“Leer por goce es un acto de consumo capitalista”, declaró Marx Arriaga, director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) que anunció el rediseño de 18 libros de texto gratuito, y llamó a fomentar la lectura como una “acción emancipadora”.

Durante una conferencia en la Escuela Normal de San Felipe del Progreso, dijo que quienes leen por diversión lo hacen porque el mercado pretende generar en ellos “ideas de consumo”; por tanto, son personas “automatizadas que no cuestionan su entorno”.

El funcionario además arremetió contra los dos amparos interpuestos por padres de familia que buscan detener la reimpresión de los libros de texto gratuito, debido a la imposición de la ideología morenista y por la opacidad en el proceso de rediseño que se lleva a cabo.

Según él, los padres de familia “esconden la intención de concretar una dictadura de las mayorías conservadoras al dejar en manos de los más, y no de todos, la decisión sobre la educación en la infancia”.

Añadió que no quieren la reimpresión de los libros porque, según él, prefieren apoyar “las políticas empresariales”, así como las del Partido Acción Nacional (PAN) y los llamó “fervientes y rabiosos héroes panistas” relacionados con Claudio X González.

Arremetió también contra la periodista Fernanda Familiar, quien apuntó que los libros de texto gratuito no estaban hechos por personas con conocimientos en cada materia ni por expertos.


“Todas estas afirmaciones no poseen ningún fundamento real con el proceso de los nuevos libros de texto que inició el mes de marzo, pero a estas asociaciones no les importa… El diseño de los libros de texto se realizó con base en una convocatoria abierta donde participaron miles de profesores de todo el país”.

Además, criticó que la lectura “divirtiera a las personas, las ayude a salirse de su realidad y las hiciera sonreír”; asimismo, apuntó que la literatura para niños “frustra sus habilidades lectoras” debido a que, según él, “pierden el gusto y el hábito por la literatura al entrar a la adolescencia”.


“Esta infantilización de la lectura, esta sectorización que sufrió, es el resultado de una política pública encaminada a una propuesta de mercado, en donde se fomenta la adquisición de un producto, pero no el desarrollo del individuo y menos aún su desarrollo en comunidad”.

Insinuó que este tipo de literatura crea “ciudadanos sumisos” que realizan actividades laborales para “consumir infinidad de productos sin cuestionar los problemas de su entorno”.

Se lanzó también contra los sacerdotes… y los celulares

Lamentó que, según él, el periodo de cuarentena no haya promovido “la reflexión contra el sistema” y afirmó que “el virus ha derrumbado la fe” porque los líderes de las religiones “abandonaron su misión” para resguardarse de la pandemia; llamó a recordar a varios santos, como San Francisco, quienes “frente a pandemias… se entregaron a su fe”.

Criticó que los sacerdotes lleven mascarillas y practiquen el distanciamiento social, pues “sacrifican completamente la fe a la supervivencia”, por lo que ya no demuestran “caridad”. “El coronavirus ha derrocado a la fe de una manera imperceptible, la distancia social acabará dejando sus huellas”, dijo.

Por otro lado, argumentó que los usuarios de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) son “vouyeristas”, “exhibicionistas”, personas “sin privacidad” que viven en un “panóptico digital” y que necesitan transparentar “el muro de la vergüenza”.


“La cárcel que representa nuestra vida en las redes sociales, donde no hay privacidad alguna, en donde los sujetos del panóptico digital colaboran de manera activa a través de su necesidad de exhibicionismo y voyerismo”, declaró.

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