La piedra en el zapato

La Iniciativa Mérida cumplió cinco años el domingo pasado, pero para este aniversario, el tratado internacional  no pudo presumir una baja en el número de secuestros en México.

Contrario a la tendencia en Colombia, donde en los primeros cinco años de colaboración en seguridad con Estados Unidos sí bajaron el número de secuestrados y asesinados en cautiverio, en México están repuntando.

El estudio “Una verdad secuestrada”, presentado en Bogotá a mediados de junio, muestra claramente cómo en los primeros cinco años del Plan Colombia hubo una baja de este delito.

Peniley Ramírez Peniley Ramírez Publicado el
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personas perdieron la vida a manos de sus plagiarios
En 2008 se firmó la Iniciativa Mérida y desde entonces, el número de secuestrados y de personas asesinadas por sus victimarios no ha parado de crecer

La Iniciativa Mérida cumplió cinco años el domingo pasado, pero para este aniversario, el tratado internacional  no pudo presumir una baja en el número de secuestros en México.

Contrario a la tendencia en Colombia, donde en los primeros cinco años de colaboración en seguridad con Estados Unidos sí bajaron el número de secuestrados y asesinados en cautiverio, en México están repuntando.

El estudio “Una verdad secuestrada”, presentado en Bogotá a mediados de junio, muestra claramente cómo en los primeros cinco años del Plan Colombia hubo una baja de este delito.

El segundo lustro de ese Plan, entre 2005 y 2010, representó una disminución drástica tanto del número de secuestrados como de las personas que eran asesinadas en cautiverio, de acuerdo con el informe elaborado por el Centro Nacional de Memoria Histórica.

En México la historia es diferente. 

El 30 de junio del 2008 se firmó la Iniciativa Mérida y desde entonces, el número de secuestrados y de personas asesinadas por sus victimarios no ha parado de crecer.

Si bien el secuestro no forma parte explícita del convenio de colaboración entre México y Estados Unidos, su baja debería formar parte de los resultados secundarios.

Esto porque la iniciativa pretende “luchar contra la violencia generada por las drogas que amenaza a los ciudadanos de ambos países”, según la información de estos acuerdos, difundida por la Embajada de Estados Unidos en México.

Uno de los delitos colaterales del narcotráfico es el secuestro, como lo define la Organización de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Más asesinatos

Durante la primera reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública en el actual gobierno, a mediados de diciembre, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo que los secuestros habían aumentado en 83 por ciento entre 2006 y 2012.

Seis meses después, el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal anunció que habían subido -en este año- 33 por ciento.

En los últimos dos años del gobierno de Felipe Calderón se empeoró la incidencia de este delito.

Los datos de organismos públicos recopilados por el Consejo indicaron que, entre 2008 y 2012, habían sido asesinadas 700 personas durante su secuestro, es decir, una cada dos días.

En 2011 fueron secuestradas 2 mil 756 personas y 144 de ellas perdieron la vida a manos de sus plagiarios, aunque muchas veces ya se habían pagado sus rescates.

Este es el peor año del que se tiene registro en los índices de secuestro en México desde 1970, según refirió en junio en entrevista con Reporte Indigo el abogado José Antonio Ortega, presidente del Consejo.

El inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto y la “nueva etapa” de la Iniciativa Mérida anunciada en abril por Osorio Chong, no ha movido hacia abajo las estadísticas.

Al contrario, otra organización coincidió en que había un repunte del delito, lo cual confronta la promesa de campaña de Peña Nieto de reducir el número de secuestros a la mitad.

De acuerdo a un informe del Observatorio Nacional Ciudadano, publicado la semana pasada, durante el primer semestre del gobierno actual este delito aumentó 17 por ciento en comparación con  el 2012.

En ambos casos, la información apunta a que hay una baja en la publicación de los delitos por la prensa y un alza en los registros que tienen los organismos públicos, así como en las personas que son rescatadas por las Fuerzas Armadas.

Mejores resultados

“Una verdad secuestrada” se conformó como una base de datos donde se analiza la evolución de este delito en Colombia, el país que llegó a tener los índices de violencia más altos de América Latina.

Ubican el inicio del problema al igual que en México, en 1970. Entre 1990 y 1995 ponen la etapa de “escalamiento”, la masificación vino de 1996 al 2000.

En los primeros cinco años del Plan Colombia, entre 2000 y 2005 hubo una etapa de contención, seguida por una baja que nombraron como “reacomodamiento” entre 2005 y 2010.

Estos números colombianos muestran que en México la estrategia ha sido menos efectiva.

En Colombia han sido asesinadas en cautiverio mil 683 personas en los últimos cuarenta años.

Cuatro de cada diez secuestros tuvieron como “autor confirmado” a las FARC, seguidas por el Ejército de Liberación Nacional, las redes criminales, los “otros” y los paramilitares.

Las fuentes de información de este estudio fueron las estadísticas de secuestro recopiladas por la Fundación País Libre, la organización CINEP, y los archivos de hemeroteca de los diarios El Tiempo y El Espectador, además de la revista Semana.

“No existe consenso ni certeza sobre las cifras del secuestro debido a diversos obstáculos: la falta de información anterior al año 1991, el subregistro, la fragmentación de los datos y los cambios en la definición legal del delito”, detalla el estudio.

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