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Lo vencen sus lujos

La ratificación del Ombudsman capitalino se cayó, precisamente en el 20 aniversario. El número de votos en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) no le alcanzó y  Luis González Placencia tuvo que declinar.

Una serie de excesos dentro de la institución, serios cuestionamientos de su actuar  como máximo representante de las garantías colectivas de los capitalinos y un cabildeo deficiente marcaron su adiós.

"Desafortunadamente en las últimas semanas información mal intencionada ha intentado desacreditar nuestro trabajo con información sesgada, descontextualizada y en algunos casos francamente falsa”
Luis González Placencia Hasta ayer Ombudsman del DF
"La CDHDF no es patrimonio mío, estoy aquí por un periodo que termina hoy. Me voy orgulloso, y desde luego cometí errores y  (hay) gente insatisfecha, por eso aprovecho para pedir una disculpa”   
Luis González Placencia Hasta ayer Ombudsman del DF
http://www.youtube.com/watch?v=oXM4Fo9Ejac

La ratificación del Ombudsman capitalino se cayó, precisamente en el 20 aniversario. El número de votos en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) no le alcanzó y  Luis González Placencia tuvo que declinar.

Una serie de excesos dentro de la institución, serios cuestionamientos de su actuar  como máximo representante de las garantías colectivas de los capitalinos y un cabildeo deficiente marcaron su adiós.

Por eso la ALDF entró en crisis y en la disputa de quién será el próximo Ombudsman de la Ciudad de México durante los próximos 4 años con posibilidades de permanecer hasta el 2021.

Luego de que Reporte Indigo publicó en su edición del jueves y lunes pasado los lujos, viajes y comilonas con que González Placencia despachó desde el 2010, el escenario de su posible reelección se complicó.

Todavía hasta el domingo en la noche contaba con algunos votos de diputados del PRI y PAN, pero las críticas de sus detractores y la evidencia de su relación con el secretario de Gobierno, Héctor Serrano “lo sepultaron”.

Por eso ayer, convocó a una breve conferencia en donde hizo  público su desistimiento de permanecer en el cargo cuatro años más. El argumento fue simple: “para no dañar a la institución”.

Ahí reconoció que en su gestión se cometieron errores. Fallas de las que no quiso abundar, pero ante la insistencia de los medios de comunicación terminó por asegurar que fueron de percepción.

“La CDHDF no es patrimonio mío, estoy aquí por un periodo que termina hoy. Me voy orgulloso, y desde luego cometí errores y gente insatisfecha, por eso aprovecho para pedir una disculpa”.

Y es que en su posicionamiento aseguró que se emprendió una campaña de desprestigio en contra de su persona y el equipo que integró hasta ayer, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. 

Sin hacer una clara referencia negó todas las acusaciones que hay en su contra. Dijo que se trata de opiniones ligeras y desinformadas que lastiman a la institución con el único fin de impedir la ratificación.

“Desafortunadamente en las últimas semanas información mal intencionada ha intentado desacreditar nuestro trabajo con información sesgada, descontextualizada y en algunos casos francamente falsa”.

“Opinar es fácil en casos en casos como el del ministro Góngora. Es muy fácil cuando sin profundizar en el tema se miente, a sabiendas de que la opinión pública comprará atípicamente las razones”.

“También, opinar que defendemos vándalos en el seno de una sociedad crispada y harta de la impunidad. Lo que no es fácil es hablar de frente con autoridades los argumentos para encarar a violadores de derechos humanos sin importar el rango que ostenten”.

Luego  defendió su trabajo en temas como la defensa del medio ambiente, derechos laborales, la tortura, defensa de niños, jóvenes, personas en situación de calle y comunidad Lésbico-Gay.

Por último puso en manos de la sociedad civil la valoración de su trabajo, que según su versión, fue transparente y responsable, ya que cuenta con una contraloría independiente y consejo evaluador.

Horas antes, el diputado local del Partido Nueva Alianza, Jorge Gaviño fue el encargado de notificarle que ya no contaba con el apoyo de la mayoría de los integrantes de la Asamblea Legislativa del DF. 

Incluso, Luis González lo reconoció:

“No estamos cediendo a las presiones, es claro que el número de votos necesario para las dos terceras partes no se junta. Pensamos que es importante tomar una decisión para no desgastar más a la Comisión”. 

“Lo que será ahora necesario es cuidar que ahora el proceso, primero que inicie lo antes posible y, enseguida que esté libre de presiones políticas”.

Fuentes consultadas por esta casa editorial detallaron que el tema del chef y los vinos que tiene a su disposición, complicó la negociación con algunos diputados del PRI y PAN. 

