Las mamás que deciden ejercer su maternidad se enfrentan a consecuencias sociales, económicas y personales como la disminución del tiempo para el cuidado personal, el desarrollo personal y profesional, así como el cambio en las dinámicas sociales.

Convertirse en mamás trae grandes retos para ellas, coinciden cinco mujeres de distintas edades y profesiones quienes describen que apropiarse de su cuerpo y sensualidad después de la maternidad es una tarea titánica, pues enfrentan sentimientos de culpa, inseguridades y estereotipos sobre ser mamá.

Para muestra algunos datos:

  • El 95 por ciento de las madres dedica menos tiempo a su persona desde que se convierten en madres
  • El 60 por ciento de las mamás no duerme bien por el cuidado de los menores 
  • El 75 por ciento de las madres no practican un deporte

De acuerdo con el Club de Malasmadres, para que las mujeres puedan maternar sin renunciar a su autorrealización personal y profesional, el Estado debe ir más allá de aprobar permisos de maternidad y paternidad, sino que debe cambiar la relación que existe entre lo productivo y lo reproductivo, y no separar lo económico de los cuidados, sin embargo, estas políticas públicas no solo consisten en aprobar estos permisos.

El Grupo de Información de Reproducción Elegida (GIRE) ha hecho énfasis en la urgencia de que el Estado garantice el acceso universal a estancias infantiles, servicios de salud, incapacidades médicas y licencias de maternidad, paternidad y parentales, sin dejar de lado la implementación de medidas que promuevan la participación igualitaria de los hombres en las tareas del hogar.

“Los contextos laborales no son muy gentiles con la maternidad porque uno tiene que volver a ser la misma persona que era laboralmente antes de ser mamás y lo cierto es que no puedes, pero trato de no sentir culpa porque justo sé que la parte laboral es algo en lo que tenemos derecho a desarrollarnos”, asegura Lizzette Gómez, quien es periodista y madre.

“Estar embarazada no me hace discapacitada, débil, ni con menos valor”
Pamela González ClementeEstudiante de Psicología

mamás retoman su sensualidad

Convertirse en mamás puede impactar en la autoestima de las mujeres hasta por tres años.

Una investigación realizada por la Universidad de Tilburg, que contó con la participación de 84 mil 711 mujeres mostró que convertirse en madre puede impactar en la autoestima hasta por tres años, algunos de los factores más determinantes son los cambios hormonales, corporales y las dinámicas de pareja que se ven modificadas durante y después del embarazo.

Lizzette Gómez se convirtió en mamá a los 35 años, su hija nació durante el confinamiento por COVID-19, por lo que la desafortunada combinación entre sus niveles hormonales y el estrés ocasionado por la pandemia aunado con una amenaza de aborto provocó que su vida sexual se viera afectada.

“Tu cuerpo se vuelve otra cosa y la pareja se enfoca en el bebé. Hay veces en que no sabes cómo manejarlo y te empiezas a clavar en lograr el objetivo y dejas de lado el disfrute de tu cuerpo y disfrutar estar a lado de la persona. Pero sí hice una análisis en el momento y en cuanto cambié ese chip fue diferente, ahora que ya podemos salir pedimos que la cuiden un par de horas para no perder esa dinámica de pareja”, indica la periodista Lizzette Gómez.

“Más allá de sentirme mal por pasar menos tiempo con ella trato de que el tiempo que paso con ella sea completo. Pero entre el tiempo que le dedicas a la bebé, a la casa, a transportarte, pues es muy poco el tiempo que queda para mí”
Lizzette GómezPeriodista y madre

mamás en busca de su vida

Pamela, de 21 años, tiene siete meses de embarazo, estudia Psicología y también ha sentido el impacto emocional de convertirse en madre.

“Cuando me embaracé y empecé a sentir mi cuerpo diferente sí se bajó mi autoestima, por comentarios de algunas personas que decía que por la panza le iba a dar asco a mi pareja, eso me llenó de inseguridad.

Pamela tiene como meta ir a Canadá, terminar su carrera en psicología y poner un hospital y pide que no la minimicen ni la limiten por estar embarazada.

“Estar embarazada no me hace discapacitada, débil, ni con menos valor”.

Pamela de 21 tiene 7 meses de embarazo, estudia psicología y también ha sentido el impacto emocional de convertirse en madre.

“Cuando me embaracé y empecé a sentir mi cuerpo diferente sí se bajó mi autoestima, por comentarios de algunas personas que decían que por la panza le iba a dar asco a mi pareja, eso me llenó de inseguridad”

Lizzette Gómez  se convirtió en mamá a los 35 años, su hija nació durante el confinamiento por Covid-19 por lo que la mezcla entre sus niveles hormonales y el estrés ocasionado por la pandemia aunado a una amenaza de aborto provocó que su vida sexual se viera afectada.

“Tu cuerpo se vuelve otra cosa y la pareja se enfoca en el bebé. Hay veces en que no sabes cómo manejarlo y te empiezas a clavar en lograr el objetivo y dejas de lado el disfrute de tu cuerpo y disfrutar estar a lado de la persona. Pero sí hice una análisis en el momento y en cuanto cambié ese chip fue diferente, ahora que ya podemos salir pedimos que la cuiden un par de horas para no perder esa dinámica de pareja”

Lizzette Gómez /Periodista y madre

Para Rafaela, enterarse de que sería madre fue un reto, ya que “no sabía hacer nada” y le daba miedo no poder con esa responsabilidad”.

“Yo veía a mi madre que nos hacía de comer, lavaba, planchaba, hacía tortillas a mano, el quehacer, todo el tiempo dedicada a la casa, éramos seis, yo veía que era demasiado trabajo. 

