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por ciento de las ventas mundiales del líquido embotellado las hace México


“Imagínate que, con tanto dinero, estamos hablando de un sistema de potabilización que haría que hubiera agua potable hasta en los excusados”

Alejandro Calvillo

Director de la organización


La falta de acceso al agua potable ha convertido a México en uno de los países con mayor consumo per cápita de agua embotellada

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Los diputados de la LXII Legislatura han gastado en agua, galletas, café y refrescos, alrededor de 6 millones 880 mil 827 pesos en lo que va de su gestión.

El 13 de enero, durante la aprobación de la Ley de Ingresos, del Paquete Económico 2015, el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Silvano Aureoles Conejo, aseguró se debía garantizar la austeridad en el gasto corriente del Gobierno Federal.

Sin embargo, en ese tema la Cámara Baja ha sido oscuridad de su casa.

Desde el inicio de la LXII Legislatura, el 1 de septiembre del 2012, hasta noviembre del 2014, la Cámara de Diputados erogó 4 millones 511 mil 709 pesos en la compra de agua potable en diferentes presentaciones.

Ese dinero serviría para equipar a 90 escuelas con sistemas de cinco bebederos de agua potable, tomando como base una inversión de 50 mil pesos por escuela.

Los diputados han impulsado una política para fomentar la instalación de bebederos en escuelas y edificios públicos, sin embargo, en San Lázaro no se ha instalado uno solo.

De acuerdo con documentos en poder de Reporte Índigo, de la Dirección General de Materiales y Servicios, el gasto diario en la compra de agua potable en ese periodo fue de 5 mil 502 pesos.

La presentación más popular son las botellas de consumo individual de 350 mililitros, en las que se invirtieron 2 millones 625 mil 788 pesos.

En total se han adquirido 64 mil 290 cajas con 24 botellas de 350 mililitros; esto representa un millón 542 mil 960 botellas.

La Cámara Baja adquirió también 253 mil 680 botellas -21 mil 140 cajas- de 1.5 litros con una inversión de 750 mil 330 pesos.

Y en la compra de 76 mil 432 garrafones de agua gastó un millón 135 mil 891 pesos.

¿Contra la austeridad?

Además del uso ineficiente de recursos y la contaminación que generan los envases, la compra millonaria de botellas de agua, refrescos y otros alimentos va en contra de las promesas de austeridad que cada año salen de la Cámara de Diputados.

En los Lineamientos de Racionalidad, Austeridad y Transparencia Presupuestaria para la Gestión Legislativa en la Cámara de Diputados publicados en el Diario Oficial de la Federación en febrero del 2014, se establece la existencia de un acuerdo entre los órganos de gobierno y dirección de la Cámara baja para mantener los gastos a raya.

“Los gastos operativos se limitarán a los mínimos indispensables, sin afectar el trabajo parlamentario”, sostiene el texto.

En el caso de los servicios para el funcionamiento del Palacio Legislativo, se establece que habrá un plan de ahorro y mantenimiento para el uso eficiente de la electricidad, el agua y las instalaciones.

“Del servicio de agua potable, se deberán efectuar revisiones periódicas a las instalaciones hidro-sanitarias, a fin de detectar fugas y proceder a su inmediata reparación, así como instalar llaves especiales en lavamanos y mingitorios para evitar que se mantengan abiertas”, señalan los lineamientos.

Dicho documento no establece nada específico sobre la compra de bebidas y alimentos y los motivos que debe haber para su compra.

Un gasto ofensivo

Alejandro Calvillo, director de la organización El Poder del Consumidor, consideró que el gasto de la Cámara de Diputados es ofensivo en un país donde aunque el agua potable está considerada un derecho constitucional, son millones de personas quienes no tienen un acceso a ella en sus comunidades.

“No se justifica este gasto en lo más mínimo. Somos el país con el mayor consumo de agua embotellada en el mundo. Tiene que ver con un abandono por parte del Estado de una garantía básica que es el derecho al acceso de agua de calidad.