Y más aún, cuando se dio a conocer que su hermano, Guillermo González Placencia, trabaja en la Secretaría de Gobierno desde hace más de un año y medio.

Al respecto, el hasta ayer Ombudsman, dijo que desde hace más de 19 años su hermano trabaja dentro del gobierno, pero no precisó en qué áreas ni desde cuándo labora con Héctor Serrano.

Al filo de las 14:30 horas, en el pleno de la ALDF se leyó la misiva del entonces Ombudsman, con lo cual quedó cerrado un capítulo más de la Comisión de Derechos Humanos, que mientras se nombra al nuevo titular tendrá como interino a Mario Patrón.

Los efectos de la renuncia

La caída de Luis González Placencia tuvo un efecto dominó. Los grupos parlamentarios de la Asamblea Legislativa del DF comenzaron, desde ayer, una lucha encarnizada por definir el nombre del próximo Ombudsman.

Por eso la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en la ALDF, Dinorah Pizano, ya emitió la convocatoria para que mañana miércoles los diputados acuerden la ruta de esta elección. 

Para los líderes parlamentarios esta será la madre de todas las batallas dentro de este órgano colegiado, pues se trata del personaje que tendrá en su poder la facultad de legitimar o desacreditar la administración de Miguel Ángel Mancera en el 2018.

Y es que de acuerdo con la normatividad vigente, el siguiente presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) durará en el cargo cuatro años con posibilidad de reelección. 

En primera instancia todos los legisladores expresaron la postura obligada: “necesitamos un proceso limpio, en apego a la normatividad, donde se pondere el mejor perfil”.

Pero el tema ya recibió el primer choque de trenes. La bancada del PAN —la cual siempre tuvo una postura en contra de la ratificación— acusó a la perredista Dinorah Pizano de viciar de origen el proceso de González Placencia.

La asambleísta del blanquiazul, Laura Ballesteros, dijo “hacemos un llamado a la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, Dinorah Pizano, para que emita hoy mismo la convocatoria en términos de lo establecido en el artículo 107 Fracción A de la Ley Orgánica de la Asamblea Legislativa (…) que la convocatoria para elegir al Ombudsman capitalino, de una terna propuesta por la sociedad civil organizada”.

La respuesta no se hizo esperar. La aludida acusó a su homóloga de aprovechar la coyuntura para cargarle el fracaso de la reelección cuando también estuvo de acuerdo en el proceso.

En ambas fracciones parlamentarias hubo coincidencias en que estuvo mal procesado el cabildeo del ex Ombudsman, pues se limitó a negociarlo con un ala del gobierno capitalino y con René Bejarano.

Jorge Gaviño, el único diputado del Panal, aseguró que esto debe servir de experiencia para que los nombramientos se consensúen con todas las fuerzas políticas y no se elijan de manera unilateral.

La evaluación fue clara. 

Había muchos aspectos que ponían en riesgo la ratificación de Luis González Placencia y nadie hizo la valoración correspondiente. Al grado que la mayoría responsabilizó al presidente de la ALDF, Manuel Granados.

“En términos reales hoy no tenemos una ratificación de un presidente de la Comisión de Derechos Humanos porque no hubo convocatoria, como tal, para que participaran más aspirantes a presidir la Comisión. Lo que nosotros decimos es que queremos que este proceso se socialice, se transparente, se vea con todos los grupos parlamentarios de la Asamblea Legislativa, que no solo creyendo que al tener mayoría en la Comisión,  ya se tiene derecho para poder aprobar y ratificar a un Presidente de la CDHDF”, afirmó el panista Christian Von Roehrich.

De aciertos y desaciertos

Con el jefe de Gobierno  del DF, Miguel Ángel Mancera. 

La llegada de Luis González Placencia a la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF)  se dio gracias al caso News Divine, donde murieron 12 personas.

El trabajo que mostró en la gestión de Emilio Álvarez Icaza (2001-2009) fue implacable contra el Gobierno del Distrito Federal y le costó la cabeza del entonces procurador Rodolfo Félix, el exjefe de la policía Joel Ortega y del jefe delegacional, Francisco Chiguil.

Con esa tarjeta de presentación asumió el cargo de Ombudsman. Inmediatamente comenzó una labor exhaustiva en la administración de Marcelo Ebrard, quien tuvo serios desencuentros con él.

La construcción de la Supervía Poniente fue de gran relevancia en sus primeros informes. Tan así que en el pleno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal pidió que se le citara a comparecer por no atender las recomendaciones en la materia.

Así, una y otra vez, Luis González Placencia puso el dedo en la llaga, al grado que nunca se volvieron a acompañar en los eventos institucionales de cada uno.

