Las grandes desarrolladoras inmobiliarias derrochan millones de litros de agua en perjuicio de la población que carece del recurso hídrico.

De acuerdo con información obtenida a través de transparencia, las inmobiliarias gastan entre dos y tres millones de litros de agua al bimestre.

Lo anterior supera por mucho al consumo promedio de un usuario doméstico que, en dos meses, satisface sus necesidades con 27 mil litros.

Vecinos afectados por desarrollos inmobiliarios señalan que el acaparamiento que hacen las constructoras es una muestra de que el llamado “cartel inmobiliario” continúa y afecta a quienes no tienen sus mismos recursos ni la vía libre para apropiarse del recurso hídrico.

Además, esta problemática se da en el contexto de una crisis del agua en la capital debido a factores como la urbanización sin planificación y ambientales como el cambio climático.

Las más gastadoras de agua

De acuerdo con la respuesta del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) a la solicitud de información 324000065020, tramitada ante el Sistema InfomexDF y emitida el 20 de diciembre de 2020, seis inmobiliarias se encuentran entre los 150 usuarios no domésticos que más consumieron agua de enero a octubre de ese año.

La primera inmobiliaria es Scotia Inverlat que durante el periodo mencionado gastó un total de 17 mil 108 metros cúbicos de agua, lo que equivale a 17 millones 108 mil litros.

En consecuencia, al bimestre gasta un total de 3 millones 421 mil 600 litros de agua.

Posteriormente está Fibra Danhos, que según la información obtenida gastó de enero a octubre del año pasado 16 millones 192 mil litros, lo que arroja un consumo al bimestre de 3 millones 238 mil 400 litros.

En tercer lugar está Inmobiliaria Patriotismo, que acumuló en el lapso mencionado un consumo de 15 millones 950 mil litros; 3 millones 190 mil al bimestre.


Le sigue la fiduciaria inmobiliaria, Deutsche Bank S.C., que acumuló una cuenta de agua en el lapso referido de 14 millones 847 mil litros y un promedio al bimestre de 2 millones 969 mil 400

Después, con un consumo de 14 millones 799 mil litros en el periodo referido y de 2 millones 959 mil 800 al bimestre, está Inmobiliaria El Caballito.

La última inmobiliaria que registró mayor consumo de agua de enero a octubre del año pasado es Macro, que acumuló 13 millones 505 mil litros en el periodo y 2 millones 959 mil 80 al bimestre.

En total, de enero a octubre pasado, las seis inmobiliarias mencionadas acumularon un gasto de agua de 92 millones 401 mil litros, lo que al bimestre equivale a 187 millones 390 mil.

Según la respuesta de Sacmex a la solicitud de información 0324000062321 con fecha del 14 de julio de 2021, el consumo promedio bimestral de las tomas domésticas, es decir, de los usuarios que no son empresas, negocios o entidades públicas asciende a 27 metros cúbicos: 27 mil litros, lo que no es ni el 1 por ciento de lo que gastan cualquiera de las seis inmobiliarias referidas en el mismo lapso.

Detonante de crisis hídrica

A pesar de que se ha prometido a nivel local erradicar el desarrollo inmobiliario sin control, aún existe y acapara el agua de las comunidades y colonias originarias de la ciudad en beneficio de pocos, dice Gustavo López, miembro de la Asamblea General de Pueblos, Barrios y Colonias de los Pedregales de Coyoacán.

Por lo que considera que el desarrollo inmobiliario es un detonante de que las comunidades y colonias de la capital sufran desabasto.

En este contexto, se debe recordar que de 2012 a 2018 hubo un “boom” de construcciones promovido por el entonces jefe de Gobierno de la ciudad, Miguel Ángel Mancera.

Aunque no hay información oficial respecto al número de edificios construidos, datos dados a conocer en marzo de 2017 por el Gobierno local revelan que en la Ciudad de México de 2012 a 2017 se invirtieron 13 mil millones de pesos en el rubro inmobiliario y se construyeron 18 millones de metros cuadrados de edificios de departamentos y comerciales.

No obstante, vecinos de alcaldías como Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Coyoacán, principalmente, denunciaron públicamente en diversas manifestaciones que dicho crecimiento de construcciones fue irregular y lo denominaron el “cartel inmobiliario” debido a que no se aseguraba la factibilidad hídrica de los proyectos, las edificaciones dañaban inmuebles colindantes y muchas veces carecían de permisos.

Incluso, en marzo de 2019, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), informó que de una revisión a 174 polígonos de actuación —zonas donde el Gobierno de Mancera promovió la construcción— se encontraron irregularidades en 48, que es el 27 por ciento.

Sin embargo, dice López, la situación no ha mejorado y las inmobiliarias acaparan para su propio beneficio el agua que también debería beneficiar a los pueblos y colonias de la capital.

Por ejemplo, en los pedregales de Coyoacán existen al menos cinco desarrollos de lujo como el BeGrand de Copilco o el de Aztecas 215, donde nunca falta el agua.

“A nosotros en el Pedregal de Santo Domingo nos llega a faltar el agua hasta 15 días, pero los desarrollos siempre tienen agua, porque les permiten acapararla”, menciona.

El habitante de Santo Domingo dice que las unidades de lujo cuentan con bombas o conexiones directas a la red de agua, que les ayuda a no padecer desabasto en perjuicio de los demás habitantes.


“Ellos tienen los recursos y la infraestructura para que no les falte el agua, nosotros como no tenemos la misma capacidad nos quedamos sin agua”

Gustavo López

Miembro de la Asamblea General de Pueblos, Barrios y Colonias de los Pedregales de Coyoacán

Recuerda, que aunque los desarrollos que se edificaron en Coyoacán han sido denunciados ante la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) por las irregularidades durante su proceso y por el apropiamiento del agua, no han sido sancionadas.

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