. 

“Además de ofrecer una gama de servicios integrados, Oro Negro puede ser un socio capitalista en alianzas con Pemex”, dijo el empresario a Forbes México. 

Esto es, financiar proyectos de otras empresas privadas, con el conocimiento que ya tienen sobre el funcionamiento interno de la petrolera. 

Este conocimiento no es menor, ya que cuentan entre sus principales operadores a dos exdirectores generales de la paraestatal. 

Juan José Suárez Coppel, quien dirigió Pemex de noviembre de 2009 a noviembre de 2012, ha sido mencionado como socio de la compañía por varias fuentes cercanas a la empresa. 

Aunque su nombre no aparece públicamente en ningún documento de la empresa al que haya tenido acceso este medio, el exfuncionario nunca lo ha desmentido. 

Como presidente del comité ejecutivo de la compañía está Luis Ramírez Corzo, quien a su vez dirigió la petrolera de noviembre de 2004 a diciembre de 2006.

Ramírez Corzo ha sido una especie de consejero externo para el actual director de Pemex, Emilio Lozoya, con quien tiene una relación cercana desde que éste fue novio de su hija durante los años en que Lozoya estudió licenciatura en Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. 

Es por ello que Oro Negro se alista para “poder formalizar una alianza estratégica con Pemex para algunos de los bloques de aguas someras”.