“No puede haber una reforma creíble si no hay una transparencia sindical”

Omar Toledo

exmiembro de la sección
42 del STPRM

https://www.youtube.com/watch?v=wHMJN2EJ1TM

A Carlos Romero Deschamps le queda muy poco tiempo al frente del sindicato petrolero. 

Al menos, eso asegura quien se presenta como su sucesor, el disidente Omar Toledo Aburto. 

A diferencia de los años previos, cuando Toledo Aburto decía que Romero Deschamps “tenía que irse”, ahora se echa adelante en su asiento y con una sonrisa asegura: “es el sindicato que voy a dirigir, (Romero) se va en cuanto firme lo que tiene que firmar”.

La firma que marcará la salida del dirigente sindical será, según este líder, el ajuste del contrato colectivo de trabajo para los trabajadores de Pemex.

Ese en el cual acepten que sus retiros se pasen a cuentas individualizadas y se reestructuren sus jubilaciones, uno de los requisitos para que el gobierno asuma el pasivo laboral de la petrolera. 

Instalado en que ya es un hecho su designación como próximo dirigente del sindicato, Toledo Aburto aborda en entrevista con Reporte Indigo sus estimaciones de producción, de generación de empleo y su posición respecto a varios temas medulares que vendrán para los trabajadores luego de aprobada la reforma energética. 

Trabajadores, a aguas profundas

Omar Toledo Aburto se presenta como exmiembro de la sección 42 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), con sede en Ciudad del Carmen, Campeche. 

Afirma que fue administrador de plataformas en la sonda de Campeche. En ello se basa para vaticinar que Pemex producirá 4 millones de barriles diarios de petróleo en 2020. 

Este crecimiento exponencial, dice, se dará a partir de enero, cuando entren las compañías.

Su pronóstico contrasta radicalmente con el de Pemex, que anunció durante la aprobación de la reforma una producción esperada de 3.5 millones de barriles diarios en 2025. 

Toledo Aburto asegura también que la reforma energética llevará a “la apertura de más de 500 mil empleos”. Al cuestionarle en qué áreas estarán ubicados, responde que serán “de todos lados”.

El repunte de los empleos se dará cuando se esté perforando en aguas profundas y ultraprofundas, amplía.

“Debajo de 10 mil metros. Ahorita (en Pemex) estamos perforando a 5 mil a 6 mil metros, que son aguas someras”, remarca.

De concretarse este segundo vaticinio, estos pozos serían los más profundos del mundo, ya que hasta la fecha el pozo más profundo que ha perforado Pemex es el Kunah-1, de 4 mil 179 metros de profundidad, abierto en marzo de 2012.

La mayor cantidad de pozos de Pemex se ubican ciertamente en aguas profundas, que abarcan hasta los 100 metros de profundidad, según el glosario de términos petroleros publicado por el Centro de Investigación para el Desarrollo (Cidac).

Sin trabas para los privados

De acuerdo a Omar Toledo Aburto, los trabajadores privados llegarían a las empresas sin el cobijo de ninguna organización gremial.

“No llegan como sindicato, ellos lo que menos quieren es problemas con el sindicato. Nosotros como mexicanos no debemos ponerles trabas ni obstáculos, al contrario, tratar de llegar a un acuerdo para que todo esto vaya fluyendo de la mejor manera”, indicó.

Una vez contratado en la compañía, este trabajador de piso debe no meterse a otra cosa, que se avoque a estar trabajando. 

“Yo no me meto. Con Pemex sí, porque tengo un Contrato Colectivo de Trabajo y debemos estar apegado a los estatutos como sindicato. Lo demás de compañías es su trabajo”, explica.

Para que no se mantenga durante los años venideros esta situación de que los mexicanos solo harían los trabajos de base, afirma que ya ha tenido pláticas con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

“Estamos creando esa sinergia, vamos a impulsarla pero cuando se den las cosas. Primero hay que llegar. 

“No puede haber una reforma creíble si no hay una transparencia sindical”, dijo.

Limpia general

Omar Toledo también está de acuerdo con la “reestructuración de la plantilla laboral” que ha planteado el director de Pemex.

Asevera que “no es una liquidación masiva de trabajadores. Si tú no me convences, no me eres rentable, yo tengo que hacer un reajuste, un reacomodo.  Hay mucha gente que no justifica su estadía dentro de las plazas que tenemos actualmente”.

Este “reacomodo” significa que se jubilarán a los trabajadores con más de 15 años de servicio y se liquidará al resto. 

“No tengo el padrón de cuántas son las personas que nomás están en espera, porque no justifican su estadía, no trabajan, no hacen nada. En todas las secciones (sindicales) hay personal que no justifica (su estadía)”.

De no hacer esta reestructura, apunta el líder disidente, se seguirá arrastrando el pasivo laboral.

El líder disidente no da una cifra de cuántos son sus seguidores. Reitera que se trata de “la mayoría de los trabajadores”. 

Los únicos que están en su contra, en esta lógica, son los 36 secretarios generales de las secciones sindicales y los mil 200 que componen el cuerpo de gobierno comisionados en el Distrito Federal por el actual líder, Carlos Romero Deschamps. 

Advierte que hará una limpia general.

“Se tienen que ir a descansar, ya ‘trabajaron mucho’, no es conveniente que sigan trabajando tanto ni esforzándose”, agrega con una sonrisa de burla. 

Tampoco se da por enterado que en la carrera por la sucesión de Romero tenga competencia. 

“Que yo sepa ninguno (otro aspirante). Hay personajes que andan ahí prometiendo, pero son una bola de marranadas lo que andan haciendo, firmando contratos con compañías, diciendo con contratos de confiabilidad que van a ser ellos, y tú sabes a quién me refiero, a (Jorge) Hernández Lira, un vividor, eso es lo que es”.

Relata que su contrincante Hernández Lira “dice que llegando él va a dar contratos para que construyan mil 500 casas en cierta área y firma contrato y cobra el 25 por ciento por adelantado de los contratos que va a dar”.

Aún antes de que se concrete su nombramiento, ya se desentiende del caso de Arriba Limited, compañía que obtuvo una sentencia multimillonaria en contra del sindicato en una corte de Estados Unidos.