Las elecciones de ayer fueron la gran prueba para el Instituto Nacional Electoral, para Morena y para los partidos de oposición previo a los comicios del próximo año, los más grandes en la historia del país.

Entre acusaciones de presiones por parte del Gobierno federal y de Morena al interior del instituto electoral, el INE intentó demostrar que continúa trabajando con autonomía y que incluso se moderniza.

Tanto en Coahuila, donde se renovó el Congreso local e Hidalgo, en donde estuvieron en disputa 84 ayuntamientos, el órgano electoral implementó un programa piloto con urnas electrónicas. En 54 casillas de Coahuila y en 40 de Hidalgo se instalaron máquinas para emitir el voto.

El INE además marcó distancia con Morena a través del consejero electoral Ciro Murayama, quien acusó a la senadora con licencia Citlali Hernández por violar la ley a hacer un llamado al “voto masivo por Morena” a través de redes sociales.

Incluso, el consejero advirtió que las autoridades electorales locales deberán imponer las sanciones correspondientes a Hernández, recién elegida para ser la nueva secretaria general de Morena.

El INE además informó que el PREP en Hidalgo no funcionará porque no cumplió con los requisitos técnicos para generar certeza a los resultados.

En Hidalgo, también la situación se complicó para Morena, un partido que estuvo dividido por la repartición de las candidaturas las cuales favorecieron al Grupo Universidad, encabezado por Gerardo Sosa Castelán, detenido el 31 de agosto pasado por peculado, lavado de dinero y defraudación fiscal.

En Coahuila, funcionarios de Morena afirmaron que el partido no se ha logrado posicionar en la entidad, ya que únicamente tienen “mediana” presencia en dos de los 16 distritos en juego.

Quien tuvo más en juego durante las elecciones de ayer, fue el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ya que el tricolor poseía 10 de las 25 diputaciones en Coahuila y gobernaba 30 de los 84 ayuntamientos de Hidalgo.

Las elecciones sirvieron como termómetro para medir la intención del voto para el PRI en Coahuila, actualmente gobernado por el tricolor Miguel Ángel Riquelme Solís quien dejará su cargo en 2023. En Hidalgo, la prueba fue para el también priista Omar Fayad, quien termina su gestión en 2022.

Los resultados de ayer, sin duda definirán los últimos años de las administraciones de Riquelme y Fayad, además de que cimbrarán el interior del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, un partido que sigue perdiendo posiciones y se desdibuja del mapa político del país.

‘Elecciones Serán referente’

El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, aseguró que las elecciones del día de ayer en Coahuila e Hidalgo serán un referente para la democracia del país, ya que fueron las primeras que transcurren en medio de una pandemia.

En un video difundido a través de redes sociales, Córdova invitó a la ciudadanía a votar y aseguró que el Instituto y las autoridades electorales en los estados implementaron protocolos de seguridad para evitar que el ejercicio de este derecho se convierta en un riesgo por la crisis sanitaria que padece el país.

“Los comicios en estas dos entidades serán un referente en la historia de la democracia mexicana, pues estos procesos han transcurrido en medio de la crisis humanitaria provocada por el COVID-19, la pandemia más grave que haya afectado a la humanidad en casi un siglo”, señaló.

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