Pasan los años, el PAN de Nuevo León se ha degradado hasta convertirse en tercera fuerza política en el estado, pero uno de los responsables de esta debacle, Raúl Gracia, sigue con el control del partido albiazul.

Este domingo el senador panista confirmó su poder en la Asamblea Estatal donde se eligieron los 100 nuevos consejeros estatales y además las 19 propuestas del PAN de Nuevo León para el Consejo Nacional.

De los 100 nuevos integrantes del Consejo albia zul, se estima que un 40 por cien-

to de los elegidos son afines al exconsejero de la Judicatura del Estado, un porcentaje que pone a Gracia en una posición de poder sobre los demás grupos panistas del estado, como el de Santa Catarina y San Nicolás.

El Consejo Estatal es el máximo órgano de gobierno del PAN y una pieza clave en las decisiones en torno a la designación de candidatos.

La Asamblea Estatal celebrada este domingo en Cintermex no decepcionó: padrón amañado, acarreos y compra de votos. Un festín. Hoy las internas albiazules se ganan de esta manera.

Panistas identificados con Gracia este domingo acapararon los primeros lugares en la elección al Consejo estatal: Obed Meza, Tomás Macías, Baltazar Martínez, Hernán Salinas, Juan Carlos Ruiz, Óscar Flores y Rubén Leal Buenfil, entre otros.

Entre las mujeres que serán consejeras estatales que forman parte del grupo de Gracia, además de su esposa, Mariana Mancillas, quedaron Jovita Morín,Carmen Peña, Daniela Candanosa, Rebeca Clouthier, Itzel Castillo, Gilda Guajardo, además de Isabel Guerra, hermana de Mauro Guerra, dirigente estatal panista.

Apoyo conyugal

La lista para propuestas para el Consejo Nacional fue encabezada por Gracia con mil 629 votos, superando al exalcalde de Santa Catarina, Víctor Pérez, quien logró mil 593 votos de los militantes y es la cabeza del Grupo Santa Catarina.

Para el Consejo Nacional, Gracia se apoyó a sí mismo y a dos de sus incondicionales: el expresidente del PAN, José Alfredo Pérez Bernal, y Luis Susarrey, secretario de Desarrollo Económico del Municipio de San Pedro.

Gracia prefirió apoyar a su amigo Susarrey en lugar de panistas con mayor peso político dentro de su grupo, como es el diputado federal Baltazar Martínez.

En la elección de consejeras nacionales apoyó para que quedara en primer lugar la diputada local Itzel Castillo, la legisladora federal Ximena Tamariz, y Sarahí Gómez, titular de la secretaría del partido para la promoción de la mujer.

En la elección al Consejo estatal Gracia apoyó a su esposa Mariana Mancillas, secretaria de formación y capacitación del PAN de Nuevo León, para encabezar la lista de mujeres para consejeras estatales.

Mancillas no tiene experiencia ocupando cargos públicos, su trayectoria se limita a puestos en el Comité Directivo albiazul, pero es la panista que alcanzó el mayor número de votos en la Asamblea Estatal.

Los puntos vulnerables

Bajo el cacicazgo de Gracia, que ya cumple una década, el panismo de Nuevo León ha vivido su degradación como partido político.

En los últimos 10 años el PAN de Nuevo León ha pasado de gobernar las principales alcaldías del área metropolitana de Monterrey, a convertirse en la tercera fuerza política del estado en la elección ganada el año pasado por el ahora gobernador Jaime Rodríguez.

Es cierto que no es el único responsable de la debacle del partido, pero las principales decisiones quehan propiciado este fracaso han pasado por sus manos.

Se hizo del poder albiazul una vez que el PAN perdió la gubernatura en el 2003 con Mauricio Fernández de candidato.

Desde entonces ha influido para poner dirigentes: desde Juan Carlos Ruiz, pasando por Sandra Pámanes, luego con José Alfredo Pérez Bernal y ahora con Mauro Guerra.

Pese a que tendrá la mayoría del Consejo Estatal albiazul, el control de Gracia es vulnerable.

El senador puede romper con el Grupo de Santa Catarina, que encabeza el exalcalde Víctor Pérez, y que este domingo confirmó ser la segunda fuerza dentro del PAN de Nuevo León con cerca de 30 posiciones en el Consejo estatal.

También puede romper con la División del Norte, que lidera José Serrano, pero Gracia sabe que no puede terminar con la alianza que ha mantenido con el Grupo San Nicolás, de Zeferino Salgado.

Salgado jugará en las próximas elecciones a convertirse en el fiel de la balanza entre Gracia y Víctor Pérez.

Gracia ha conseguido mantener el control del PAN de Nuevo León utilizando el CDE, que encabeza Mauro Guerra, como medio para cooptar a los grupos de panistas de la zona rural de Nuevo León.

En esta estrategia, además del Comité Directivo Estatal, ha sido clave la operación del diputado federal Baltazar Martínez, quien controla municipios del sur y norte de Nuevo León.

Sin nuevos seguidores

En el área metrópoli tana de Monterrey, con excepción de San Pedro, el senador Raúl Gracia no tiene influencia en los municipios gobernados por el PAN.

La tuvo en el Municipio de Monterrey en las administraciones de Adalberto Madero, Fernando Larrazabal y en la pasada con Margarita Arellanes, pero ya no con la derrota del PAN en la alcaldía de la capital de Nuevo León.

Es curioso que los tres exalcaldes de Monterrey que se aliaron con Gracia en su momento hayan perdido su carrera política en el panismo de Nuevo León.

En los últimos años

Gracia se ha atrincherado en su grupo. Los consejeros estatales son prácticamente los mismos que han estado con él en los últimos 10 años. Ha sido incapaz de extender su liderazgo, a diferencia de otros grupos como el de San Nicolás y el de Santa Catarina, que hoy tienen influencia en otros municipios, e incluso a nivel nacional.