CJNG: El menos golpeado

Aun con la detención de Rubén Oseguera González “El Menchito” o “El Junior”, el lunes pasado, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) persiste como una de las organizaciones delictivas del país menos mermada en su cúpula y estructura, según datos de la Procuraduría General de la República (PGR).

Otros grupos criminales han sido mermados con decenas de sus cabecillas aprehendidos y cientos de detenciones en sus bases y alas de sicarios, pero el CJNG, en cambio, apenas y figura en los informes que las fuerzas federales elaboran en esta materia. 

Luis Herrera Luis Herrera Publicado el
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“¿A quién le compete el combate a la delincuencia organizada?, yo lo voy a responder, a la instancia federal”
Luis Carlos NájeraFiscal de Jalisco en declaraciones en mayo pasado
Eran tres los “objetivos prioritarios” en la estructura del CJNG que habían sido neutralizados hasta antes de la detención de Oseguera, según la PGR
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Aun con la detención de Rubén Oseguera González “El Menchito” o “El Junior”, el lunes pasado, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) persiste como una de las organizaciones delictivas del país menos mermada en su cúpula y estructura, según datos de la Procuraduría General de la República (PGR).

Otros grupos criminales han sido mermados con decenas de sus cabecillas aprehendidos y cientos de detenciones en sus bases y alas de sicarios, pero el CJNG, en cambio, apenas y figura en los informes que las fuerzas federales elaboran en esta materia. 

Lo ilustra bien este hecho: en el momento en que inició la Operación Jalisco, el 1 de mayo,  únicamente tres de los 91 líderes criminales u “objetivos relevantes” que el Gobierno federal había capturado o abatido en esta gestión, eran parte del CJNG: un 3 por ciento, pese al poder que las autoridades le atribuyen.

La detención de “El Junior”, hijo de Nemesio Oseguera, líder del CJNG –tras una primera aprehensión en 2014-, apunta al corazón de la organización: no sólo se le identifica como el segundo al mando, sino como su operador financiero.  

Este lugar secundario que ocupaba el CJNG en la estrategia federal se dimensiona con el caso de Los Zetas, que encabeza el listado de “objetivos relevantes”, grupo al que le han sido neutralizados 31 de sus dirigentes; seguido del Cártel del Poniente (en la Comarca Lagunera), con 17 y el de Sinaloa o Pacífico, con 15, incluido Joaquín “El Chapo” Guzmán. 

De ahí que autoridades locales sostengan que fue precisamente esta desarticulación de grupos, sobre todo en el vecino Michoacán, sin atender lo que sucedía en tanto con el CJNG, lo que habría traído como consecuencia un camino allanado para la expansión de este último. 

El vocero del Gobierno estatal, Gonzalo Sánchez, llegó a hablar ante la opinión pública de un “efecto involuntario del combate a células criminales que vino a fortalecer colateralmente a un grupo delictivo principal”. 

Dicho fortalecimiento, no obstante, tampoco fue contenido por el Gobierno estatal y su Fiscalía. En el caso de Michoacán, sus dos grupos, Los Caballeros Templarios y La Familia, tienen ocho aprehensiones de liderazgos: cinco aquel, tres este. 

Base ilesa

Al igual que con los “objetivos relevantes”, el CJNG tiene una presencia muy pobre en los registros de detenciones de miembros de los grupos criminales, según los reportes de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO). 

A una solicitud de información elaborada por Reporte Indigo para conocer la afiliación delictiva de los detenidos entre 2007 y 2015 (0001700126515), la SEIDO únicamente pudo dar cuenta de ocho aprehensiones en las que confirma el vínculo con el CJNG, que surgió en 2010. 

En cambio, la información que sistematiza la SEIDO sobre otros cárteles es mucho más abundante, otro indicador de la poca relevancia que se atribuía al CJNG. Los Zetas encabezan también esta base de detenciones con 832 de sus miembros. 