“Es un absurdo en muchos sentidos. Es un absurdo en recursos económicos, es dinero que se tira a la basura”, expuso en entrevista.

El experto en temas de consumo sostuvo que, con ese dinero, puede instalarse un sistema potabilizador de agua en la Cámara Baja y todavía quedarían recursos para equipar a algunas escuelas con sistemas de bebederos.

“Una planta potabilizadora es una obra que ya quedaría ahí y generaría un ahorro considerable en los recursos del Poder Legislativo. Ya con la obra hecha, solo tendrían que cambiarse los filtros cada año e idear un sistema para que, con jarras o algún otro contenedor, pueda darse agua a los legisladores mientras están en sus trabajos o reuniones.

“Imagínate que, con tanto dinero, estamos hablando de un sistema de potabilización que haría que hubiera agua potable hasta en los excusados”, sentenció.

Calvillo denunció que, además, se trata de un asunto que tiene que ver con la contaminación que genera la basura generada por las botellas de plástico.

“El derroche y la generación de basura son absurdos. Son asuntos muy difíciles de manejar en una ciudad como México, donde los problemas de residuos ya causan muchos conflictos”, dijo el activista.

En su mayor parte, el consumo de agua embotellada de la Cámara Baja se da en botellas pequeñas, lo que ocasiona más desperdicio.

“Ellos pueden decir que esas botellas se estarían reciclando, pero la realidad es que en el país solo se recicla poco más del 20 por ciento del plástico que se utiliza; todo lo demás va a los basureros. Estos plásticos tardan en degradarse más de 100 años y se convierten en elementos tóxicos.

“Aparte de eso está toda la generación de emisiones, desde la producción de las botellas, de las etiquetas y del agua en sí, además de la contaminación de los camiones que las reparten, lo que hace que sea un uso de recursos ineficiente y con muchas consecuencias a muy largo plazo”, acusó Calvillo.

Dependencias del Gobierno Federal, oficinas de administraciones estatales y municipales, universidades y todo tipo de centros de atención o trabajo que utilizan recursos públicos tienen gastos en la compra de agua embotellada.

La situación del Congreso mexicano contrasta con las políticas de países como Reino Unido, donde las dependencias públicas de todos los niveles tienen prohibido invertir dinero del erario en agua embotellada.

“La compra de agua embotellada en las oficinas públicas es una derrama de dinero injustificada; es dinero que, literal, termina hecho basura”, insistió Calvillo.

México embotellado

La falta de acceso al agua potable ha convertido a México en uno de los países con mayor consumo per cápita de agua embotellada.

Datos de El Poder del Consumidor, que retoman un reporte de la Beverage Marketing Corporation, señalan que el consumo por persona de agua embotellada es de 234 litros al año.

En Estados Unidos, el consumo promedio es de 110 litros, mientras en España alcanza los 119 litros.

‘Snacks’ millonarios

El reporte de la Dirección General de Materiales y Servicios revela que la inversión en refrescos en la Cámara de Diputados también ha sido de miles de pesos.

En la compra de 9 mil 725 cajas con 12 latas de refresco se han invertido 648 mil 861 pesos.

En café molido para las cafeteras que funcionan en el Palacio Legislativo de San Lázaro se han invertido 926 mil 642 pesos desde el 2012, en la compra total de 7 mil 079 kilos de café.

Para comprar 23 mil 784 cajas de galletas surtidas, la Cámara de Diputados ha invertido 793 mil 615 pesos.

Estos alimentos y bebidas están a disposición de las oficinas de los diputados y en diferentes áreas del Palacio Legislativo de San Lázaro.

El consumo:

> 1,542,960 botellas de 350 mililitros   =  2,625,788 pesos
> 253,680 botellas de 1.5 litros   =  750,330 pesos
> 76,432 garrafones de agua   =  1,135,891 pesos