En la víspera de que terminara el gobierno de Marcelo Ebrard, José Ángel Ávila dejó la Secretaría de Gobierno para buscar una curul en la Cámara de Diputados y en su lugar quedó Héctor Serrano. 

“Hermandad” en el GDF

A partir de entonces, los constantes señalamientos de González Placencia bajaron de tono. Y el tema de la supervía dejó de ser relevante para la Comisión de Derechos Humanos del DF.

En la edición de ayer se informó que entre la Secretaría de Gobierno y la CDHDF había una conexión: el hermano del Ombudsman (Guillermo González Placencia, quien labora para el secretario de gobierno).

Ese hecho cayó como bomba en la ALDF y la postura a favor de la ratificación del hasta ayer presidente de la CDHDF se dividió. Los números ya no favorecieron y tuvo que presentar su declinación.

Pero la percepción en torno a González Placencia viene mermando desde finales del año pasado, justo cuando Miguel Ángel Mancera asumió el cargo de jefe de gobierno del Distrito Federal.

El primer impacto lo recibió con su actuar ante los disturbios durante el 1 de diciembre y las detenciones que le siguieron. Luego fue el caso Góngora, que de acuerdo a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el Ombudsman capitalino fue omiso, según consta en una recomendación.

Y es que la indagatoria de la CNDH los funcionarios del organismo estatal fueron omisos en el caso en cuestión.

Para algunos funcionarios de la institución y de la propia ALDF, se trataba de un golpeteo político de sus homólogos debido a la naturaleza del cargo y que lo hacen candidateable para la comisión nacional.

Previo a ello, la Federación Mexicana de Asociaciones de Derechos Humanos le envió un extrañamiento en el que le pedían que dejara de hacer recomendaciones a funcionarios de otros estados.

Ayer explicó que así está adecuado su marco normativo “porque la defensa de los derechos humanos va más allá del DF”.

Mientras tanto, la postura de la CDHDF en temas como el de las marchas fueron cuestionados por la sociedad civil y las fuerzas políticas que hay en esta ciudad capital.

En un boletín legitimó el uso de la fuerza como método de disuasión; todos se le fueron encima.

 Y en la edición del jueves pasado Reporte Indigo publicó que tiene para su gestión, en sus oficinas, un servicio de comedor con chef y hasta una cava de vinos. 

Todo ello le costó el cargo.

Habrá un vacío hasta la decisión

Con base en la normatividad la Asamblea Legislativa incumplió con su obligación; no hay Ombudsman a partir de hoy y como interino estará el primer visitador Mario Patrón.

Y es que a estas alturas los diputados locales deberían tener claro quién será el Ombudsman capitalino de los próximos años; sin embargo, como siempre, lo dejaron para el último momento.

Por esa razón se emitirá una convocatoria Fast-Track. La versión mediática es que será un proceso analizado a profundidad y que durará por lo menos un mes hasta llegar al pleno de la ALDF.

Además, las bancadas comienzan a preparar un paquete de iniciativas de ley para reestructurar el organismo.

Esto incluye candados para que los gastos de los órganos autónomos no sean excesivos y correspondan únicamente a la naturaleza de las responsabilidades a su cargo.

También consideran el tema de la reelección y una revisión al actuar de las Contralorías internas, que en algunos casos son a modo, según la explicación del diputado Federico Döring. 

Las estimaciones de la Comisión de Derechos Humanos de este órgano legislativo señalan que se atenderán todos los perfiles y que el próximo titular saldrá por consenso de todas las fuerzas políticas.

El primer borrador de este grupo de trabajo señala que entre el 3 y 4 de octubre se estará aprobando la ruta crítica para emitir la convocatoria y el formato de entrevistas a los interesados.

El siguiente paso será la publicación de la convocatoria para el cargo de Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal para el periodo 2013-2017 y que se prevé sea el 7 de octubre.

Entre el 9, 10 y 11 del mismo mes, se estaría recibiendo la documentación de los aspirantes a dirigir la CDHDF y sus respectivas propuestas de trabajo.

Para el 14 de octubre se estarían publicando los nombres de los candidatos. Entre el 16 y 18 de octubre notificación de entrevistas y opiniones. Y el 21 del mismo mes, la entrevista con los aspirantes que reúnan los requisitos.

El preacuerdo indica que el 25 de octubre habría una sesión de trabajo para deliberar el resultado y tres días después (28)  una sesión para la presentación y aprobación del dictamen.

Luego, el 29 de octubre estarían presentando el dictamen al Pleno y a partir de ese entonces el DF tendría un nuevo Ombudsman.

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