Luego están: los Beltrán Leyva, con 377; el Golfo, 373; Sinaloa o Pacífico, 334 y La Familia, con 327. 

Destaca el caso de Guerreros Unidos, inculpado en la desaparición y, según la PGR, muerte de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en un hecho que atrajo las miradas internacionales. Bajo esa presión, el Gobierno federal logró aprehender a 119 de los suyos en un solo año. 

El gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, tras los narcobloqueos del 1 de mayo, cuando el estado vivió una situación muy endeble en materia de seguridad, justificó ante medios nacionales afirmando que el Gobierno federal se concentraba en atrapar a figuras “mediáticas”. 

Tan sólo en esos 39 bloqueos se dieron estimaciones no oficiales de un despliegue de cerca de 250 miembros del CJNG, y aunque no hay cálculos de su tamaño total, es notable que la SEIDO no pueda informar más que un número tan reducido de detenidos de ese grupo. 

El fiscal general de Jalisco, Luis Carlos Nájera, dijo el 15 de mayo ante los diputados que las fuerzas locales habían detenido desde 2010 a 424 miembros del CJNG y abatido a 14 más, no obstante, su dependencia no ratifica esos datos por la vía de transparencia. 

Aquel día su postura se leyó por la oposición como un deslinde al combate del crimen organizado. 

“Nunca hemos evadido la responsabilidad, en Jalisco quien más ha combatido la delincuencia organizada hemos sido nosotros, hemos sido la Secretaría de Seguridad Pública, en su oportunidad, y hoy la Fiscalía”, dijo Luis Carlos Nájera

Pero dijo también: “¿A quién le compete el combate a la delincuencia organizada?, yo lo voy a responder, a la instancia federal”. Y Notisistema recogió este aserto: “El principal objetivo que es la captura y desarticulación de este grupo delictivo, como es en muchos lados de la República, corre a cargo de las autoridades federales”.

En el reporte de la SEIDO no se incluyen aún los hechos del 22 de mayo en Tanhuato, Michoacán, donde fueron abatidos 42 individuos y se detuvo a tres que, según la versión federal, eran parte del CJNG. 

Los tres del cártel

Eran tres los “objetivos prioritarios” en la estructura del CJNG que habían sido neutralizados hasta antes de la detención de Oseguera, según la PGR:

Rafael Vicente Mendoza, “El Arete”, detenido el 11 de diciembre de 2012, operaba en Colima.  Fue involucrado en distintos homicidios y en el ataque con granadas de fragmentación a las instalaciones de la procuraduría local, el 14 de septiembre de 2012. 

Juan Carlos Carranza Saavedra, “El Ñaca”, fue abatido el 10 de mayo de 2013, en el municipio de Zapopan, Jalisco, en un operativo encabezado por la Marina. 

Esta acción causó cierto revuelo en Guadalajara debido a que se dio en una torre de departamentos del área de Plaza Andares, una de las más exclusivas del país. 

A Carranza Saavedra se le identificaba como el líder del CJNG en Veracruz, donde el grupo arrojó 35 cadáveres en Boca del Río, el 20 de septiembre de 2011, de presuntos integrantes de Los Zetas; en ese momento se hicieron llamar transitoriamente “Matazetas”. 

Este hecho tuvo un impacto directo en Jalisco dos meses después, cuando la respuesta del grupo Milenio-Zetas (o La Resistencia) llevó al asesinato de 26 personas cuyos cadáveres se abandonaron en los Arcos del Milenio, el 24 de noviembre.  

El tercer “objetivo prioritario” neutralizado del CJNG, José Bernabé Brizuela Meraz, “La Vaca”, detenido el 23 de mayo de 2013 en Colima, en un operativo con efectivos militares. Las notas periodísticas de ese día, sin embargo, lo ubicaron como miembro del Cártel de Juárez. 

El saldo fue de dos delincuentes abatidos y cuatro detenidos. El grupo habría estado a cargo de la droga que ingresaba al estado desde los puertos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas. 

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