"El Poder Judicial es un poder autónomo, distinto del Ejecutivo y el Legislativo. Sin embargo, tenemos que estar coordinados, porque somos gobierno los tres”

Gustavo Adolfo Guerrero

Presidente del TSJ

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El Gobierno del Estado impuso su línea al Tribunal Superior de Justicia con la elección del nuevo presidente del organismo, el magistrado Gustavo Adolfo Guerrero.

El candidato oficial ganó ayer la contienda para ocupar la titularidad –por tercera ocasión- del Poder Judicial, con una aplastante mayoría sobre el contendiente impulsado por la expresidenta de este organismo, Graciela Buchanan.

El magistrado electo, cercano al gobernador Rodrigo Medina, ganó con 11 de los 16 votos del Pleno del Máximo Tribunal de Justicia en la entidad, en una elección de apenas 15 minutos.

Guerrero venció a los 4 sufragios que obtuvo su más cercano adversario, Ángel Mario García -promovido por Buchanan-, y a Francisco Javier Mendoza, quien recibió uno solo.

En esta ocasión, la mayoría de los integrantes del Pleno le apostaron a una corriente dictada desde el Palacio de Cantera que pone en duda la autonomía ganada por el TSJ durante la gestión anterior.

La elección fue breve, en comparación con el proceso pasado en el que se favoreció a Buchanan, en una sesión que se prolongó a una tercera ronda de votaciones para romper el empate con Francisco Javier Mendoza, el entonces aspirante oficial.

Este nombramiento concluyó la polémica administración de la magistrada al frente de la institución más importante en materia de impartición de justicia en Nuevo León.

Guerrero ocupa la presidencia desde hoy hasta el 31 de julio de 2015, y ayer mismo tomó protesta en el puesto por tercera vez.

Tras su elección, el nuevo titular negó sus vínculos con el gobernador –que calificó como “leyendas urbanas”- y aseguró que no hubo intromisión del Ejecutivo estatal en el proceso.

“La decisión la tomó en forma autónoma e independiente cada uno de los integrantes de este Pleno. No hay una intromisión de ningún otro Poder, ni de ninguna otra persona”, dijo.

“El Poder Judicial es un poder autónomo, distinto del Ejecutivo y el Legislativo. Sin embargo, tenemos que estar coordinados, porque somos gobierno los tres”.

Al ser cuestionada sobre estos nexos, Buchanan exhortó al electo a respetar la autonomía institucional del TSJ y lo instó a mantener una distancia con el Ejecutivo.

“Yo espero y creo que el nuevo presidente velará por que la autonomía del Poder Judicial, que se ha ido ganando no desde ahorita, sino de años anteriores, se siga fomentando”, expresó la magistrada, quien ahora ocupa la Quinta Sala de lo Familiar del TSJ.

“Entonces que la cercanía del nuevo presidente con el gobernador y con el Congreso sea tal, que los proyectos salgan en una forma uniforme y equilibrada como equipo para cuestiones de toda índole.

“Pero que sea también con la debida distancia para que se guarde el respeto que merece el Poder Judicial como un poder autónomo”.

Después de la derrota de su candidato, Buchanan reconoció que quedaron varios proyectos pendientes al término de su administración.

Entre éstos mencionó obras como la Torre Judicial, y las sedes judiciales en Escobedo y Apodaca, que están dentro del proceso de redistritación iniciado por ella.

También la ampliación del Palacio de Justicia del Topo Chico, con juzgados para narcomenudeo y jueces de control, y la construcción del Palacio de Justicia del Sistema de Adolescentes Infractores en Escobedo, anunciado por la expresidenta como prioritario.

Otros planes que quedaron inconclusos, pero que no mencionó, son la creación de una Policía Procesal y de una Corte de Reintegración Familiar.

Guerrero aseguró que los proyectos iniciados por la magistrada se concluirán, pero no descartó generar una agenda personal en los próximos años.

“No son proyectos personales, son proyectos institucionales que tenemos que seguir, tenemos que continuarlos hasta su culminación.

“Vendrán otros, tenemos que hacer una planeación estratégica, para ver qué otros proyectos podemos incluir, analizarlos y consensuarlos con los magistrados y con los consejeros de la Judicatura”.

De hecho, fue este mismo presidente electo el que hace tres años presentó el plan de la Ciudad Judicial, que no se materializó en su administración ni tampoco en la pasada.

Ayer concluyó la polémica actuación de Buchanan al frente del Tribunal Superior de Justicia, caracterizada por una alta exposición mediática, confrontación con el Ejecutivo y el encubrimiento de jueces.

Pero también por la limpia de algunos vicios dentro del aparato de impartición de justicia, la modernización y la inversión en infraestructura.

Fue una de las presidencias más controversiales en la historia del Poder Judicial de Nuevo León, pero ayer el Pleno del TSJ le apostó a una línea oficial y no de continuidad.

Lejos del bajo perfil de sus antecesores, Buchanan utilizó distintos foros para exaltar su labor y ganar popularidad para presentar su candidatura a un puesto en el Consejo de la Judicatura Federal.

Con la elección de Guerrero, el gobernador Rodrigo Medina consolida su influencia en el Poder Judicial a mitad de la actual administración, a diferencia de hace tres años, cuando esta posición fue arrebata por una mujer por primera vez en la historia del TSJ.