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Un payaso “rockstar”

Azaneth Cruz

‘Perico’ no era el niño más extrovertido, pero le gustaba llamar la atención de los demás; estudió Sociología para satisfacer a sus padres, pero una clase de teatro despertó su verdadera pasión


Dic 28, 2017

El telón aparece en la estación Tacubaya. La cortina desplegada es pequeña, no es más grande que una pantalla de televisión de 40 pulgadas, pero aún así lo que ocurre ahí es capaz de desbordar las sonrisas de los pasajeros que en ese momento viajan por el Metro capitalino.

Entre el gentío, hay un hombre que está de pie cerca de los torniquetes. Su rostro luce poco maquillaje, sus labios están pintados de color negro y está vestido con un pantalón entubado rojo, camisa holgada y gabardina negra. 

Es ‘Perico’, el payaso loco, que está por comenzar su show. Su cara se transforma cuando ve pasar las bocinas y luego la alfombra para que sus asistentes se puedan sentar. Su sonrisa se vuelve grande, inmensa. Su tono de voz cambia y como si se tratara de niños comienza a bromear con cada movimiento que hace con su cuerpo.

Sabe, como buen payaso, que cuando el adulto desaparece, es momento de que inicie el espectáculo.

‘Perico’ no era el niño más extrovertido, pero una cosa sí sabía: le gustaba llamar la atención de los demás.

Influenciado por grupos como Led Zeppelin, Black Sabbath, Jimi Hendrix y Carlos Santana, ‘Perico’ desarrolló un gusto especial por la batería deseando ser músico profesional, ‘no baterista’.

Estudiando Sociología, ‘Perico’ se encontró con el taller de teatro que impartía -y del cual era directora- la escritora y periodista Ángeles Mastretta.

Sociólogo de profesión, ‘Perico’ se dio cuenta mientras estudiaba su carrera que deseaba con el alma desarrollarse en la música

“Cuando me metí al taller de teatro en la carrera vino a mí una nueva ruptura de ‘coco’, pues ahí conocí a un maestro de actuación con el que empecé a notar mi amor por un nuevo arte, que, aunque suene impensable, desarrollaba con una impresionante facilidad: la comedia”.

Una vez inscrito en el taller de teatro de la FES Acatlán, un amigo cercano le pidió a él y a Tonatiuh Morales, su amigo y compañero de eventos durante un par de años, que se disfrazaran como payasos para una fiesta familiar.

Sin temores y con pocas reservas, ‘Perico’ y Tonatiuh ‘Lorito’ aceptaron.

‘Perico’ estaba sorprendido, había descubierto lo feliz que le hacía causar risas a los demás.

Desde ese tiempo, el sociólogo decidió que pasara lo que pasara no dejaría de ser payaso jamás, sumando a la música y al teatro dentro de uno de los artes que más ama, considerando, que hoy en día, la sonrisa lo salva de pura ‘casualidad’.

“Cuando me metí al taller de teatro en la carrera vino a mí una nueva ruptura de ‘coco’, pues ahí conocí a un maestro de actuación con el que empecé a notar mi amor por un nuevo arte, que desarrollaba con una impresionante facilidad: la comedia”

- ‘Perico’

Payaso

Libertad es hacer reír

Con Elena, su esposa y compañera, ‘Perico’ formaría un dúo llamado ‘La Perra’ donde ella tocaría el bajo y él la batería, toda la música, compuesta por el amor de su vida.

Cuando se dio cuenta que ‘como sociólogo, era el mejor payaso cuenta chistes’, su vida giró 360 grados para no dejar esa profesión jamás.

Igual que para muchos que encuentran su verdadera pasión en algo que parece poco aceptable a los ojos de la sociedad, explicarle al mundo y a su familia esta nueva profesión no fue cosa sencilla, pero poco a poco, la aceptación a este nuevo arte terminó por llegar.

Para ‘Perico’ la aprobación más difícil vino de su padre, quien en ese tiempo creía que el teatro y la actuación era para ‘gays’.

‘Perico’ se mantuvo dentro del clown, incluso, formó parte de una banda de rock en la que él tocaba la batería y donde el grupo abanderaba el movimiento homosexual.

“Cuando me preguntan qué tiene de productivo ser payaso, yo les contesto que producimos risas (sonríe).

“Yo nací de los chistes y aunque antes no había tanta información sobre el clown, siempre me ha ido bien. Por otra parte, claro que con el boom de los payasos, todo nos marcha mejor”, dice.

De cabello oscuro, tez blanca, sonrisa amplia y personalidad de ‘rock star’, ‘Perico’ dejó los miedos para emprender el sueño que pocos se atreven a realizar.

Al igual que muchos héroes anónimos, luchadores y justicieros, ‘Perico’ prefiere no revelar su verdadero nombre, pues el sentimiento de vacío es inmediato al que le acompaña a cualquier persona normal.

“Me considero una persona común y corriente, muy común y muy corriente -sonríe-.

Piensan que por ser payaso siempre me estoy riendo, pero no, soy una persona como todos, soy muy serio realmente, porque como adulto hay que pagar esto, arreglar aquello y estar preocupado todo el tiempo.

“Por eso siempre digo que ser payaso, es ser libre. En consecuencia, hacer reír es una libertad cheverísima”, cuenta Perico.

En los shows prefiere un público mixto como espectador porque tiene la teoría de que si papá o mamá se ríen y disfrutan, los niños son doblemente de felices.

Tiene shows para adultos, para niños y para toda la familia, aunque sus favoritos son los familiares.

“Todos los payasos pueden contar la misma historia o el mismo chiste, pero el estilo es lo que importa. En mi caso, no me gusta decir tantas groserías, o tanto doble sentido, en especial si hay niños, aunque siempre digo, si un niño entiende es porque es más grosero que yo”, comenta entre risas.

Los payasos son como cualquier persona, aclara y bromea ‘Perico’, pero con un doble nacimiento: uno como personas física para Hacienda, y otra como payaso.

En los shows prefiere un público mixto como espectador porque tiene la teoría de que si papá o mamá se ríen y disfrutan, los niños son doblemente felices

“En el clown hay de todo tipo de payasos tal como en el mundo real. Tenemos payasos con traje, payasos en el poder, payasos en la oficina…”, expresa entre risas.

Para ‘el payaso loco’, el mundo es un lugar sencillo y feliz en el que si se sabe por donde ir y elegir, pocas cosas saldrían mal.

“El principal error que se puede tener como ser humano es vivir dentro de la equivocación, el lamento, el pudo haber hecho y perpetuar todo aquello que nos afecta y no nos deja caminar”, dice.


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