“Cuando nació mi hijo me dediqué menos tiempo porque ya no había tacones, era más pantalón que falda, porque había que lavar ropa, dejar de comer para la semana, uniformes preparados, tareas, pero no es algo por lo que no seas feliz, porque lo haces con amor, así que volver a tener tiempo para mí me costó mucho trabajo”
Rafaela García SotoTrabajadora del hogar

“Yo dejé mi empleo por la pandemia, había veces que estaba yo de malas, ahora el quehacer lo hago muy lento, para acabar más tarde”, explica Rafaela García Soto, trabajadora del hogar de 55 años.

Elizabeth González-Manriquez considera que también existe una presión hacia las mujeres derivada de una educación machista.

“Tiene un componente muy machista de que muchas mamás sienten la presión de volver rápido a la vida sexual porque hay familiares que se los dicen, es que si no tu marido se va a buscar a otra, y muchas mujeres hacen cosas para las que su cuerpo no está capacitado, muchas veces puede pasar la cuarentena y tu cuerpo no está capacitado”, afirma Elizabeth González-Manrique.

“Pasa que no entienden que no solo eres una madre, que eres un ser humano que quiere convivir con otros adultos, que no comprenden que uno es un ser individual que necesita interacción social lejos de tus hijos”
Elizabeth González-ManriquePeriodista y madre

Datos: 

Las preocupaciones más comunes son en la vida sexual de las mamásson: pérdida de interés en el sexo, dolor durante las relaciones sexuales y falta de lubricación, pero las heridas post parto como el desgarre o la distensión vaginal también pueden provocar dolor durante el coito. 

89 por ciento de las mujeres describe problemas de salud sexual en los primeros 3 meses después de dar a luz
El 51 por ciento continua sin deseo a los 12 meses
Fuente: Consultation about Sexual Health Issues in the Year after Childbirth: A Cohort Study

No obstante las mujeres que lactan producen cambios hormonales como niveles bajos de estrógenos que dificultan y generan molestias a la hora de tener relaciones sexuales 

Al respecto Elizabeth considera que también existe un presión hacia las mamás para retomar su vida sexual después del parto derivada de una educación machista.

“Tiene un componente muy machista de que muchas mamás sienten la presión de volver rápido a la vida sexual porque hay familiares que se los dicen, es que si no tu marido se va a buscar a otra, y muchas mujeres hacen cosas para las que su cuerpo no está capacitado, muchas veces puede pasar la cuarentena y tu cuerpo no está capacitado”
Elizabeth González-ManriquePeriodista y madre

A esto se suman las exigencias sociales asociadas al rol que desempeñan las mujeres que se convierten en madres. Lizzette considera que hay alrededor de  ser mamá una idea de la perfección que se asocia a tener que cumplir con cierto parámetros que se han creado alrededor de ello. 

“Sobre todo es complicado la primera vez  que te  separas del bebé  para ir a disfrutar de un tiempo que tú crees que debes dedicarle al 100, pero es porque en nuestra  cultura está esa maternidad donde ya no te perteneces, en cuanto eres madre dejas de ser mujer y si no lo haces eres una mala mamá”

Lizzette Gómez 

Periodista y madre

De acuerdo con la inciativa #LaHoraDeCuidarse de la organización española el Club de las Malasmadres los principales problemas asociados a la maternidad son la falta de tiempo, la carga mental y el sentimiento de culpa.

Tres corazones

Daniela, de 33 años, tiene tres corazones dentro. Así describe su embarazo de gemelas.

Para Daniela, hay otro factor que queda en segundo plano: la dinámica social, pues considera que sí se han modificado las conversaciones con familiares y conocidos y se han centrado en las bebés. “Sí hay algo que hace que te vean como que no eres esa ‘mujer individuo’, única.

 Yo me enfrasqué tanto en el cuidado que me perdí mucho, pero sí me ha hecho falta esa parte de platicar de otras cosas que no sean el embarazo, mezclarte con otra energía”

“Yo me enfrasqué tanto en el cuidado que me perdí mucho, pero sí me ha hecho falta esa parte de platicar de otras cosas que no sean el embarazo, mezclarte con otra energía”
DanielaMadre

“La paternidad se suscribe solo a los padres y a los hijos, entonces pasa que no entienden que no solo eres una madre, que eres un ser humano que quiere convivir con otros adultos, que no comprenden que uno es un ser individual que necesita interacción social lejos de tus hijos y que cuando lo intentas inmediatamente viene la pregunta: Dónde dejaste a tus hijos, pero esa pregunta solo está dirigida a las mamás”
Elizabeth González-ManriquePeriodista y madre
“Al final ser mamá es a veces sentirte triste, a veces enojarte y eso no te hace mala mamá, dejar a tu bebé con alguien más para hacer tus cosas eso no te hace mala mamá, no tienes que verte bonita todo el tiempo para ser una buena mamá, ni estar pegada todo el tiempo al bebé. Esa es una parte importante, no perderse en la maternidad porque al final no dejas de ser la mujer que eras, ahora además de ser la profesión u oficio que elijas eres mamá, y puedes ser mamá de tiempo completo y no tienes que dejar de ser muje. All final ser mamás es ampliar el espectro de ser mujer pero no es dejar de disfrutarnos y sentirnos plenas”
Lizzette GómezPeriodista y Madre

Pamela tiene como meta ir a Canadá, terminar su carrera en psicología y poner un hospital y pide que no minimicen, ni la limiten por estar embarazada.

“estar embarazada no me hace discapacitada, débil, ni con menos valor”

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