La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) aprobó este martes que Petróleos Mexicanos (Pemex) pueda modificar la estrategia de exploración en recursos no convencionales para la Cuenca de Tampico-Misantla, ubicada a 58 kilómetros de Tuxpan y 41 kilómetros de Poza Rica, en Veracruz.

Los hidrocarburos no convencionales son gotas de petróleo y gas atrapadas en las rocas, para lo cual es necesario utilizar la fracturación hidráulica o ‘fracking’.

La fracturación hidráulica o ‘fracking’ es una técnica que permite extraer el llamado gas de esquisto, un tipo de hidrocarburo no convencional que se encuentra atrapado en capas de roca, a gran profundidad.

Luego de perforar hasta alcanzar la roca de esquisto, se inyectan a alta presión grandes cantidades de agua con aditivos químicos y arena para fracturar la roca y liberar el gas, metano. Cuando el gas comienza a fluir de regreso lo hace con parte del fluido inyectado a alta presión.

La CNH detalló que solo se podrán perforar hasta 18 pozos con esta técnica en la Cuenca de Tampico-Misantla y estará vigente hasta agosto de 2022.

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La cuenca tiene un potencial de hasta 391 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, volumen que es de alrededor de 5% de las reservas probadas del país.

El comisionado presidente del regulador, Rogelio Hernández Cázares, aseguró que es muy positivo que se vaya a campos no convencionales, ya que esta Cuenca tiene una enorme riqueza en dichos recursos.

Se prevé una inversión total hasta por 437 millones de dólares para el Escenario Incremental-2, en el cual se prevén 31 estudios exploratorios, 7 de identificación, evaluación y selección de prospectos, 12 de diseño, 12 de pruebas de prospectos y la perforación de 12 pozos.

“El escenario base es un escenario que tienen aprobado, qué es para ir a explorar un horizonte donde existen recursos convencionales”, dijo.

Los lineamientos para la protección y conservación de las aguas nacionales en actividades de exploración y extracción de hidrocarburos en yacimientos no convencionales fue una regulación publicada en 2017, en la que se establece las normas que deben seguir las empresas petroleras que requieran utilizar aguas nacionales.

Anteriormente, el presidente Andrés Manuel López Obrador se ha pronunciado en contra de utilizar la técnica “fracking”.

“Hoy vi una nota de que se autorizó en el 2019 permisos para fracking no es cierto y lo voy a investigar. Dijimos no al fracking, no a la explotación minera a diestra y siniestra, no hemos entregado una sola concesión para la minería, entre otras cosas porque hay millones de hectáreas concesionadas del periodo neoliberal que ni siquiera se están explotando”, afirmó en mayo de 2019.

Desde que inició su campaña a la presidencia, López Obrador se pronunció contra esta práctica minera, y aseveró que en su gobierno no se otorgarían contratos de este tipo.

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Sin embargo, a inicios de este mes la Alianza Mexicana contra el Fracking denunció que en 2019 Pemex perforó y fracturó tres pozos en yacimientos no convencionales denominados Pankiwi-1Exp,Kaneni-1Exp, Maxochitl-1Exp en Puebla y Veracruz.

Los detractores del fracking apuntan entre sus principales riesgos la posible contaminación del agua tanto por aditivos químicos como por fugas de metano, el gas que se extrae de la roca de esquisto, y la ocurrencia de sismos.