El nutriólogo Alberto Bricio considera que la alimentación tiene varias dimensiones que se tienen que tomar en cuenta para establecer un cambio de hábitos en pro de nuestra salud mental.

“Una parte es la educación en nutrición. Pero aparte está la educación financiera, el cuidado personal, la comunicación entre nuestros padres y si no estamos dominando estas otras esferas de nuestra salud, si solamente nos enfocamos en la parte biológica, al final de cuentas no llegaremos a tener una buena salud”, explica el especialista.

“Tenemos que buscar también herramientas en otras esferas, como la social y la psicológica, que son importantes para que sigamos estables”, añade.

Al respecto, la nutrióloga Ariana Omaña, dice que el acto de comer no sólo tiene que ver con el proceso fisiológico.

“Al final del día la alimentación está compuesta por diferentes aspectos, entre ellos, lo social. Nosotros, y sobre todo la cultura mexicana, tendemos a relacionar la comida o el proceso con festejos. Eso evidentemente provoca que tú compartas culturalmente los alimentos que te dan placer”, expone.

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Por ello es importante darse tiempo para consumir los alimentos y no hacerlo mientras se realiza alguna otra actividad.

“Fisiológicamente el cuerpo te dice que ya es suficiente. A veces no le damos tiempo al cuerpo de justamente hacer esa reacción o esa identificación de la saciedad porque vemos la televisión mientras estamos comiendo, porque incluso estamos platicando y perdemos la concentración en el proceso”, detalla.

Es muy importante que la gente se acostumbre a comer despacio, precisamente para identificar las señales del organismo de saciedad.

“Por lo general, el organismo te avisa, por eso te piden comer despacio, para que tú le des ese tiempo a tu cuerpo de generar

esa reacción. Si tú comes rápido pierdes la noción de las porciones que estás comiendo y entonces las rebasas por el doble o el triple que tendrías que consumir”, afirma.

Por su parte, el profesor Guillermo Arteaga Mac Kinney, explica que la alimentación como tal se asocia con nuestro estado y nuestra salud mental.

“La salud mental depende de un universo de condiciones, unas más serias que otras, unas con un componente a lo mejor genético más marcado o de edad, pero sin lugar a dudas nuestro estilo de vida en general, incluyendo la dieta, influye en nuestra salud mental”, expone.

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