El biocombustible obtenido a partir de los desechos de caña de azúcar y melaza se mezcla con gasolina para darle a ésta más rendimiento


Los desarrolladores de estos proyectos piden que el Estado conceda a sus productos una reducción de impuestos, para que la gente acceda a gasolina de calidad y bajo costo


“Si verdaderamente le interesa al gobierno mexicano el bienestar de la población, se pueden desarrollar esos proyectos que están frenados por la falta de inversión” 

Valentín Gálvez Salas

Exalumno de la BUAP, quién diseñó una máquina para producir gasolina

Los altos costos de las gasolinas pueden ser una oportunidad para el desarrollo de tecnologías generadoras de combustible, las que hasta el año pasado no eran vistas con interés por parte del gobierno mexicano ni contaban con toda la atención de la iniciativa privada.

Los desarrolladores de tecnologías tienen la esperanza de que desde alguna parte surja el interés, no solo para mejorar los proyectos de producción de gasolina, sino para hacerlos llegar a la población y contar con suministros locales de combustible de bajo costo.

“Este es un buen momento para que resurja la propuesta de tecnologías generadoras de combustible a partir de desechos, las que podrían ayudar a atender los mercados en desabasto y empujar a la baja los precios de la gasolina”, dijo el investigador Valentín Gálvez Salas.

Desde hace cinco años, en diversas instituciones de educación superior del sector público de todo el país, se desarrollan prototipos con propuestas innovadoras para la generación de combustible a partir de desechos sólidos y orgánicos.

“Ahora es el momento de que, si verdaderamente le interesa al gobierno mexicano el bienestar de la población, se puedan desarrollar esos proyectos que están frenados por la falta de inversión”, aseguró Valentín Gálvez Salas, hoy exalumno de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), quién diseñó una máquina para producir gasolina.

La máquina de Gálvez Salas funciona a partir de aceites comestibles de desecho y botellas de PET (tereftalato de polietileno), donde a través de un proceso llamado pirólisis es posible la producción de gasolina, de la misma calidad de la Magna o Premium, solo que de menor costo al consumidor.

Otro proyecto, difundido por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), que también consiste en una máquina que genera gasolina mediante el mismo proceso químico de la pirólisis, es el que desarrolló en el estado de Zacatecas el investigador Francisco Gerardo Nungaray Benítez.

No solo genera gasolina, sino también diésel a partir de plásticos de la basura. Es capaz de generar 900 litros de combustible de uso común utilizando una tonelada de desechos plásticos de basura.

Puede ser utilizado directamente por cualquier vehículo de combustión interna, sin necesidad de hacer modificaciones o aplicar aditamentos.

En otra trinchera, un grupo de estudiantes del Instituto Tecnológico de Atitalaquia, en Hidalgo, trabaja desde hace dos años en “un dispositivo que disocia las moléculas del agua para obtener gas de hidrógeno, el cual es utilizado como aditivo para maximizar el rendimiento de la gasolina”, explicó Daniel Serrano, estudiante de Ingeniería Mecatrónica.

El dispositivo denominado “Sistema Generador de Hidrógeno” también resultaría una alternativa a la escasez de gasolina, pues potencializa las gasolinas utilizadas en autos convencionales, al darle un mayor rendimiento en potencia y duración al combustible consumido por el motor.

No son los únicos: en universidades públicas de Nuevo León, Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí, Oaxaca, Veracruz y Sinaloa existen al menos una docena de proyectos académicos encaminados a la producción de gasolina a partir de basura.

Requieren apoyo

La alternativa a la escasez y aumento en los precios de las gasolinas, dijo Valentín Gálvez, está claramente definida.

“Se requiere mayor apoyo de la autoridad para que se produzca gasolina, no en el sentido de la investigación, porque estos proyectos ya existen, sino en el sentido de que haya estímulos fiscales a la producción de combustibles”.

El exalumno de la Universidad de Puebla detalla que ahora lidia con los trámites de registro de su máquina y la obtención de los permisos para producir gasolina en forma comercial.

“Si se aplican los impuestos como están definidos en la ley, el precio de esa gasolina sería casi igual al que se oferta en todas las estaciones de servicio”, abundó Gálvez.

El costo de producción de un litro de gasolina, mediante el sistema innovador que proponen los inventos como el de Valentín Gálvez o el del investigador Gerardo Nungaray Benítez, podría ser de entre 8 a 10 pesos por litro de gasolina, ya puesta al consumidor, pero el gravamen actual de impuestos por hidrocarburos harían que el precio final de consumo fuera de más de 17 pesos por litro.

Por eso es necesario, consideró Gálvez, que el Estado les dé incentivos, como una reducción de impuestos a este tipo de proyectos, para que la gente pueda tener la posibilidad de acceso a gasolina de calidad y a bajo costo.

Biocombustible, otra alternativa

Una empresa en Oaxaca puso a disposición de la población una alternativa de combustible barato y eficiente.

Se trata de la firma Oxifuel, que ofrece bioetanol generado a partir de desechos de caña de azúcar y melaza.

Este biocombustible, que en realidad es alcohol, se mezcla con una parte de gasolina de cualquier tipo para dar un mayor rendimiento a los combustibles fósiles, potenciando no solo la fuerza de los motores, sino también prolongando el uso del combustible aplicado a los motores de combustión interna.

El uso de Oxifuel, como se conoce a biocombustible que se oferta hasta en cinco pesos por debajo de los costos actuales de las gasolinas, también garantiza un ahorro de hasta el 30 por ciento del combustible fósil, sin perder la potencia de la combustión al ofrecer un octanaje de hasta el 113, cuando el octanaje de la gasolina Premium es de 92.

Oxifuel ya comenzó con la distribución comercial del biocombustible en algunos puntos rurales de los estados de Veracruz y Oaxaca, donde se realiza la producción usando los desechos orgánicos de las cosechas de caña y de algunos ingenios de producción azucarera.

Proyectos a la espera

En diversas instituciones educativas y empresas privadas se desarrollan propuestas para la generación de combustible a partir de desechos sólidos y orgánicos:

>Francisco Gerardo Nungaray Benítez
Investigador en Zacatecas, proyecto difundido por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)
Es una máquina que genera gasolina y diésel mediante el proceso químico de la pirólisis a partir de plásticos de la basura. Puede generar 900 litros de combustible de uso común utilizando una tonelada de desechos plásticos.

>Valentín Gálvez Salas
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP)
Su máquina funciona a partir de aceites comestibles de desecho y botellas de PET (tereftalato de polietileno);  a través de un proceso llamado pirólisis es posible la producción de gasolina, de la misma calidad de la Magna o Premium, y de menor costo al consumidor.

>Estudiantes de ingeniería
Instituto Tecnológico de Atitalaquia, en Hidalgo
Trabajan en un dispositivo que disocia las moléculas del agua para obtener gas de hidrógeno, el cual es utilizado como aditivo para maximizar el rendimiento de la gasolina.

>Empresa Oxifuel, en Oaxaca
Ofrece bioetanol, un tipo de alcohol enerado a partir de desechos de caña de azúcar y melaza.
Este biocombustible se mezcla con una parte de gasolina para dar mayor, potenciando el motor y prolongando el uso del combustible.